jueves 4 de febrero de 2010
Cuando se estudien las personalidades de
Antes de la experiencia de
El diputado a
El comandante Jaime Costa, que fuera amigo de la infancia de Ramiro Valdés, refiere que en México, Valdés estaba al frente de la seguridad y que a los pocos días del triunfo de
Afirma Costa que Valdés, al igual que Raúl Castro y otros dirigentes de la revolución, estuvieron involucrados en la muerte de Camilo Cienfuegos y que Valdés asistió a Guevara en algunos de los fusilamientos que se produjeron en
Valdés desde la constitución del Ministerio del Interior, estableció una estrecha colaboración con sus pares del extinto bloque soviético que duró hasta la caída del Muro de Berlín y en algunos casos por varios años más. Documentos archivados en
Dariel "Benigno" Alarcón, de la tropa de Camilo Cienfuegos -estuvo con Guevara en Bolivia- conoció a Valdés en
Valdés instituyó en Cuba la vigilancia contra el ciudadano común, pero también contra los altos jerarcas del régimen. No había diplomático, funcionario, empresario o personalidad extranjera, que no fuera espiado en la isla. Otro aspecto importante en los predios de Valdés cuando dirigió el MININT, fue la corrupción en la que el ministro se llevaba la palma, pues tenía hasta un cocinero particular entre otra infinidad de detalles millonarios que caracterizan la vida de los grandes jerarcas cubanos.
Dice Alarcón que Valdés participó directa o indirectamente en muchas de las operaciones que se realizaron en el exterior y que el MININT desarrolló su propio aparato de subversión y espionaje internacional cuando constituyó
Entre el Departamento América y
Es importante destacar que el actual Vicepresidente del Consejo de Ministros y Vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba, fue el brazo ejecutor de la subversión castrista en el hemisferio. Las incursiones de los sicarios de la revolución cubana en Venezuela, Bolivia, Colombia y el resto de los países del continente contaron con la asesoría de Valdés.
Dice Dariel Alarcón que los documentos falsificados con los que operaban los subversivos en el hemisferio se hacían en las oficinas del ministro Valdés. De allí salían los pasaportes o cualquier otro tipo de identificación que requiriesen los espías o sediciosos. También eran oficiales bajo el mando de Valdés los que entrenaban a los insurrectos en el aspecto militar, pero también como agentes de espionaje o seguridad. Los futuros cuadros insurrectos entre los que se contaban chilenos, venezolanos, peruanos, brasileños y argentinos, entre otros, eran preparados para soportar los más duros interrogatorios en caso de que fueran capturados. En estos simulacros se usaban los métodos que practica
A las pocas semanas del triunfo de la insurrección y después de haber ejercido como Jefe Militar de la provincia de Las Villas, Ramiro Valdés asumió la dirección del Departamento de Investigaciones del Ejército Rebelde (DIER), una fuerza policial que se especializó en reprimir brutalmente a las organizaciones clandestinas y guerrilleras que confrontaron al nuevo régimen desde el propio año 1959; el "Departamento", como se conoció, fue una especie de embrión de lo que sería el Departamento de Seguridad del Estado, un organismo que llevó a prisión a más de medio millón de hombres y mujeres, y ejecutó a cerca de seis mil personas. A excepción de Valeriano Weyler, ningún otro individuo en la historia de Cuba ha sido responsable directo de tantos actos de maldad y crímenes como "Ramirito".
El comandante de
Por años Ramiro Valdés, por estar al frente de la policía política, fue mas temido que Raúl Castro. La participación de sus hombres como instructores, interrogadores y combatientes en la lucha contra los que enfrentaban al totalitarismo le confirió una triste popularidad. Las redadas, condenas y ejecuciones estaban a cargo de los "Ramiritos" como los califica Dariel Alarcón. Por otra parte señala Ricardo Bofill que viejos comunistas con un historial de violencia y asesinatos como Isidoro Malmierca y Osvaldo Sánchez, se incorporaron al MININT y que las informaciones sobre actividades políticas de determinados ciudadanos que había logrado acumular el Partido Socialista Popular en sus años de existencia, fueron entregadas a Valdés.
Para Carlos Franquí, Ramiro Valdés, por su incultura y vocación a la represión fue el hombre que escogió Fidel Castro como jefe de las fuerzas policíacas que fueron transformadas en aparato de seguridad nacional. Valdés aplicó las instrucciones que los agentes en Cuba de
Los agentes de Ramiro actuaron con plena impunidad y desconociendo los más elementales derechos ciudadanos. Ejecutaban redadas de miles de personas sin que mediara una actuación judicial Se calcula que en los días de Playa Girón fueron arrestados y confinados en campos deportivos, escuelas y clubes sociales más de 250,000 personas porque las cárceles estaban abarrotadas. Es importante tener presente que en 1960 y años subsiguientes, el ministro Valdés forzó el desplazamiento a cientos de kilómetros de sus hogares y lugares de trabajo, a miles de campesinos generando así los tristemente célebres "Pueblos Cautivos".
Manuel de Beunza trabajó como oficial de Inteligencia Naval en el ministerio del Interior y conoció a Valdés desde que era un adolescente porque su familia residía cerca de la casa de Germán Pérez, jefe de los escoltas del ministro que al igual que otros altos funcionarios del régimen disfrutaba de una casa de campo en la que se celebraban fiestas con relativa frecuencia.
De Beunza describe el carácter de Valdés como el de un hombre amargado, distante, prepotente y de muy pocas palabras y para dar una visión más apropiada de su carácter cuenta dos anécdotas:
En una ocasión en la que el destacado cantautor cubano, Ignacio Villa, "Bola de Nieve" daba un concierto en un acto oficial, el funcionario a cargo de la actividad se acercó a Valdés para decirle que "Bola de Nieve" quería conocerle, a lo que el ministro con la homofobia que caracteriza a los jerarcas de
La otra anécdota ocurrió a finales de la década del 70, cuando Ramiro Valdés asumía por segunda vez el ministerio del Interior. El Ministro promovió unas asambleas en las que los oficiales del MININT eran instados a hablar con plena libertad, incluyendo críticas al propio Ministro, con la garantía de que no se tomarían represalias. Los que se atrevieron a ejercer el derecho que les había sido concedido fueron reprimidos y muchos sancionados. Cuenta de Beunza que estaba presente cuando Valdés le dijo a un individuo que quería dejarse la barba y el bigote, que el único que podía hacerlo era él porque era el ministro del Interior.
Otro detalle del carácter de Ramiro Valdés que destaca de Beunza, es su sadismo. Dice que gustaba visitar las prisiones, en particular las menos conocidas como las del Departamento Técnico de Investigaciones donde un hombre podía estar siete u ocho meses sin haber sido presentado ante un juez o un abogado. Estas visitas las disfrutaba y comentaba como si fuera una hazaña tener hombres encerrados sin derecho a un juicio. Otra particularidad de Valdés es que disfruta que le teman. Aprecia que la gente sienta miedo por su sola presencia.
Ramiro Valdés era el verdugo más temido y conocido de la isla pero también era un individuo capaz de crear condiciones para fundar corporaciones fraudulentas en países extranjeros con el fin de que el régimen pudiese violar el embargo estadounidense, Fue con ese objetivo que se fundó el Departamento M.C., un cuerpo adscrito a
Valdés fue el que instrumentó las condiciones para que bancos suizos se involucraran en actividades económicas de la dictadura cubana. La estructura de inteligencia que creo Valdés fue el artífice del lavado de dinero por lo que varios bancos han sido sancionados en los últimos años.
Según de Beunza muchas de las empresas que fundó el ministerio que dirigió Valdés se vincularon con el narcotráfico, lo que incidió en el crecimiento del capital de esas entidades. Dice de Beunza, que estas entidades estaban administradas por cubanos que disfrutaban de una especial confianza del régimen, al extremo que residían en el exterior con su familia y manejaban importantes sumas de dinero.
Por otra parte de Beunza afirma que la época dorada de estas corporaciones, algunas de ellas, sino todas, vinculadas estrechamente al tráfico de estupefacientes, tuvo lugar en el periodo en el que José Abrantes estuvo al frente del Ministerio del Interior, porque Ramiro disfrutaba más el papel de policía represor que el de administrador general de corporaciones que generaban riquezas.
Pero sin duda alguna, Ramiro Valdés era el individuo que tenía el poder de confinar a hombres y mujeres en sitios insalubres por el tiempo que decidiera el investigador encargado del caso. Bajo Ramiro se introdujeron en los interrogatorios torturas muy sofisticadas como la aplicación del pentotal sódico, cambios de temperaturas, aislamiento prolongado y métodos sicológicos muy agresivos para desestabilizar al preso, entre ellos el electroshock, pero también se continuaron aplicando golpizas brutales y el lanzar atado a lagunas y pantanos a personas arrestadas hasta lograr sus declaraciones.
Ramiro Valdés fue quien aplicó las órdenes de Fidel Castro de destituir y encarcelar a los dirigentes sindicales que en su mayoría habían sido miembros destacados del Movimiento 26 de Julio. Fue uno de los artífices, junto a Ernesto Guevara, de la llamada "Operación de las Tres P", en la que fueron arrestados y enviados a campos de trabajos forzados, sin que mediara un proceso judicial, pederastas, prostitutas y proxenetas y cualquier otro individuo que fuera considerado ajeno al proceso revolucionario.
Años más tarde colaboró estrechamente con el Ministerio de las Fuerzas Armadas para poner en función las sádicas Unidades Militares de Ayuda a
Las condiciones carcelarias bajo la dirección de Valdés no solo eran difíciles sino que podían generar un genocidio, si en el país se producía alguna circunstancia que pudiera poner en peligro la permanencia del régimen. El ministro tomó todas las medidas necesarias para lograr ese objetivo y el ejemplo más contundente fue lo que aconteció en el Reclusorio Nacional para Varones de Isla de Pinos, cuando miles de libras de TNT fueron colocadas en los túneles de las cuatro circulares y el comedor, que también es un edificio circular, con la orden de hacer detonar los explosivos si se producía una sublevación o un ataque del exterior. Durante más de 20 meses cinco mil presos políticos durmieron sobre un virtual colchón de explosivos.
El ex oficial de Inteligencia naval, Manuel de Beunza, opina que la primera vez que removieron a Ramiro Valdés de su alto cargo fue consecuencia de una decisión de Fidel Castro que aparentemente quería cambiar en alguna medida la imagen que tenía en el país el Ministerio del Interior, pero como la persona que nombraron, el comandante Sergio del Valle, demostró no estar capacitado para tan compleja posición en un régimen policíaco, Ramiro tuvo que regresar a su oficio predilecto, la represión.
La segunda vez que destituyeron a Valdés fue por decisión de Raúl Castro, que en su condición de Segundo Secretario del Partido Comunista de Cuba, tenía autoridad para decidirlo, siempre y cuando la medida contara con el respaldo de Fidel.
Varios fueron los factores que determinaron que Valdés fuera sustituido por segunda vez. Entre los aspectos a tener en cuenta están: la vieja rivalidad entre los comandantes, celos entre los respectivos mandos, los Servicios de Inteligencia no rendían informes a Raúl, sólo a Fidel, más el hecho de que la vida privada de Valdés no era vista con agrado por la mayoría de los comandantes que fingían ser unos puritanos. Ramiro se había casado con una mujer mucho más joven, tenía una casa amurallada y otros muchos lujos que solo son considerado como negativos por la alta jerarquía cuando quieren sacar del gobierno a un alto funcionario. Junto a su destitución del Ministerio, también fue separado del Buró Político del Partido Comunista de Cuba.
Según los que conocen del caso Raúl Castro dispuso extremas medidas de seguridad para poderse defenderse por si Ramiro Valdés reaccionaba violentamente por su destitución. El ministro del Interior recibió el pedido de que fuera al despacho de Raúl Castro en el ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias. El actual jefe del estado cubano situó a su coronel jefe de ayudantía en un lugar de la oficina con una pistola lista para hacer fuego en caso de que Ramiro intentara agredirle, lo que no fue necesario porque el temible ministro se desmoronó moral y físicamente ante su antiguo compañero de armas cuando le fue dada la orden de abandonar su puesto.
El dos veces ministro del Interior cubano es el símbolo de la represión y de los períodos más oscuros de
Según Hidalgo, el alto número de encarcelados había generado cierto malestar en la cúpula gobernante, pero en su opinión lo que primaba era el temor que todos los dirigentes de la revolución sentían ante el espionaje que ejercían los hombres de Ramiro Valdés. Todos los dirigentes del Revolución eran conscientes que la maldad de Valdés solo se detenía ante la oficina de Fidel Castro.
Ramiro Valdés tiene otras credenciales que pocos dirigentes de
En el momento de pasar a ocupar el puesto de ministro en el gabinete provisional de Raúl, Valdés dirigía una empresa especializada en electrónica, Copextel, que negocia con moneda convertible en un monto superior a los 450 millones de dólares. Su oficina tiene despachos en países de varios continentes, y muchos observadores afirman que su gestión ha sido más exitosa que la de otras empresas del gobierno de Cuba que son mas conocidas.
Su intensa y extensa participación en actividades de investigación y represión le hacen el funcionario cubano con más experiencia en un campo de extrema importancia en un régimen totalitario, por eso algunos analistas plantean que aunque su incorporación al gobierno de "Sucesión" puede ser un gesto de unidad, es también un mensaje de que hay una mano dura, un aviso a los descontentos de adentro y de afuera de que el viejo sabueso puede volver a morder.
Especulación aparte hay una verdad histórica que no se puede obviar, Valdés por encima de todas las diferencias que pueda haber tenido con Raúl, ha demostrado ser fiel a Fidel y al Proyecto que este representa, aunque algunos dicen que la dinastía de los Castros vería con agrado que "Ramirito" tuviera el final, feliz para sus intereses, de Guevara o Camilo Cienfuegos.
Los funcionarios del Minint y los agentes del G-2, Seguridad del Estado, eran una élite dentro del régimen. Disfrutaban de prerrogativas y privilegios que jerarcas de otras estructuras gubernamentales no tenían. Un oficial del G-2 era mucho más importante que su par en las Fuerzas Armadas, por otra parte la condición de sacerdote del totalitarismo les permitía intimidar, detener y eliminar a cualquier hereje sin mayores consecuencias, y ese es el verdadero poder en un régimen como el de los Castro.
Dariel "Benigno" Alarcón describe en su libro, "Memorias de un soldado cubano", un confuso incidente en el que un escolta de Fidel Castro fue asesinado de un disparo realizado desde una de las oficinas de la corporación que dirigía Ramiro Valdés. Cuenta que se hizo una exhaustiva investigación y que a los cuatro o cinco días Ramiro fue sacado del Comité Central y enviado para su casa. Alarcón dice que este incidente nunca fue aclarado por temor a repetir un proceso como el de Ochoa, y pone como ejemplo que a pesar de haber muchos involucrados en el "Caso Aldana" nunca se ha ventilado lo que hubo detrás de su destitución.
Sobre las relaciones entre el Ministro del Interior y su homólogo del Ministerio de las Fuerzas Armadas, de Beunza apunta que eran muy tensas por muchas razones:
las tensiones se habían originado en
Alcibíades Hidalgo, quien como hemos referido fue asistente personal de Raúl Castro, considera que las diferencias entre Raúl y Ramiro Valdés son muy grandes y que sin dudas este último ha sido su más consistente y sólido rival desde que triunfó la insurrección. Señala que a Raúl le molestaba que el Ministro del Interior despachara directamente con Fidel Castro y que contrario a lo que ocurría en la extinta Unión Soviética, tuviera control sobre el Poder Judicial y que su autoridad se extendiera a cuerpos como
Dice Hidalgo, que la competencia entre los dos era muy fuerte, no solo porque dirigían los cuerpos armados más importantes del país, sino también porque Valdés incursionaba en asuntos que eran de estricta competencia del Partido Comunista de Cuba, según opinaba Raúl, el Segundo Secretario de la organización. Valdés también establecía contactos directos con las autoridades moscovitas, y de otros países del área socialista para los asuntos concernientes con su ministerio.
Sin embargo algunos analistas consideran que por razones de supervivencia las posibles diferencias entre Raúl y Ramiro pueden haber venido a menos ante la necesidad de conservar el poder, que ha sido en definitiva lo que les ha importado a través de los años. La realidad, según ellos, es que estos dos hombres que fundaron y dirigieron por años los cuerpos armados del totalitarismo están comprometidos en la continuidad del régimen, y agregan que uno y otro están bajo la presión de otros dirigentes que consideran que una ruptura entre ambas partes daría con el fin del sistema y todo lo que esto implica.
Fragmento del libro Perfiles del Poder. 2008.
Pedro Corzo.
domingo 31 de enero de 2010
La idea era que estuviéramos en esa escuela el mayor tiempo posible para que así los maestros tuvieran más tiempo para inculcarnos las ideas comunistas. Romelia García. Desplazada forzosa a los doce años.
Eran en su inmensa mayoría campesinos que vivían en pequeños poblados rurales o en el campo. Militares del régimen de Fidel Castro los habían sacado por la fuerza de sus hogares. Procedían de las zonas de Rancho Mundito, Mil Cumbres, San Diego de Tapia y otras áreas de la provincia más occidental de Cuba.
Estos lugareños fueron desalojados y sus pocos bienes confiscados, incluyendo sus viviendas, conducidos con escolta militar hasta el municipio de San Cristóbal y obligados a construir un poblado que se llamó "Los Pinos".
En septiembre de 1960 siendo el comandante Félix Torres jefe de operaciones del Escambray, montañas situadas en el centro de la isla, donde se había desarrollado un fuerte núcleo guerrillero contra el castrismo, el gobierno ordenó el desalojo forzoso de familias de la zona y de áreas rurales de la provincia de Matanzas, teniendo estas personas que abandonar sus viviendas y propiedades.
Meses después se produjeron nuevos desplazamientos forzosos de campesinos para impedir que continuaran apoyando a los insurgentes. Otros centenares de familias fueron deportadas. Sus tierras y propiedades se entregaron a campesinos partidarios del comunismo.
En 1963 el gobierno repitió el desplazamiento obligado de campesinos para disminuir el apoyo que recibían los alzados que ya estaban muy diezmados. En esta ocasión cerca de 500 familias fueron separadas por decisión de las autoridades.
Las mujeres y los niños quedaron en sus casas y los hombres ubicados en genuinos campos de concentración que controlaba
Después de varios meses de reclusión sin haber sido procesados, la mayoría de estos campesinos fueron trasladados para la región de Guane, Pinar del Río, y ubicados en las prisiones Sandino 1, Sandino 2 y Sandino 3.
Este proceso criminal intensificó su violencia y en el transcurso de los años 1963 y 1964 fueron miles los prisioneros, entre hombres y mujeres, que integraron estas familias apresadas que mantenían en la zona del Escambray.
Un día las autoridades decidieron conducir las mujeres y sus hijos para el reparto Miramar,
En 1966 el régimen ejecutó un nuevo proceso de reubicación de estas familias que tenían órdenes expresas de no regresar a sus lugares de origen. Las familias fueron de nuevo desarraigadas para ser confinadas en Morón Pina, Las Clavellinas, Manimutuabo, entre otras localidades de la antigua provincia de Camagüey. Los hombres que estaban en "Sandino" pudieron entonces reunirse con sus mujeres e hijos en los poblados que les habían sido asignados.
En 1971 una vez más fueron expulsadas del Escambray familias campesinas. Mil doscientos hombres que residían en la región montañosa y sus alrededores, fueron conducidos a la fuerza a
Las autoridades declararon públicamente que el desalojo se producía porque los hijos de los que habían colaborado con los alzados no podían convivir con los revolucionarios. La mayoría de los desplazados eran residentes de pequeños pueblos y caseríos del Escambray.
Según investigación realizada por el expreso político y sacerdote, Salvador Subirat, el régimen fundó con millares de desplazados a la fuerza al menos 21 pueblos cautivos, entre ellos Briones Montoto, Ramón López Peña, Pina, Las Clavellinas, Miraflores,
En 1977 se produjo otro desplazamiento forzoso. Casi doce años después de haber terminado la lucha guerrillera en las montañas del Escambray.
Los familiares de los que había sido deportados años antes fueron conducidos para Pinar del Río, donde sus esposos o parientes masculinos, habían construido precarias viviendas para poder albergar a su prole, de la que habían estado separados por decisión gubernamental desde hacia varios años sin que hubiera mediado un delito o una sanción judicial.
Pedro Corzo
Enero 2010
Este calificativo no identificaba una fuerza especial del gobierno de Estados Unidos, entrenada, preparada y avituallada para actuar contra el régimen cubano. No fue que se gestara durante el gobierno del presidente Lyndon B. Johnson otra expedición contra la dictadura de los Castro, en la que Washington había depositado tanta confianza que la había identificado con el nombre de quien presidía la nación en aquel momento.
Las Brigadas Johnson, no fueron otro producto de la Guerra Fría, y menos aun una consecuencia del diferendo que existe entre Estados Unidos y Cuba desde hace más de medio siglo, fue una decisión del régimen cubano que se corresponde plenamente con la violación sistemática y permanente de los derechos de sus ciudadanos.
En 1965 en una de sus acostumbradas provocaciones, pero que confirmaba que era el amo y señor de Cuba, Fidel Castro dijo que abriría un pequeño puerto pesquero en el norte de la provincia de Matanzas que recibiría embarcaciones en las que podrían salir los cubanos que así lo desearan. El reto fue aceptado y en menos de una semana una doscientas embarcaciones anclaban en Camarioca para recoger a los cubanos que desesperaban por abandonar la isla.
El festín duro poco más de un mes, al cabo de los cuales Washington y La Habana acordaron un puente aéreo entre Varadero y Miami que sacaba como promedio de la isla unas 3,500 personas mensuales y que cuando concluyó en 1973 había transportado hacia Estados Unidos más de doscientas cincuenta y cinco mil personas.
Aquellos denominados "Vuelos de la Libertad", también conocido como el "Puente Aéreo", fueron paradójicamente la base sobre la que la dictadura estableció las Brigadas Johnson, un sistema de esclavitud que se extendió por años y que violentó los derechos de forma directa o indirecta a cientos de miles de cubanos.
Las Brigadas Johnson estaban integradas por hombres y mujeres solteros, o jefes de familia, que habían expresado su deseo de salir de Cuba y que habían cumplido ante las autoridades los trámites pertinentes. Los familiares que quedaban en las casas perdían sus empleos regulares y padecían en no pocas ocasiones el ostracismo de familias y amigos que no querían ser asociados con un traidor. Hubo muchos que siguieron siendo fieles al amor familiar y a la amistad, pero es imposible negar que el miedo venció y transformó los buenos sentimientos de muchas personas.
Como es conocido el gobierno de los Castro, aun lo hace, siempre se ha reservado el derecho de conceder o nó la salida a sus ciudadanos, pero también la facultad de imponerles la penalidad que considerara pertinente a los que califica de traidores a la Patria. Una de esas penalidades eran los mítines de repudio, aquellas personas después de años de trabajar como esclavos, el día que les era permitido abandonar el país, sufrían un acto de repudio en el que decenas de personas agolpadas en la puerta de la casa vejaban, ofendían y en muchos casos agredían de obra a los que partían. Siempre con la anuencia de las autoridades que le permitían a sus partidarios todos los excesos.
Entre aquellos hombres y mujeres -a las brigadas de trabajo integradas por mujeres que esperaban abandonar el país en muchos lugares el pueblos las llamaba las "Brigadas Jacquelin"- estaba representada toda la sociedad cubana de la época. Profesionales, obreros, campesinos, amas de casa, estudiantes. Eran obligados a trabajar en faenas ajenas a sus funciones habituales, en su mayoría en labores agrícolas en jornadas que promediaban 14 o 16 horas diarias.
Estos individuos eran alojados obligatoriamente en barracones que se encontraban en pésimas condiciones sanitarias. Vigilados y controlados a cambio de que le reconocieran el derecho de salir del país, cumplían un castigo que fluctuaba entre los tres y cinco años.
Los alimentos eran pocos y malos. El trabajo duro, pero en cierta medida preparó a aquellas personas para enfrentar las vicisitudes de una vida en una sociedad diferente, con lengua distinta y con grandes posibilidades de no poder, por lo menos por un periodo de tiempo, trabajar en lo que estaban preparados. Se les concedía un permiso cada trece días de trabajo continuó, Solo entonces les era permitido reunirse con los familiares que no habían sido castigados.
Los que por algún motivo, casi siempre por padecer alguna enfermedad severa o tener una edad avanzada, no eran enviados a trabajar en el campo, eran asignados a recoger basura, limpiar calles o trabajar en los cementerios. No era difícil encontrarse un locutor radial o un abogado de sepulturero. Los médicos podían ser enviados al campo o simplemente ubicados en algún lugar lejano de su casa y familia, a realizar funciones para la que estaban sobre calificado.
En el momento de la salida eran confiscados los bienes de todos los miembros de la familia. Autos, casas, muebles, joyas y dinero. Los ahorros bancarios tenían que ser los mismos del día de la presentación de los documentos de salida, si ese dinero no estaba en el banco debía reponerse o la persona no podría abandonar el país. Los autos, si alguien tenía, se debía entregar en perfectas condiciones. Los varones entre
Los famosos Vuelos de la Libertad, fueron costeados en su totalidad por Estados Unidos y cancelados por el régimen de Cuba, duraron ocho años pero las Brigadas Johnson le sobrevivieron. Muchos meses después de terminados los vuelos, miles de personas continuaban trabajando en labores ajenas a su profesión y cuando dejaron esas tareas por el convencimiento de que no podrían salir del país, siguieron estigmatizados y con sus derechos disminuidos en un país que no reconoce los derechos de sus propios partidarios.
Pedro Corzo
Enero 2010
lunes 4 de enero de 2010
Recuerdo que en el ya lejano 1959, en una modesta casa de la ciudad de Santa Clara nos reunimos un grupo de estudiantes para ofrecerles una fiesta de despedidas a dos amigos que partían hacia Estados Unidos. La mayoría de los jóvenes allí reunidos no considerábamos el festejo como un acto político porque en nuestra opinión era simplemente una familia que se disponía a iniciar una nueva vida.
Pero a los pocos minutos más de un centenar de personas nos despertó y abrimos los ojos ante la nueva realidad que vivía el país. Gritos de gusanos, váyanse todos, ustedes son basura cargaron el ambiente. De las ofensivas palabras aquella turba enfurecida pasó a la acción y hubo más de una cabeza rota al ritmo que marcaban los también destruidos instrumentos musicales de la banda que había amenizado el festejo.
Con el pasar del tiempo las cosas se complicaron más. No se podía escuchar música americana, Glenn Miller, era pecado mortal. Una casa de donde se escaparan los acordes de Bill Halley y sus Cometas, o de Elvis Presley, era un antro de perdición que tenía que ser exorcizado con el violento actuar del hombre nuevo. Hubo que dejar de celebrar las ya frecuentes despedidas ante la violencia e impunidad con la que actuaban los titulados Jóvenes Rebeldes, sin embargo a las turbas divinas no le faltaron cabezas que romper ni pelo que cortar. Su sed justiciera era hábil en descubrir un enemigo de pelo largo o de un vestir que faltase a las perturbadas normas de la nueva sociedad.
El tiempo mandó y nuestra generación cumplió el imperativo de diversas maneras: Clandestinaje y policía política, alzamientos y las milicias, exilio, cárcel y paredón .El país fue sesgado por la guadaña del odio y la intolerancia. Muy pocos pudieron agacharse lo suficiente para no ser advertidos. Eran los tiempos sagrados de "Con
Así fueron marchando las cosas. El egoísmo revolucionario prendió en los conversos y en los oportunistas. Salvo contadas excepciones la mentalidad del hombre nuevo se hacía eco de la consigna oficial de aislar a los descontentos y aplastar a los contrarrevolucionarios. La unidad familiar sufrió. A mas de uno le escuchamos con pavor "yo no creo ni en mi madre, si hace contrarrevolución yo mismo la fusilo".
La delación asumió características de epidemia. El preso se convertía en una no persona que solo podía ser visitado por sus padres, esposas e hijos. El familiar de un fusilado era un apestado que no merecía ser asistido porque su pariente había traicionado la Revolución. Los bienes de los presos eran confiscados. Sus parientes podían ser concentrados en áreas inhóspitas y remotas con la misión de colonizar esas regiones.
Desde la aurora revolucionaria el término antisocial se uso para identificar a las personas desafectas a
Las cartas que provenían del extranjero no eran contestadas. Un familiar fuera del país era un lastre en el justo empeño de hacer carrera en
Han transcurrido cincuenta y un años del castrismo en el poder. La herencia del totalitarismo es sumamente dolorosa. Primero robó la esperanza de un futuro mejor de una parte considerable de la población, mas tarde ejecutó, encarceló y obligó al exilio a un número importante de ciudadanos. Después subvirtió el orden político hemisférico causando más muertes y conflictos. Envió a miles de sus partidarios a la muerte para satisfacer su voluntad imperial, destruyo la economía del país, pero el daño mas devastador se ha producido en los valores mores y espirituales de la nación en su conjunto.
Nuestro ser nacional ha quedado profundamente afectado y la recuperación va a demandar el mayor de los esfuerzos, mucha solidaridad y comprensión. La tarea será ardua, difícil, pero no queda otra alternativa que aceptar el reto y andar juntos con nuestras respectivas culpas y errores si queremos reconstruir una Cuba en la que todos tengamos el espacio que podamos merecer.
Pedro Corzo
viernes 1 de enero de 2010
Las pretensiones de Hugo Chávez y Fidel Castro, a pesar de los fracasos que por décadas el dictador cubano cosechó en su proyecto imperialista de instaurar regimenes despóticos con sustentación ideológica en el continente americano, se mantiene vigente. Las estrategias han sido remozadas, adecuadas a los tiempos. Los colores y discursos corresponden al Siglo XXI, pero los fines son los mismos que impulsaron a José Stalin y Adolfo Hitler.
La Primera Conferencia Tri continental de los Pueblos de Asia, África y América Latina que se celebró en La Habana en enero de 1966, reunió a mas de 70 países con unos 500 delegados que representaban en su mayoría partidos políticos, movimientos violentos que actuaban en la clandestinidad, grupos guerrilleros y unos pocos gobiernos que usaban el discurso de la justicia social para exterminar los derechos sociales y políticos de sus ciudadanos.
De este encuentro de organizaciones que se oponían claramente al capitalismo y a la democracia representativa, que en su mayoría estaban identificados con alguna modalidad del pensamiento marxista surgió la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina, OSPAAAL.
El principal arquitecto de aquel encuentro y su mayor beneficiario fue Fidel Castro, aunque en la organización de un evento que no tenía precedentes en este continente, participó de manera notable Mehdi Ben Barka, un dirigente marroquí asesinado en París un mes antes del encuentro en La Habana, en condiciones nunca esclarecidas.
Los objetivos de los promotores de la Conferencia eran entre otros prestar ayuda a los denominados movimientos de liberación nacional, con particular énfasis en el movimiento palestino, incrementar la lucha armada en los tres continentes, prestar un irrestricto apoyo al régimen cubano, entre otras causas, porque era el principal santuario y patrocinador del Movimiento. El plan incluía luchar contra las bases militares extranjeras y la política de segregación racial.
Una de las muchas propuestas de la Conferencia que mostraba la imposibilidad de conciliar el discurso con las acciones, fue el hecho de que mientras se condenaba el uso de la armas nucleares, el país sede de la reunión, Cuba, cuatro años antes había sido el principal promotor de que la Unión Soviética instalara por primera vez armas nucleares en un país del tercer mundo.
En realidad los organizadores pretendían imponer en sus respectivos países un estado autoritario identificado con una ideología común. Proceder en nombre de la nación, actuar en nombre del pueblo, era la forma más productiva para imponer un populismo de Estado a perpetuidad.
Según los artífices de la Conferencia el proyecto no estaba influencia- do por los soviéticos, a la vez que afirmaban que tampoco respondía al maoísmo. Decían que pretendían actuar con autonomía y buscar puntos de cooperación y equilibrio entre Moscú y Pekín.
Ben Barka, diez meses antes de la conferencia en La Habana, declaró durante un encuentro preparatorio "las dos corrientes de la revolución mundial estarán allí representadas: la corriente surgida con la Revolución de Octubre y la de la Revolución Nacional Liberadora". El modelo de la titulada revolución nacionalista era Cuba y el arquetipo del líder de ese tipo de proceso eran individuos como Fidel Castro.
Cuarenta y tres años después, La Habana vuelve a ser sede de un foro que con estrategias diferentes y menos pretensiones persigue los mismos objetivos que la Tri continental: instaurar regimenes contrarios a la democracia y a los derechos humanos.
La VIII Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra America, es otro engendro castro chavista que busca la desestabilización y la toma del poder con formulas que no son nuevas pero que han sido remozadas tomando como fundamento el fracaso de las estrategias del pasado.
En los encuentros de la Tricontinental no se trataban temas como el comercio, no se abordaban proyectos económicos ni se discutían planes sociales de cooperación. En aquellos encuentros se era más claro y preciso, se hablaba y discutían los objetivos, no es que dijeran toda la verdad pero eran sinceros en exhortar a la toma del poder para imponer la dictadura del proletariado.
El indigenismo ha sustituido en gran medida la lucha de clase, la violencia guerrillera o terrorista ha sido relevada por el caos y la desestabilización que generan manifestaciones publicas que practican una violencia de intensidad variable que puede acentuarse o disminuir según los progresos del proyecto.
Una de las estrategias del presente, facilitada por los multimillonarios ingresos petroleros de Venezuela, es satisfacer las necesidades de países en problemas y por medio de la satisfacción de éstas concertar alianzas internacionales que apoyen el proyecto del Eje Totalitario.
Contar con un bloque de naciones comprometidas y agradecidas, en realidad dependientes de las regalías del chavismo, le facilitan al déspota venezolano y por extensión al cubano, una herramienta política poderosa para usar en los encuentros internacionales. Una clientela política lista a complacer a su mecenas en foros como Naciones Unidas o la Organización de Estados Americanos, neutraliza en gran medida los ataques que puedan provenir de los factores nacionales e internacionales que afectan las gestiones del Gran Protector, que al fin de cuentas es quien llena la despensa de quienes les defienden. En otras palabras los petrodólares de Hugo Chávez han sido mas efectivos que las promesas de construir el Hombre Nuevo que en su momento los gatilleros del castrismo difundieron por el mundo.
Ya no se trata de llegar al poder por medio de la insurrección, cuyo uso no esta descartado por principios, sino por conveniencia. El método actual es provocar la anarquía. Programar el caos, la desestabilización social para dar oportunidad a que surjan salvadores que ofrezcan tranquilidad al pueblo y seguridad a la clase dirigente, que con el tiempo, pero tarde, se percatara que fue usada para la toma del poder pero que son prescindibles en la práctica del mismo.
El desconcierto del pueblo y la clase dirigente facilita el acceso de un líder que aparentara gobernar en comunión con el resto de los poderes públicos y que respetara aquellas libertades que no afecten su autoridad. Un Cesar que gusta de elecciones controladas, de leyes hechas a su voluntad y del baño de la multitud que respalda su proyecto. En fin, un Chávez.
Pedro Corzo
Diciembre 2009
domingo 27 de diciembre de 2009
Es posible que muchos se pregunten, que es un dictador, que factores definen a un gobernante con un calificativo que deshonra y por qué hay pueblos que soportan dictaduras cuando otros nunca las han padecidos.
También es razonable indagar por que un dictador disfruta de apoyo popular y lo que es mas alarmante todavía; por que causas un mandatario que accedió al poder violentando la institucionalidad puede conquistar de nuevo el gobierno con el apoyo electoral de una mayoría ciudadana.
Sin duda son preguntas complejas que probablemente no tengan respuestas precisas, pero si es evidente que hay culturas que tienen una fuerte propensión al gobierno fuerte, el liderazgo indiscutido, a la aceptación de una autoridad que asuma responsabilidades que aparentemente la mayoría ciudadana prefiere evadir.
Por supuesto que no todos los dictadores son iguales en propósitos y métodos y aunque entre ellos hay diferencias existen factores comunes que les identifican sin que importe la época, cultura, geografía, educación, ciudadana e ideología, si es que el dictador en cuestión se considera abanderado de alguna.
Dictador, puede ser quien asume por decisión propia o por delegación una autoridad ilimitada que no esta sujeta a cuestionamiento. El poder que detenta no esta en discusión ni es sujeto de debate. El dictador es figura y genio de un propósito de gobierno cualquiera que este sea.
Los dictadores no admiten retos a su autoridad pero no todos responden a los desafíos con igual brutalidad ni soportan con igual entereza las presiones de que son objetos por parte de la oposición.
El dictador se identifica más por su carácter que por el hecho de ocupar un poder político, religioso o económico. El dictador demuestra un profundo desprecio por la opinión ajena. Ignora el derecho que asiste a los que les rivalizan. El dictador es intolerante, sectario, y hasta paternalista en sus abusos.
El dictador gusta del elogio, de la adulación, de la sumisión a su voluntad. Disfruta de la historia y por lo regular esta convencido que con sus acciones esta escribiendo los capítulos más gloriosos de la misma.
Para el dictador envilecer a los que le apoyan, a los que se le oponen y hasta a los indiferentes es un mandato que garantiza su perpetuidad. El envilecimiento ciudadano es su carta de triunfo y eso lo logra con los premios y castigos que dispensa al capricho de su voluntad.
Los dictadores son taimados, inescrupulosos, vendedores de promesas y hacedores de castillos en el ai5re pero muy en particular, desconfiados, porque para ellos la lealtad es proporcional a los privilegios que otorgan.
Creen en los comentarios sin fundamentos y en ocasiones ellos mismos los promueven. El dictador es un mentiroso con talento, un hombre que conoce la gente que gobierna, que sabe de debilidades y grandezas. Cuenta con un aguzado sentido del que hacer en los momentos de crisis porque conoce mejor que ningún otro conductor, que su poder se asienta tanto en su capacidad de evaluar el entorno, como en lo oportuno de sus decisiones y en las contradicciones de quienes se le oponen.
El dictador no es un cobarde por naturaleza como algunos gustan calificar. Puede ser un miserable pero su valor personal puede estar por encima del promedio del de sus conciudadanos. No es atinado confundir en un dictador la cobardía con su sentido de la prudencia o la perdida de la motivación para gobernar. Los dictadores son victimarios por naturaleza, pero eso no implica que sean pusilánimes ni cobardes.
El valor personal de muchos dictadores es incuestionable porque la mayoría de ellos acceden al gobierno gracias a su disposición a correr riesgos, por su audacia y temeridad.
Las motivaciones que sostienen e impulsan a los dictadores pueden ser múltiples y complejas y responden a varios patrones por lo que a pesar de posibles semejanzas en la forma de dispensar su autoridad y ejercer el liderazgo, las diferencias entre ellos son fácilmente apreciables por un observador aplicado.
Hay dictadores sumamente carismáticos, verdaderos seductores de masas e individuos. Personajes que poseen una capacidad excepcional en atribuirse los éxitos y distribuir las culpas. Son individuos agradables, obsequiosos y comprensivos cuando las circunstancias lo requieren. Con tales habilidades para intimar que su interlocutor puede llegar a creer que el dictador esta bajo la influencia de su ingenio.
Este tipo de dictador es extremadamente peligroso por que su mesianismo es contagioso, y su afán de redención afecta la roca más insignificante de su reino. Ellos pueden dividir la sociedad y llevarlas a puntos de confrontación tan agudos que la comunidad puede llegar a resentir sus valores más trascendentes y abarcadores.
Bajo estos líderes los pueblos sufren metamorfosis alienantes. El rebaño es objeto de la voluntad de su conductor pero se cree sujeto en la personalidad de este. El individuo se hace infinitesimal ante el ardor de quien maneja sus miedos, frustraciones, aberraciones y sueños. Estos líderes son como los agujeros negros del cosmos, tienen tal capacidad de atracción que consumen todas las luces e individualidades que le rodean.
Dichos líderes pueden estar inspirados por una especie de religiosidad. Se consideran elegidos e infalibles y cuando tienen el sostén de una ideología su capacidad de contaminación y destrucción se acrecientan. Crean una mística en su entorno y tienen la capacidad de generar sentimientos transcendentes en sus propuestas y hacer creer a sus seguidores en la constitución de un nuevo mundo y de un hombre diferente. Estos personajes por lo regular acceden al poder por medio de un proceso insurreccional, o a través de gestas populares que favorecen una especie de sacralización laica.
Pero también hay dictadores de naturaleza burocrática y aunque estos pueden responder a una casta u oligarquía y disfrutar de un poder omnímodo, rara vez llegan a disfrutar de la simpatía y el apoyo popular.
Estos dictadores son eficientes en controlar la maquinaria del poder y son tan trabajadores y crueles como requieran las circunstancias. Detentan el poder por su indiscutible capacidad para intimar y privilegiar al mismo tiempo.
En ocasiones este tipo de hombre fuerte hereda el mando ya sea por designación o por vencer en luchas internas por el poder; y no pocas veces su autoridad es balanceada con la existencia de una contraparte que es quien en realidad designa a quien ostenta el liderazgo.
Por supuesto que hay dictadores de opereta. Individuos que han llegado al máximo liderazgo prácticamente sin proponérselo. Estos pueden ser tan crueles como el más iluminado de los líderes, pero son fácilmente influenciables, y sus propósitos pueden ser modificados sustancial y regularmente.
Hay dictadores que a través de las instituciones del estado instauran un férreo control sobre las actividades públicas. Ellos controlan las Asambleas Legislativas y los Poderes Judiciales a través de sinecuras, y violencias de terceros si las condiciones lo demandan.
Este tipo de dictador gusta de elecciones y hasta permite ciertas libertades de expresión, aunque no cesa de amenazar ese derecho y conculcarlo cuando lo estima pertinente. Su afán por el poder, a pesar de que lo renueve con el voto popular, le permite ver su cola de cercenador de libertades. Algunos ejemplares de estos dictadores tienen una fuerte propensión a obras materiales faraónicas a través de las cuales espera n perpetuarse.
También, y es posible que olvidemos alguna especie de estos vertebrados que causan tanto daño a la humanidad, existe el dictador capaz de sintetizar todos los atributos antes mencionados, y son los que no solo hacen historia para sus pueblos si no que como Supernovas aberradas irradian oscuridad durante siglos en la historia Universal.
Pedro Corzo
Diciembre 2009
domingo 20 de diciembre de 2009
No es de dudar que en algún momento de su tempestuosa juventud, particularmente en sus tiempos de mafioso en
El poder de Castro trasciende el de un Papa, rey o cualquier otro gobernante terrenal. A pesar de haber abdicado, no ha abandonado el cetro. Sigue siendo el rey de la iglesia cubana, la fuente de su utopía y cual Salomón, el árbitro perfecto en todos los diferendos.
Castro, al igual que el Santo Padre, es infalible, pero no solo en cuestiones de la fe como el que ocupa el trono de San Pedro, ya que la certidumbre de Fidel no solo lo hace Guardián de
Fidel Castro también designa a quienes podrían ser sus cardenales, los generales y ministros, y ha sido enfático en aseverar que solo se retirará con la muerte, a la que sin dudas está convencido que vencerá porque ha logrado filtrar su maldad en el corazón de muchos cubanos.
La iglesia-estado castrista tiene una Basílica Mayor,
En sus creencias hay un enemigo natural, los Estados Unidos, no Lucifer. La liturgia totalitaria inicia todas las reuniones con un voto de sumisión al Máximo Líder y otro de austeridad que nunca es cumplido, pero que solo es apreciado en falta cuando el sometido deja de ser leal. Por supuesto que los ritos y el lenguaje de las ceremonias pueden cambiar según lo indique el Supremo.
El castrolicismo tiene una propia Navidad en 26 de Julio; un Monte de Sinaí en el Cuartel Moncada; un Pentecostés, el primero de enero y una Semana Santa de Muerte y Resurrección que se ajusta en el calendario a la expedición de Playa Girón.
La enseñanza de
El Mesías antillano ha procurado establecer en la conciencia colectiva del Pueblo Cubano la idea de que el acoso y la persecución provienen de los herejes. La certeza de que los bloqueos y las persecuciones de que son objetos por quienes no ven
Como colofón, esta parodia de Moisés le está regalando a la nación cubana un período especial que ya pasa de los cincuenta años, más de lo que se extendió la búsqueda de
Pedro Corzo
Sin lugar a dudas el régimen cubano se ha sostenido más en el aparato militar y en la policía política que en cualquier otro organismo del estado, incluyendo al inefable Partido Comunista.
Más del 65% de la alta dirigencia isleña es de extracción castrense y un número considerable de miembros del Comité Central del Partido también lo son. Los Castro, son más evocado como militares (comandantes) que como líderes político y en las purgas que se produjeron en el gobierno en el verano y otoño de 1989 la estructura que salió más favorecida fue la militar y sorpresivamente el equipo que se suponía leal y ortodoxo, el ministerio del interior, fue el gran perdedor.
Todo el cuerpo de dirección del Ministerio del Interior fue removido y la mayoría sancionado a fuertes condenas de cárcel, incluyendo al último ministro del ramo antes de la purga, José Abrahantes, quien murió en el marco de una gran interrogante en una celda castrista.
En los albores de
En 1959 se apreciaba que el rumbo que conducía a la dictadura política había sido asumido con plena conciencia por la nomenclatura. El ejército como institución del estado, no participó en el conflicto interno que padeció el país, a excepción de las grandes operaciones militares contra los alzados en armas.
La represión, el trabajo sucio de todos los días se lo dejaron a
Pocos se dieron cuenta de la militarización de la sociedad. Los comandantes se convertían en ministros, la sociedad cada día parecía más un cuartel y en cada crisis el militar se vestía de civil y ocupaba el puesto del funcionario que había sido defenestrado.
En 50 años de dictadura, el ejército ha tenido una línea de mando sin quebrantos visibles (posible excepción caso Ochoa) lo que expresa una estabilidad y fidelidad no igualada en otros organismos, incluyendo el ministerio del Interior.
Los apetitos imperiales de los Castro siempre fueron satisfechos por los militares que de manera encubierta o actuando como gendarmes internacionales intervinieron en tres continentes sin que se produjeran cuestionamientos a los dictados del tirano. Siempre han mostrado disciplina, deseo de servir, una mística de gloria, u otro sentir que cohesionaba e impedía trágicas fracturas.
Las fuerzas armadas del régimen de los Castro aparentan una inquebrantable lealtad. En ellas habrá quienes lo hagan por devoción al "máximo líder"; otros por la pasión que les embargó cuando cumplían funciones pretorianas a miles de millas de las costas de Cuba, y por supuesto debe haber quienes lo hacen por convicciones políticas.
Pero el tiempo ha pasado, las medallas han perdido brillo y los vientres se han extendido junto a las artritis físicas, pero también morales que debe causar el haber construido un edificio que se derrumba y cada día se parece menos a lo que muchos de sus constructores, particularmente los militares, proyectaron.
Es de suponer, que en Cuba, solo por el conocimiento de lo que ha sucedido en otros cuerpos militares que se identificaron con dictaduras y que en un momento determinado fueron factores fundamentales en su democratización o que por lo menos intentaron remover la jerarquía, haya un grupo de militares con sentido común que se percate que de no impulsar cambios el país se hundirá mas en el tremedal en que se encuentra y en consecuencia ellos perderán sus privilegios.
No obstante no debemos perder de vista que los ejércitos formados en los desaparecidos países socialistas no intervinieron en la caída de los gobiernos del bloque, si exceptuamos el fugaz episodio del golpe de estado contra Mijail Gorvachov. Hay que tener en consideración que el actual aparato militar fue creado en 1959, por los Castro, a diferencia de los ejércitos ya constituidos que encontraron Hitler, Mussolini, Khomeyni, etc., es lógico creer en la galvanización de las fuerzas militares alrededor de sus lideres, gracias a lo cual en la isla se ha establecido un régimen político-militar sin antecedentes en el hemisferio.
Sin embargo, los fracasos subvierten valores y fidelidades al igual que se producen "fatigas" en los metales, y en Cuba, indudablemente los fiascos han hipotecado el presente y futuro del individuo y la sociedad.
En otros ejércitos, caudillistas o profesionales, situaciones como la de la isla han originado crisis terminales en las dictaduras. Ejemplo como el derrocamiento del portugués Marcelo Caetano en abril de 1974, después de servir al gobierno de Oliveira Salazar por más de 30 años; en Egipto fue el ejercito el que derrocó al rey Faruk I, Mussolini tuvo serios problemas con las Fuerzas Armadas en los últimos años de su gobierno, pero sin dudas la expresión más genuina de que la totalidad de una fuerza armada no es absolutamente leal a su comandante en Jefe aunque aparenten lo contrario, fue el sector de los militares germanos que aunque servían al Tercer Reich, según pasaba el tiempo tenían mas reservas sobre la obediencia que debían rendirle a Adolfo Hitler, lo que se mostró a plenitud el 20 de agosto de 1944 cuando altos oficiales de
Ejemplos hay de obediencia y rebeldía a través de la historia, por lo que cabe preguntarse, enfrentaran los Castro una operación Walkiria, que haga temblar la dictadura hasta destruirla, o los militares cubanos continuaran actuando en contra de sus propios intereses al persistir en apoyar un régimen que no cuenta con el respaldo de su pueblo.
Pedro Corzo
Diciembre 2009
miércoles 9 de diciembre de 2009
"¿Cómo vamos a explicar lo importante que es la libertad si ocultamos las experiencias de la ausencia de libertad?". Canciller de Alemania, Ángela Merkel.
El muro cubano esta en pie y ha durado muchos mas que el de Berlín. Al nuestro le faltan algunos de los componentes que dieron forma material al de la histórica ciudad alemana, hierro, piedra y cemento, pero tiene sobrado los componentes de odio, miedo, intolerancia y sangre que estaban presentes en la fatídica muralla que construyó el Partido Socialista Unificado de Alemania, 1961, bajo el mandato del presidente del Consejo de Estado, Walter Ulbricht.
Estos felices 20 años de la caída del muro berlinés, han incidido en los 50 años que tiene el de Cuba, incrementando la miseria, incertidumbre, turbación y espanto de quienes lo padecen. El muro isleño ha sido devastador para varias generaciones de cubanos, ha afectado el carácter nacional, la iniciativa y la solidaridad humana.
Nuestro muro lamentablemente no cuenta con el repudio que inspiraba el de Berlín, y tampoco con el nivel de desprecio que general el que Israel está edificando en su frontera con Cisjordania. El muro cubano tiene defensores y quienes lo justifican, incluyendo muchos de los que hicieron ingentes esfuerzo por derribar el de Berlín, o protestan contra el de Israel.
El Muro castrista aunque no tiene presencia física está en la mente de muchos. Desconfianza con el amigo, el familiar y el vecino. Falta de esperanzas para luchar por un cambio y demoler los ladrillos que enajenan la voluntad, a la vez que aplastan.
Cuba tiene tantos ingredientes totalitarios como
La capacidad represiva del gobierno de
No obstante la isla está sumida en una profunda bancarrota económica como no conoció
Aquellos que están contra todos los muros no deben olvidar el cubano. Esa pared virtual levantada por el régimen ha sido la causa directa de que cientos de miles de hombres y mujeres hayan pasado por las prisiones y que otros miles hayan perecido en el paredón o en la lucha contra el Totalitarismo. Otro número elevado de personas que intentaron escapar de la dictadura insular, han muerto o desaparecidos en el mar.
La estructura política del régimen cubano, su idiosincrasia, pretensiones hegemónicas, extrema crueldad y la vocación a interferir en los asuntos de otras naciones, sumado a las características mesiánicas de su liderazgo han colocado al régimen de
Lech Walesa, afirma que el Muro de Berlín empezó a perder sus primeras piedras en
Pedro Corzo
miércoles 11 de noviembre de 2009
Uno de los factores que desmiente por completo la muy divulgada fraternidad latinoamericana, a la vez que demuestra el verdadero carácter de muchos de los líderes del hemisferio, es la injustificada carrera armamentista en la que están involucrados varios países del continente.
La compra de armas por parte de gobiernos como los de Venezuela, Brasil, Chile, Bolivia y Ecuador no tienen como objetivo la defensa de una posible agresión extranjera, sino satisfacer de forma concreta las ambiciones de poder de sus gobernantes y la vanidad de militares que disfrutan los entorchados y paradas, donde puedan mostrar los juguetes mortales que tienen a su disposición. El peligro está en que después que estos equipos forman parte de los arsenales nacionales, la tentación a usarlos es tan grande, que se inventan enemigos tanto dentro del país, como en el exterior.
Otro gran comprador latinoamericano de armas es Colombia, pero de todos es conocido que ese país enfrenta una cruenta guerra contra narcoterroristas que argumentan sus depredaciones con proclamados principios políticos, o justificaciones de autodefensas ante las agresiones de otros grupos violentos. En la lucha contra la guerrilla y el narcotráfico, Bogotá gastó en equipamiento militar cerca de 6,600 millones de dólares, el más alto del hemisferio respecto al producto interno bruto.
Recientemente firmó con Washington, quien ha aportado al país desde el año 2000 unos 6.000 millones de dólares, un acuerdo para que Estados Unidos pueda usar siete bases militares, decisión que ha irritado en extremo a Hugo Chávez y sus asociados del Alba.
Los países de América del Sur que gastan miles de millones de dólares en grandes arsenales para defender fronteras, reservas minerales y petroleras, de vecinos que califican de hermanos practicando una hipocresía criminal que enturbia las relaciones entre los pueblos, aun después de desaparecer los lideres que provocan las crisis.
Pero es Brasil quien ocupa en la actualidad el lugar mas destacado en la adquisición de recursos bélicos. Recientemente compró armamento con la tecnología más avanzada para la construcción de un sistema defensivo que integraran al menos 36 aviones Rafael, 51 helicópteros y 5 submarinos uno de ellos nuclear. Muchas de estas armas se fabricaran en Brasil, gracias a la transferencia de tecnología proveniente de países mas avanzado como Francia, una de las exigencias de Brasilia, ya que la transferencia de tecnología le posibilita la mejora y desarrollo de nuevas armas.
Para justificar la compra de armas que según informaciones es de cerca de 20,000 millones dólares, Lula da Silva afirma que es para la protección de las riqueza naturales, en particular el petróleo, ya que según dice "hay que tener presente que el petróleo ha sido la causa de muchas guerras", y que su país se prepara para la guerra no para generar conflictos, sino para evitarlos. "Nosotros no queremos guerra ni conflictos", insistió.
En el 2008 Brasil gastó en armas más de 15.500 millones de dólares, un porcentaje que lo iguala a Venezuela en relación al Producto Interno Bruto.
Por su parte el gobierno venezolano que preside Hugo Chávez no cesa su retórica de guerra. En el 2008 gastó unos 2000 millones de dólares en armas, lo que ha incrementado considerablemente el presupuesto militar desde que el fracasado golpista llegó al poder. Este año se calcula que Caracas va adquirir más de 4000 millones de dólares en diferentes equipos militares.
El presidente Chávez, consciente de la influencia que ejerce por las grandes riquezas petroleras de su país ha promovido con frecuencia una alianza militar con otras naciones del hemisferio. En el año 2000 propuso crear una Organización del Tratado del Atlántico Sur, con la posible inclusión de países africanos, citando que su país siempre ha defendido una integración plena de los países sudamericanos, en la cual no se puede dejar al margen la integración militar. En esa reunión dijo que la cooperación militar venezolano-brasileña podría servir como un núcleo para la nueva organización, ya que ambos países han cooperado en el aspecto militar en maniobras conjuntas en el Atlántico y el Amazonas.
Es incomprensible que Bolivia, que no tiene supuestamente ambiciones expansionistas y no le asisten hipótesis de conflictos posibles con sus vecinos se endeude con Rusia y China para adquirir equipos bélicos, que aparte del gasto directo, demandan un entrenamiento sofisticado y complejos centros de mantenimientos que exigen una alta preparación tecnológica de los operarios. La decisión de Bolivia de adquirir armas en China y Rusia ha generado grandes preocupaciones en Paraguay, país con el que sostuvo una guerra que ocasiónó más de 100,000 muertos en 1935.
El canciller boliviano David Choquehuanca, dijo que en ningún momento el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas de su país está orientado a agredir a sus vecinos, que las armas eran para combatir el terrorismo y la pobreza.
Los gobiernos democráticos de Chile tampoco son remisos en gastar fortunas en armas, unos 4,800 millones de dólares este año. Un negocio con Francia incluye el reemplazo de sus lanchas de desembarco. ¿Dónde las van a usar?. En el 2006 compró 118 tanques Leopard alemanes y aviones F-16 usados, y otros tantos aviones con tecnología avanzada en años anteriores.
El gobierno de Rafael Correa en Ecuador invertirá desde ahora hasta 2011, unos 580 millones de dólares en la adquisición de armamento, aviones de combate y transporte de tropas para proteger su frontera con Colombia. En el 2008 pagó en efectivo 280 millones de dólares por 24 aviones brasileños Supertucanos. Compró helicópteros en Rusia y recibió de regalo de Chávez seis aviones franceses tipo Mirage.
El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos con sede en Suecia afirma que presupuesto militar en América Latina se duplicó del 2003 al 2008, pasando de 24,700 millones a 47,200 el año pasado, pero el presidente del Perú, Alan García en un llamado a
Según el mandatario peruano, en los últimos cinco años, sólo en Sudamérica se han gastado unos 153.000 millones de dólares en mantener las Fuerzas Armadas y unos 23.000 millones de dólares en adquirir armas nuevas, mientras decenas de millones de niños desnutridos, e igual número de niños sin escuela perjudican el desarrollo del continente.
Por su parte el presidente de Costa Rica y premio Nobel de
Todo parece indicar que algunos gobernantes de América Latina tienen tanta necesidad ser hostiles que se ven a si mismos, y a sus fraternos del continente, como el enemigo deseado. Pero la realidad es que la carrera por las armas les conduce a la destrucción, con el agravante de que todos corremos el riesgo de tener el mismo final.
Pedro Corzo
domingo 8 de noviembre de 2009
Sin lugar a dudas la avanzada de una sociedad sin mordazas, con posibilidades de criticar y construir más allá de la voluntad del totalitarismo del régimen cubano está en buena medida en la gestión informativa que realiza un grupo de periodistas que vencen día a día la férrea censura que la dictadura ha impuesto en la isla por cincuenta años.
Los bien llamados Periodistas Independientes no responden a los patrones informativos que el régimen ha impuesto a los laborantes del medio sino que ellos actúan en base a que la información a ofrecer es de interés público y no debe ser censurada por autoridad alguna.
Ser periodista independiente no significa ser activista político per. se, como algunos detractores de oficio de las personas que cuestionan al régimen cubano pretenden establecer cuando refieren que los llamados Periodistas Independientes vierten opiniones políticas y tienen criterios políticos contrarios al gobierno tratando así de desacreditar la gestión informativa de estos individuos como si un periodista fuera un ente ajeno a la sociedad en que se desenvuelve.
Un Periodista Independiente, al margen de sus criterios políticos es el que corre el riesgo de perder la Paga o de ir a Prisión por informar sobre lo que el Patrón político o económico no quiere que se sepa.
En ese punto estriba la independencia y no en la filosofía o la doctrina que defienda o ataque al periodista y en base a ese concepto podemos decir que si un laborante de la prensa oficial violenta al censor propio o al gubernamental en su trabajo informativo es a partir de ese momento un Periodista Independiente sin importar su fe política y de donde viene el salario; si el periodista cumple su oficio de informar libre y ampliamente, sin restricción alguna, sin importar posibles afectaciones está cumpliendo con el principio básico del oficio y es por lo tanto plenamente soberano.
En Cuba por cinco décadas ha existido un periodismo oficial, ausente de críticas y cuestionamiento a la acción gubernamental; un periodismo de sobrevivencia en el que la autocensura tiene un importante rol pero en el que el Censor es el director principal.
El periodismo doctrinal,(circunscrito a valoraciones ideológicas), fortalecido por el control de los medios de comunicación por parte del régimen (único empleador y propietario) junto al temor a represalias policiales si se cruzan las fronteras informativas que la dictadura ha trazado imposibilitan la expresión del análisis independiente, opinión, y lo que es aún peor, la diversidad informativa que es el mejor medio para que una sociedad sea capaz de tener juicios propios y decidir así su destino.
El periodista cubano se mediatizó. Se transformó en vocero de consignas oficiales. En cantor de logros ciertos o falsos de la clase gobernante. El juicio propio se supeditó a lo políticamente correcto. La noticia no era espontánea expresión de un acontecer sino la crónica de una conveniencia.
Pero esto no se produjo por generación espontánea. Existía tal vez un plan y la voluntad de imponer en Cuba una prensa doctrinal pero quizás la gestión fue facilitada cuando trabajadores de la Prensa en los albores de la Revolución de 1959 perdieron su juicio crítico y se convirtieron en alabarderos de una nueva fe que elevaba al dictador en ciernes a rango de Redentor y estos hombres y mujeres respetados y admirados por su independencia de criterios y conductas por la población, tal vez y sin proponérselos, se transformaron en eficientes catequistas del nuevo orden.
Después, con apoyo de no pocos periodistas surgió la infamante coletilla,(el juicio oficial sobre una información determinada que podía serle adversa a algún propósito del gobierno) y como colofón el apoyo de laborantes de la prensa a la estatización de los medios de comunicación.
Así, con mucha complicidad, silencio y también heroísmo por los que se opusieron, muchos trabajadores de la prensa fueron a prisión y al exilio después de haberse opuesto al régimen en la isla no obstante, (no hago referencia a los que desertaron cuando aún disertaban sobre los logros de la Revolución); la libertad de prensa en Cuba fue abolida, extinguida y perseguida hasta que este grupo de hombres y mujeres y las organizaciones que han creado iniciaron el rescate dentro de la isla de las mejores tradiciones del Periodismo Libre Cubano.
Ojala que estos Periodistas Independientes y los que se sumen no pierdan nunca la perspectiva de que el oficio exige informar aún lo que nos disgusta y que ese mismo oficio implica un serio grado de responsabilidad en lo que comunicamos y que tanto la critica, el elogio o el simple juicio aunque no nos lo propongamos va a influir en cierta medida en la ciudadanía y que en consecuencia podemos colaborar con nuestro trabajo en la constitución de una sociedad justa y estable, o lo contrario, la creación de nuevas víctimas y victimarios.
Octubre 1996-2009
Pedro Corzo
Entre Israel y Cuba, tanto en geografía como en historia hay muy pocas similitudes. En términos geográficos las diferencias no pueden ser mayores y en la historia común no existen particularidades que los aproximen.
Sin embargo, en lo que respecta a los pueblos si hay vivencias y experiencias que aunque padecidas o protagonizadas en períodos distintos de la historia tienden a crear una cierta analogía.
Muchos cubanos le atribuyen a su nación particularidades de pueblo elegido, (no se por quien); también no falta quienes le confieren a la isla singularidades teosóficas, (puntos en la geografía relacionado con una supuesta magia de las pirámides, etc.) y a otros les he escuchado decir que Cuba es una parte emergida de la Antártida y de ahí la importancia que tiene para el mundo y... por supuesto no están ausentes quienes dicen que la solidaridad y la audacia empresarial del cubano es una replica tropical de la de los judíos.
Están los que plantean que el afán del cubano de retornar a su país por muchos años que lleven residiendo en el exterior, (el año que viene en La Habana), manifiesta que entre el nativo y su tierra hay una singularidad relacional que trasciende el vínculo regular que sostenemos con el suelo donde emitimos nuestra primera queja.
Es evidente que el cubano tiene un sentido de nación que trasciende lo meramente territorial.La nación es para el cubano un universo de hábitos, costumbres y tradiciones que transitan por la comida y la música sin excluir las singularidades del lenguaje.
La cubanía puede prescindir del suelo físico y del conocimiento del paisaje porque lo que realmente identifica al cubano como tal es la singularidad de su practica existencial, la atipicidad de su conducta y un orgullo de tribu que no cesa de manifestarse ni aun en aquellos que repudian su origen. En ese aspecto las semejanzas con el pueblo hebreo son indiscutibles por lo palpables
Pero misticismo a un lado si quiero referirme a aspectos relacionados con el segundo párrafo de este artículo.
Cuba e Israel han estado sometidos por igual a la voluntad de poderes imperiales. Han sido encrucijada y meta del quehacer humano y catalizadores de cambios sociopolíticos que trascienden sus humildes fronteras.
Pero curiosamente la relación de estos dos países con las potencias imperiales no se han producido únicamente en un plano dependiente ya que han sido capaces de involucrarlas en sus asuntos domésticos tanto para lograr objetivos internos, cómo para asumir posiciones protagónicas en el ámbito internacional que no habrían ocupado por sus propios medios.
Los proyectos hegemónicos no son ajenos a ninguno de los dos pueblos:
Israel desarrolló su influencia sobre un área de notable extensión en la antigüedad y en la actualidad pretende conservar o incrementar esa influencia adecuándola a las normas contemporáneas de la civilización.
De la vocación hegemónica de Cuba se puede escribir mucho. Su territorio fue punto clave en la conquista de Méjico y en la posterior conquista y colonización de toda América. Criollos participaron en la penetración española en los hoy Estados Unidos y muy particularmente en la Florida, y es una verdad histórica que Cuba y los cubanos auxiliaron en alguna medida a los independentistas de las nación de las barras y las estrellas.
Las pretensiones hegemónicas cubanas no aparecen con el castrismo pues, en la república prerrevolucionaria fueron varios los incidentes con poderes extranjeros que no le eran afectos a los líderes isleños del momento.
En una opinión, y esto podría estudiarse con mayor dedicación para una mas adecuada evaluación, la vocación imperial del castrismo es la exégesis de un sentimiento latente en todo el liderazgo nacional cubano y en consecuencia no es casualidad que el último ejercito colonialista de habla hispana lo haya creado y desarrollado el gobierno de la Habana.
Ese ejercito imperial, también mercenario porque era patrocinado por una potencia extranjera no solo en términos logísticos sino también ideológicos, partía de Cuba y estaba integrado por cubanos.
Estos militares no actuaba en aras de la sobre vivencia nacional sino en la expansión de un proyecto de hegemonía mundial en el que la isla era un factor por estar involucrado el liderazgo nacional que estaba consciente de que su sobre vivencia era proporcional a su capacidad de crear crisis y que tales acciones le conferirían a la isla una condición de potencia política y militar muy superiores a los que le corresponden por sus potenciales económicos y humanos.
También es interesante hacer notar que Israel y Cuba han sido pioneros en la tarea de promocionar modelos políticos y culturales, con todo lo que se deriva de ellos, en áreas geopolíticas que son históricamente adversas a los mismos.
La nación judía es promotora de la democracia y el estado de derecho, y defensora de las libertades civiles y religiosas en un área donde la norma se sitúa entre el absolutismo y la dictadura militar, en un espacio geográfico y cultural donde la autoridad se funda o se organiza en cuarteles-iglesias, por lo tanto Israel, sin ser un estado perfecto, es una herejía socio-política en el llamado Medio Oriente.
Cuba sin duda alguna es también un centro herético en América. En la isla los derechos son conculcados de manera sistemática e institucional. La dictadura en su manifestación más atroz, el totalitarismo, rige los destinos del país y de su gente. Un individuo y su séquito imponen características casi teológicas al mandato que detentan, al extremo que en Cuba puede considerarse que hay una trinidad en funciones porque un hombre sintetiza la nación y el estado y se abroga facultades de características inapelables.
En América, el gobierno de la isla con su barbarie institucionalizada confronta con la perfectible democracia que se esta enraizando hasta en los cuarteles del nuevo continente y aunque en este hemisferio el concepto del poder es diametralmente opuesto a la sacralidad que le atribuyen muchos de los vecinos de Israel, el gobierno cubano en predios americanos si magnetiza el suyo con esas condiciones.
A pesar de una similar posición hereje en relación al entorno entre Israel y Cuba hay sólidas y profundas diferencias en la filosofía de gobernar.
Israel es un país que ha confrontado cuatro grandes contiendas bélicas desde su fundación y numerosos conflictos militares que aunque no se califiquen como guerras no han dejado de ser experiencias traumáticas y costosas en vidas y recursos. Es una nación que sufre acoso permanente por parte de sus vecinos, que ha estado sometida a verdaderos aislamientos internacionales y donde el terrorismo se manifiesta cruel y regularmente, y como si todo esto fuera poco, el estado israelí alberga dentro de sus fronteras a centenares de miles de personas que repudian al estado nacional judío
Sin embargo, a pesar del acoso y la inestabilidad real en el aspecto interno y externo el gobierno de Jerusalén a diferencia del de Cuba asume una conducta que garantiza las libertades religiosas, de expresión, económicas y de movimiento; permite la existencia de partidos políticos aunque estos rivalicen con el estado, produce elecciones periódicas totalmente transparente y ningún liderazgo, incluyendo el de los fundadores del moderno estado israelí, es omnipotente y menos aun, sintetiza con su voluntad y sus acciones la conciencia de la nación como lamentablemente ocurre en Cuba.
En la isla la situación es opuesta a la de Israel. El régimen pretexta, ya que la represión nunca puede estar justificada, la ausencia de libertades ciudadanas con el argumento de que su singularidad política es objeto de agresión por parte de los Estados Unidos.
Entre el gobierno israelí y el cubano existen sólidas diferencias pero estas se manifiestan con particularidad en el concepto y uso del poder; Israel, a pesar de sus serias crisis militares y políticas es un estado de corte occidental y el de
Pedro Corzo
Luis Inacio Lula de Silva, es sin dudas un hombre admirable. De origen humilde y sin academia, accedió a la presidencia de un país que tiene toda la capacidad y la posibilidad de convertirse en una potencia mundial.
La historia del mandatario brasileño tiene mucho del Príncipe y Mendigo. De limpiabotas, obrero industrial, dirigente sindical, pasó a fundar el Partido dos Trabalhadores (PT), 1980, un grupo muy complejo compuesto por dirigentes gremiales, ex guerrilleros, intelectuales de izquierda y hasta personalidades provenientes de
El Partido se identificó con el socialismo, y aunque ponía reparos a ciertos aspectos del denominado socialismo real que imperaba en los países del este de Europa, esa posición crítica no le impidió una estrecha relación con la dictadura de Fidel Castro, acercamiento que han protagonizado el propio Lula de Silva y uno de sus más estrechos colaboradores, José Dirceu, quien recibió entrenamiento guerrillero en Cuba en los años sesentas.
Por su intensa actividad se aprecia que da Silva es un trabajador incansable. Fundó una central de trabajadores en 1986, más tarde, diputado federal y tres años después fue el segundo candidato mas votado en los comicios presidenciales.
En 1990 junto a Fidel Castro organizó el Foro de Sao Paulo que pretende y lo ha logrado con éxito, reorganizar los partidos políticos y movimientos de la izquierda latinoamericana que habían resultado muy afectados con el derrumbe del bloque comunista europeo.
El Foro, -es un aparato de múltiples colores políticos que reúne organizaciones democráticas como el Partido de la Revolución Mexicana y el Frente Amplio de Uruguay, dirigentes políticos como Hugo Chávez y Evo Morales, también organizaciones de narcoguerrilleros y terroristas como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia -, tiene como fin tomar el poder político en todos los países del hemisferio y refundar las naciones en base a los proyectos que auspicien los dirigentes nacionales, sin perder de vista una solidaridad activa que les facilite la continuidad en el poder.
La organización ha logrado progresos indiscutibles. Venezuela, Brasil, Argentina, Nicaragua, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Chile y Ecuador están bajo su influencia, o gobernadas directamente por los miembros del Foro, que no ceja en su labor proselitista y en el fortalecimiento de sus proyectos.
Si la gestión política de Lula da Silva ha sorprendido por una orientación económica que respeta las normas capitalistas, mayor asombro ha causado que con sus credenciales socialistas y en un periodo en el que América sufre una epidemia de reformas constitucionales que legitiman el despotismo electoral haya rechazado, a pesar de contar con un amplio apoyo popular, la posibilidad de una segunda reelección.
Lula que heredó la exitosa tarea que cumplió durante su mandato Fernando Enrique Cardoso, esta consciente del papel hegemónico de Brasil en el continente, particularmente en el Sur, y que el coloso del área, Estados Unidos, no puede tomar una decisión sin entrar a considerar la opinión que tenga sobre el asunto Brasilia, que se ha convertido en una especie de arbitro interesado en el resultado que tengan los diferendos que se produzcan en el hemisferio.
Lula da Silva, sin el histerismo de sus aliados, ha confrontado con éxito a los Estados Unidos, y le ha hecho conocer cuales son sus intereses y que no cejara en su empeño porque estos se concreten. Ha buscado aliado fuera del continente y en los foros internacionales enfatiza sus diferencias con Washington, a la vez que insiste en lograr un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y fortalecer la moneda nacional en detrimento del debilitado dólar. Hasta aquí un nacionalismo valido y respetable.
Su labor internacional ha sido intensa. Ha participado en los foros internacionales más importantes y gracias al peso específico ascendente de su país, tanto en política como en economía, se ha ganado la consideración y el respeto de los gobiernos más poderosos del orbe y su nivel de influencia en el panorama mundial ha llegado a niveles sin precedentes en toda la historia de la nación sudamericana.
Pero el mandatario brasileño tiene dos caras. Ha practicado la política de la manzana, blanco por dentro y rojo por fuera, en lo que respecta a su actitud ante los gobiernos populistas de izquierda que padece el continente.
Es una realidad que impulsa para Brasil el progreso, con libertades públicas y propiedad privada, pero es totalmente indulgente con sus camaradas del Foro de Sao Paulo, que no cesan de tomar las medidas necesarias para instaurar dictaduras unipersonales con el misticismo del inexplicable socialismo del Siglo XXI.
Su silencio cómplice ante los abusos de poder en que ha incurrido Hugo Chávez, los desmanes del presidente boliviano Evo Morales, el despotismo del ecuatoriano Rafael Correa y las manipulaciones de Daniel Ortega en Nicaragua, no se corresponde con la imagen de hombre tolerante y respetuoso de las ideas ajenas, que muestra a los gobiernos de los países mas desarrollados. Lula solo enfrenta a sus aliados ideológicos, cuando estos afectan los intereses de Brasil, mientras tanto acepta sin protestar las depredaciones contra los demócratas que en el marco de sus fronteras realizan sus homólogos de
Otro ejemplo de la doble moral de da Silva, es su intensa labor personal a favor del ingreso de Cuba al Grupo de Rió y sus esfuerzo porque la Organización de Estados Americanos suspendiera las sanciones impuestas a La Habana en 1962. El presidente brasileño que ha viajado a Cuba en varias ocasiones, nunca se ha interesado en promover una transición a la democracia en la isla.
Pero si dudas en lo que Lula da Silva ha mostrado a plena luz su "socialismo real" ha sido en el caso hondureño. El protagonismo de su gobierno ha sustituido el que en su momento asumió Hugo Chávez cuando envió a su canciller a la frontera de Honduras con Nicaragua.
En las últimas semanas ha sido el gobierno de Brasil el aliado mas firme del depuesto mandatario Manuel Zelaya, un compromiso con la democracia que no manifestó cuando Zelaya intentó imponer un referendo en su país para buscar una reelección a semejanza de Chávez, Correa y Morales. Su labor de a favor de severas sanciones contra el gobierno provisional de Honduras contrarresta con su política de puertas abiertas a favor del gobierno de los Castro en Cuba.
Fue Brasil y no Venezuela, aunque Caracas fue quien orquestó la operación, que permitió el ingreso a la sede diplomática en Tegucigalpa a Zelaya. Es un hecho sin precedentes, porque el asilo en América Latina esta consagrado cuando se procura refugio dentro del país, no cuando se viaja del exterior para entrar subrepticiamente a una embajada, pero como si fuera poco el derrocado presidente ha usado la protección de Brasilia, para instigar a la violencia y la insurrección, lo que ha ocasionado perdidas de vida, daños a la propiedad pública y privada, e inseguridad ciudadana
Por su parte el Lula da Silva, que no reconoce el gobierno de Honduras y que en justicia no tiene derecho a proteger a ninguna personas que haya ingresado a un edificio propiedad de su gobierno de la forma que lo hizo Zelaya, ha contestado con soberbia imperial, tal vez ni el emperador brasileño Pedro I, lo habría dicho, "que el depuesto mandatario se quedará en la embajada el tiempo que sea necesario para garantizar su seguridad", a lo que agregó, "Lo que no es normal no es que Zelaya haya vuelto, sino que el tal Roberto Micheletti se haya quedado".
Lula ha actuado con extremo cinismo en sus relaciones con los demócratas del continente, por lo que tienen todo el derecho a considerar que ha estado fungiendo como el policía "bueno" de la izquierda política del hemisferio, mientras Chávez y comparsa, cumplen con el rol de "malo", pero que a fin de cuentas todos quieren lo mismos: El poder para imponer sus convicciones.
Pedro Corzo
Octubre 2009.
lunes 19 de octubre de 2009
Todo parece indicar que América Latina pretende inaugurar en fecha próxima una Política Común hacia Cuba, algo similar a la que la Unión Europea estableció en 1996 y que tiene como fundamento promover un cambio pacifico hacia la democracia en la isla.
La mayoría de los países de Europa Occidental, durante el periodo de la Guerra Fría, fueron críticos del régimen totalitario cubano. Posteriormente, y después de la caída del Muro de Berlín, las repúblicas que en su momento estuvieron sometidas a Moscú asumieron un papel contrario al sistema imperante en la isla. Vale la pena destacar que los rivales más fuertes de La Habana en la UE, son aquellos gobiernos integrados por hombres y mujeres que padecieron los rigores del totalitarismo.
Por otra parte los países europeos han tenido históricamente una posición mas criticas hacia el régimen de La Habana que sus pares latinoamericanos. Algunos podrán argüir que en la década de los 60 la totalidad de las naciones del hemisferio, con la excepción de México y Canadá, rompieron relaciones con el régimen de los Castro y que la isla fue separada de la Organización de Estados Americanos, OEA.
Pero tal argumento pierde relevancia ante la evidencia de que La Habana en aquellas décadas promovía la desestabilización de los gobiernos del hemisferio. Cuba fue un sofisticado centro de subversión y preparación de guerrillas rurales y urbanas. Todos los países estaban amenazados por los cruzados del castrismo, y la reacción de muchos de aquellos gobiernos, salvo contadas excepciones, fue consecuencia de las crisis internas que enfrentaban.
La resolución de la OEA, Punta del Este, Uruguay, que excluyó al régimen de Fidel Castro de la organización, fue adoptada por el voto favorable de catorce gobiernos, Cuba en contra y las abstenciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador y México. La abstención no eximió a esos países de la subversión desestabilizadora que auspició La Habana.
No obstante la política ingerencista Sudamérica empezó a restablecer relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba antes de 1975, cuando el organismo regional por medio de otra resolución dejó a los países miembros en plena libertad al respecto. Chile bajo Salvador Allende, fue el primer país que reanudó relaciones con Cuba, 1970, le siguió Perú, 1972 y posteriormente Argentina, 1973.
Bueno Aires le concedió a La Habana, 1973, un préstamo inicial de 200 millones de dólares que alcanzó en seis años los 1200 millones. Deuda que Cuba no ha pagado todavía. Fue el gobierno de Nixon el que aceptó que las automotrices estadounidenses por medio de un acta especial fabricaran autos para ser vendidos en Cuba con crédito argentino.
Pero la asociación de la dictadura militar de Argentina con su par de La Habana es la mas difícil de entender. Ambas dictaduras, a pesar de sus profundas diferencias ideológicas, se pusieron de acuerdo para meter bajos sus respectivas alfombras a los desaparecidos y a los fusilados.Se asociaron en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra para protegerse mutuamente.
La mayoría de los gobiernos que sucedieron a los que firmaron la Resolución de Punta del Este han reclamado en numerosas ocasiones la reincorporación de Cuba al sistema interamericano y el cese del embargo de Estados Unidos. También han calificado aquella resolución como una impedimenta para los países del hemisferio.
Brasil reinició los vínculos diplomáticos en 1986, porque según afirmaba su cancillería el peligro del Guevarismo había desparecido. Con anterioridad las relaciones culturales y comerciales entre ambos países se habían fortalecido.
El gigante del Sur, tipifica en cierta medida la postura de América Latina hacia el régimen de Fidel Castro, que nunca se ha caracterizado por una posición doctrinal contra el totalitarismo insular. Rió de Janeiro rompió relaciones con Cuba en 1964, después del golpe de estado contra Joa Goulart. Recordemos que el presidente Janios Cuadro en 1960 viajó a Cuba para interceder entre La Habana y Washington, muy similar a lo que realiza Luiz Inacio Lula da Silva en la actualidad, sin dudas, según indican sus actos, el mejor aliado político de los Castro en el continente.
Centroamérica fue la región del hemisferio que mas dilató la reanudación de relaciones con Cuba. El primer país en hacerlo del área fue Panamá, 1974, bajo el general Omar Torrijos. Nicaragua con las hordas comandadas por Ortega en 1979.Guatemala en 1998. Honduras en enero de 2002.Costa Rica en marzo de 2009.El Salvador ha prometido reanudarlas cuando asuma posesión el presidente electo Mauricio Funes.
El reconocimiento diplomático al gobierno de Cuba después de la ruptura de los años 60, ha sido usado por algunos gobiernos de la zona como un instrumento para lograr cierto liderazgo regional al marcar distancia con Estados Unidos y a la vez como una especie de seguro contra la subversión en décadas atrás, y para la desestabilización que puede originarse en La Habana gracias al patrocino de Hugo Chávez, en el presente.
La situación de los Derechos Humanos en Cuba, la permanencia de un régimen dictatorial que ha pretendido imponer su modelo de gestión en el resto del hemisferio no ha sido una preocupación para la gran mayoría de los gobiernos latinoamericanos ni para un amplio sector de su clase dirigente, que solo se percata de los riesgos que han estado corriendo cuando la realidad, personificada en los Chávez y Morales, les aplasta.
La desidia y la falta de solidaridad han sido constantes. Considerar que la dictadura de Cuba es consecuencia de la conducta de un vecino poderoso es ignorar el verdadero escenario, pero es indiscutible que ser comprensivo con el totalitarismo insular ha servido para aparentar independencia.
Donde mejor se ha apreciado la actitud de los estados latinoamericanos con el pueblo de Cuba ha sido en los foros internacionales, y en particular en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas y en el Consejo de Derechos Humanos que le sustituyó. Paradójicamente los países europeos y Estados Unidos han estado más prestos a culpar al gobierno de Cuba de sus abusos, que nuestros hermanos del hemisferio.
No es prudente ser optimista ante una eventual Posición Común de América Latina hacia Cuba. La conducta de los Mesías populistas del cesarismo electoral es compartida abiertamente por la denominada derecha inteligente que simbolizan Felipe Calderón y Álvaro Uribe, mandatarios de México y Colombia respectivamente.
Es evidente y vale la pena repetirlo una vez mas, desde la desaparición de Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Luís Alberto Muñoz Marín y otros pocos mandatarios latinoamericanos, el gobierno de Cuba ha sido una piedra en el zapato de los lideres latinoamericanos que solo incomoda cuando sus intereses directos son afectados. La fraternidad de América Latina es una ilusión. Los valores están en quiebra, los ideales en bancarrota. El hombre nuevo está en todas partes.
Pedro Corzo
Abril 2009
Las crisis políticas cubanas tienen una fuerte tendencia a la internacionalización y no es difícil establecer cuales son los determinismos históricos y geográficos que compulsan esa situación por muy domésticos que sean los conflictos.
Las oposiciones políticas cubanas a los distintos regímenes de fuerza que se han producido en la Isla, sin excluir la dictadura de los Castro, han sufrido históricamente el ingerencismo de factores extranacionales que se han abrogado la facultad de negociar con el "Poder" reivindicaciones que satisfagan sus intereses; ignorando y hasta rechazando los reclamos de la parte de la nación que se encuentra sojuzgada. Los factores internacionales que han participado en la crisis siempre han procurado un entendimiento, un ajuste de cuenta sin mayores trascendencias, en desmedro de los verdaderos intereses de la nación caribeña.
La historia de Cuba compila una serie de intervención-mediación que no han solucionado problema alguno, sino que sólo los han aletargado, para que con el curso de los años resurjan con energías más destructoras y avasallantes. Ejemplo de estas situaciones fue el desconocimiento por parte de EEUU. y España del derecho de los independentistas cubanos a participar en la firma de los Tratados de París con las consecuencias sicológicas y políticas que de esto derivaba y la política de mediación de EE.UU. en los finales de la lucha contra la dictadura de Gerardo Machado en 1933, de donde saldría todopoderoso el dictador Fulgencio Batista, padre político del tirano Fidel Castro.
Es innegable que este mediacionismo ha creado en ciertos sectores políticos cubanos históricos y actuantes, una clara o nebulosa dependencia y un sentimiento subyacente de que tarde o temprano alguien le apoyará en los compromisos políticos que ha asumido, por lo que consideramos indudable la responsabilidad de esos mismos sectores en la constitución de una espiral mediacionista de intereses foráneos en conjunción con factores nacionales.
Este apoyo externo le posibilita, según el caso, evadir compromisos, catapultarse en la lucha por el poder o mantenimiento del mismo, al sostenerse en un aliado poderoso, y esto lo ejemplifica el dictador Castro con su sumisa actitud de dependencia de la extinta Unión Soviética, mientras ésta le garantizó un omnímodo poder; y también el de ciertos sectores de la oposición política cubana, que sustentan aún su estrategia en las consideraciones de Washington y no son capaces de desarrollar proyectos propios, independientes a poderes extranjeros.
La internacionalización del conflicto cubano preocupa, no porque otras naciones colaboren en la búsqueda de soluciones, sino porque cada vez que el pueblo de la Isla se aboca a la solución de sus tragedias se producen mediaciones o intervenciones que tienden a procurar un entendimiento con el Poder, desconociendo las genuinas aspiraciones de la nación y lamentablemente, hemos podido percibir que la historia tiende a repetirse en este caso, pues los EE.UU. están deseosos de arrancar del dictador antillano la promesa de democratizar al régimen; ya que en la óptica política estadounidense, al parecer, solo el castrismo puede garantizar una cierta estabilidad política; de cierta manera Rusia, heredera política de la URSS, conserva con La Habana cierta relación especial, la base de Lourdes es una reminiscencia imperial, y algunos de nuestros "hermanos" latinoamericanos procuran mantener a Castro en el poder, porque les sirve como vector de amenazas interpuestas contra EE.UU. y símbolo de los extremos a que puede llegar América Latina si Washington no es más justo en su política exterior.
Preocupa que muy pocos factores internacionales tomen en cuenta, en sus propuestas de una democratización de Cuba, a la oposición democrática cubana que se encuentra en la Isla agrupada en diversos movimientos contestatarios que sufren la criminal represión de la dictadura o las fuerzas opositoras del destierro, y por eso nos alarmamos ante los nuevos mediacionistas que solo quieren ver a través de los ojos de Castro los cambios que deben producirse en la Isla.
Pedro Corzo
Enero 2002
