domingo, 11 de octubre de 2009

¿Final de los Héroes y Las Utopías?


 

Una ojeada superficial al mundo nos permite apreciar los dramáticos cambios que este ha sufrido en las últimas décadas en los campos de la ciencia, política y economía; pero percibir otros cambios no menos importantes requiere una mayor dedicación y mejor información.

 

En los últimos veinte años parece que los nacionalismos mas fundamentalistas han sustituido la universalidad de las ideologías.

 

Sentimientos patrios que parecían adormecidos han renacido con bríos insospechados en la época de la globalización y la comunicación digital.  Estos sentimientos ultra nacionalistas  asocian en ocasiones la historia común a una religión en particular y a una etnia especifica sustituyéndose de esta manera las grandes utopías que nos prometían una redención universal o un reino mundial bajo la égida de una raza o clase superior.

 

Al parecer los idealistas de la actualidad  tienen proyectos mas modestos y dejan la tarea de un gobierno mundial, de un mundo sin fronteras, a los tecnócratas y financistas que han hecho posible la conversión del mundo en aldea global gracias a la tecnología, a la relativa masificación de la actividad bursátil, a la intensificación de las practicas financieras, y a los hábiles manejos de las balanzas de pago y ocupaciones de mercados.

 

Los nacionalismos fundamentalistas y los individuos de traje gris -el estereotipo de los que hacen negocios-, aparentemente son excluyentes entre si pero han posibilitado con sus respectivas relevancias la ausencia de individualidades destacadas en el quehacer mundial.

 

Porque es evidente, espero que sea para bien, que aquellas personalidades de extrema vitalidad, carismáticas, que tal parecía interpretaban la voluntad de la naturaleza y hasta parecían sojuzgarla y que poseían una capacidad de atracción que trascendía fronteras sin que interesara la lengua o  el clan de quien se le adhería con ciega fe a sus propuestas están ausentes en esta nueva humanidad.

 

Los líderes de estos tiempos no fundamentan su poderío en condiciones personales de excepción. Los líderes contemporáneos son, incluyendo los políticos, productos corporativos y del compromiso; de ahí su propensión a la negociación, al entendimiento, a procurar perder lo menos posible en valores contables puesto que los éticos-morales evidentemente ha disminuido en importancia tanto en los diferendos internacionales, nacionales como los gerenciales.

 

Todo parece indicar que la globalización del conocimiento y las actividades han estimulado la multiplicación de un hombre inteligente pero de convicciones flexibles y de tolerancia tan extrema que en algún momento pueden llegar a perder su propia identidad e ignorar lo que decían representar.

Sin embargo, en el mundo moderno permanecen reductos que para algunos pueden parecer anacrónicos porque consisten  en la defensa numantina de conceptos y valores que un pragmático calificaría de arcaicos y completamente desenfocados.

Estos reductos no disfrutan de simpatías porque son una especie de alienados en una sociedad de extrema laxitud y permisividad; pero también porque entre esas "islas del pasado", no faltan personalidades patológicas que subliman su maldad con las causas que dicen defender.

 

Es evidente que el mundo actual es infinitamente más complejo que el que cada día que transcurre convierte en pasado y que en ese pasado al parecer quedaron no solo las utopías sino sus promotores que los pueblos consideraban como héroes.

Porque la historia esta repleta de individuos excepcionales que aunque no siempre el bienestar de la sociedad fuera  su propósito si eran capaces de enfrentarlo todo sin considerar las consecuencias.

 

Los héroes de antaño ya fuese por su capacidad de interpretar la realidad o por su aptitud para vender quimeras junto a la no menos importante cualidad de poder seducir o aniquilar los inconformes han marcado la historia con pasos tan firmes que los acontecimiento mas importantes de esta están sintetizados en un nombre, en una figura que nadie puede soslayar.

 

Sin duda los héroes no siempre fueron justos pero las más de las veces estaban asistidos por convicciones que le permitían incursionar en los predios de la muerte. La inteligencia y lucidez junto a la capacidad de riesgo eran el sostén de su propósito porque el héroe poseía vocación de sacrificio y la disciplina y fe en sus metas eran tan poderosas que la trasmitían a sus seguidores.

 

El por que de estas reflexiones "arcaicas", esta en que es fácil notar que los valores éticos que nos inculcaron están en una bancarrota tan aguda que las personalidades excepcionales de las últimas generaciones orientan sus cualidades a la consecución de sus propósitos personales sin, o mínima, preocupación por el bienestar de su comunidad.

 

Dos ejemplos pueden ilustrar la idea:

 

Hace una década un numeroso liderazgo de la juventud china arriesgo sus vidas y miles  fueron asesinado por exigirle al gobierno de Pekín el reconocimiento de derechos como los de Libertad y Democracia; sin embargo esa misma juventud china hoy reclama un mayor nivel de vida y mas posibilidades de desarrollo personal pasando por alto que la ausencia de Derechos que causaron la matanza de la Plaza de Tian Amen está vigente y no han sido erradicadas de esa sociedad.

 

Algo similar ocurre en Cuba, porque su juventud en numero aplastante derrocha valor personal abordando una rústica balsa o simplemente procura en la isla su desarrollo personal prefiriendo no ver ni escuchar la reducida minoría que confronta la riesgosa tarea de reclamar derechos ciudadanos y los consiguientes espacios políticos.

La indiferencia, y a veces hasta la repulsa ante el sacrificio de otros tal vez sea mas común en el presente que en ningún otro periodo anterior.

 

Aparentemente la ultima generación que fue capaz de concretar una voluntad de cambio sobre expectativas idealistas y en una dimensión mundial fue la que directa o indirectamente participo en lo que sintetiza Mayo del 68.

 

Aquellos jóvenes en una conjunción inexplicable de anhelos y propósitos y como obedeciendo un mandato telúrico que convocaba al cambio propugnó la renovación de los valores éticos, el replanteo de la sociedad exigiendo el respeto a su individualidad y el uso sin restricciones de sus derechos.

 

Paradójicamente, donde apenas se expreso la juventud fue en los predios del totalitarismo por lo que es conveniente preguntarse: El proceso de desarrollo económico acelerado tendrá los mismos resultados de domesticación del hombre que el totalitarismo?

 

También es posible que si en la actualidad no se aprecia motivación por la utopías se deba a que las generaciones que precedieron a la actual padecieron de un iluminismo mesiánico tan destructivo que (los campos de exterminio nazi, los gulaks soviéticos, la revolución cultural de Mao, los campos de trabajo del Kmer Rugh, y los pueblos cautivos y balseros del Castrismo), sirven como de advertencia a la juventud que aunque las ideas puedan ser buenas sus artífices pueden ser nefastos, tanto para los que le siguen como para los que le rechazan.

 

Pero también debe preocuparnos que la  ausencia de héroes reales (hoy mas que nunca están en las pantallas, en las pistas de espectáculos, en los estadios, lo que demuestra la necesidad de héroes aunque sean virtuales), y de utopías redentoras, no sean causante de que un cinismo de  pragmatismo ramplón haya permeado nuestra existencia a instancias tan cruciales que se esté  generando un hombre nuevo que tiene como único objetivo la satisfacción exclusiva de sus propósitos y la cancelación total de sus compromisos con la tribu.

 

Pedro Corzo

 

Noviembre 2004






EL GATO PARDO EN LA HABANA


Muchos niegan al gobierno de La Habana  capacidad de cambios, afirmación  que la sobrevivencia del régimen parece desmentir. El poder ha  mudado la piel infinidad de veces, sin afectar la estructura sobre la que se sostiene.  Las  proclamadas convicciones han sido instrumentos no fundamentos.

El sentido de la oportunidad del totalitarismo isleño se ha evidenciado  a través de estas cinco décadas. Para subsistir ha hecho de todo. Negar ser comunista. Proclamar el Pan con Libertad. Anunciar el Socialismo. Exhortar a la Guerra Nuclear. Denunciar a China. Elogiar a Pekín. Exaltar a la Unión Soviética. Vituperar a la Unión Soviética y descalificar el extinto Bloque Socialista.

Pregonar la Paz sin dejar de hacer la Guerra. Presidir los No  Alineados y formar unos de los ejércitos mercenarios mas poderoso que recuerda la historia a pesar de la famosa consigna "Armas para que". Promulgar la Fraternidad y subvertir gobiernos aliados. Divulgar la Solidaridad y cobrar con  usura los servicios que presta. Las únicas constantes del poder cubano son el discurso estadounidense,  que puede variar en cualquier momento, y la acción represiva, que nunca será modificada porque es su columna vertebral.

Los instrumentos para controlar han sido muchos. Una Reforma Agraria para estatizar las tierras y que ha conducido  a la  dependencia absoluta de las importaciones agropecuarias.  Un gigantesco plan de Industrialización que acabó con el sistema productivo del país. Una legislación Urbana  que impide la herencia y la propiedad del inmueble.

Una Ley 270  que otorgaba beneficios que atentaban  contra los principios más elementales de la economía,  pero que ofrecía la imagen de un estado benefactor de riquezas incalculables pero que al ser derogada remitió  las condiciones laborales a situaciones excepcionales de la Cuba republicana.  Ley que servia para seducir al trabajador a la vez  que lo conducía a una dependencia absoluta del estado.  La 270 y otros beneficios fueron eliminados tan  pronto el régimen se percató  que al engranaje del sistema  se acoplaban las  tuercas y tornillos en las que se había transformado el ciudadano.

Recordemos la entrega gratis de  almuerzos, ropa y calzado de trabajo. Años después esos beneficios fueron cancelados y el individuo  obligado a satisfacer sus necesidades en la bolsa negra o con ayuda procedente del extranjero. Una libreta de abastecimiento que garantizaba consumos que no satisfacía.

En el principio de los tiempos revolucionarios, en la carrera para establecer el totalitarismo,  el circo era gratis. Los espectáculos artísticos y deportivos no tenían costo. En el presente para traspasar la entrada del anfiteatro hay que pagar. Se estatizaron  playas y hoteles para más tarde vedarlos al turismo nacional. Un sistema de salud colapsado por falta de profesionales y que  no suministra medicinas  por la incapacidad productiva en ese y todos los otros renglones de la economía y los servicios.

El gatopardo de La Habana anunció la conversión de  cuarteles en escuelas y construyó  en cada esquina un cuartel. Derruyó  prisiones para erigir campos de concentración. Habló sobre  armonía social  e hizo  de la delación una práctica oficial. Pregonó  el nacionalismo  y subordinó el país a un estado extranjero. 

El supuesto milagro social cubano, salud, educación y deporte  fue subsidiado por la Unión Soviética. Cuando el cuerno de la abundancia se agotó la vitrina se rompió. En el presente la educación cubana enfrenta una seria bancarrota y el deporte padece la fuga de sus atletas más relevantes.

El traidor que abandono el país ha evolucionado a una especie de hijo prodigo.  Miles fueron a  prisión por tenencia de dólares pero hoy es signo de prosperidad. El turismo  expatriado por décadas  es procurado con el mismo afán con el que se enviaban soldados a morir en Angola.  La prostitución  fue condenada. La inversión extranjera desterrada.

Hoy mucho de lo prohibido está bendecido pero no significa el cambio necesario. El totalitarismo insular sigue comportándose  como un  camaleón de buena raza. La sobrevivencia del sistema  sigue determinando ajustes en la correa de transmisión para que todo siga igual.

Pedro Corzo

Abril 2008






EL GRAN MIAMI Y LA CALLE 8.


 

 

Mi primera casa en libertad fue Venezuela, mi deuda de gratitud con ese país es eterna, de Valencia la ciudad en la que viví por mas de una década tengo muy buenos recuerdos, otros tendrán similares sentimientos hacia Estados Unidos, España, Suecia, Puerto Rico, en fin una larga lista de naciones y ciudades que nos dieron la oportunidad de rehacer nuestras vidas cuando el totalitarismo las había quebrado

 

Sin embargo Miami y su calle 8 tienen para mí, al igual que para muchos otros cubanos un toque particular. Esta no es una ciudad perfecta, sus ciudadanos tampoco lo somos pero nadie discute que el esfuerzo y la voluntad de las comunidades aquí asentadas han hecho posible que en poco mas de 100 años Miami se haya convertido en una urbe importante en la nación mas poderosa del mundo y en un referente, para bien o para mal, de cualquier viajero.

 

Es lamentable leer y escuchar como algunos pretenden demonizar esta ciudad. Cierto que la mayor parte de los ataques provienen del régimen cubano y sus aliados que no quieren admitir, como dice Francisco Lorenzo, que los éxitos económicos, políticos y sociales de Miami son los únicos que puede acreditarse la dictadura, porque para bien o mal, los progresos de esta localidad están bien enraizados en lo cubano.

 

Por supuesto que todos tenemos derecho a mirar y apreciar en la medida de nuestra voluntad y sensibilidad, y juzgar de acuerdo a lo que vemos y sentimos, pero invito, en particular a los cubanos que no viven en Miami, a considerar que esta ciudad en cierta medida fue y es, aparte del reducto mas importante fuera de la isla de la lucha contra la dictadura, el lugar donde nuestras costumbres, tradiciones, manera de hablar, cocinar y todo lo que nos distingue de otros pueblos se ha conservado  con mas autenticidad.

 

Miami, tiene en numerosas esquinas y calles un verdadero sabor a lo nuestro, muchos negocios se identifican con nombres de la isla, al año se producen decenas de espectáculos que reeditan lo mejor del pasado común. Esta ciudad esta preñada de nuestros defectos y virtudes. Aquí hay extremistas, intransigentes, conciliadores, a favor y en contra de todas las posiciones políticas e ideológicas, pero también hay desertores de la causa que en un momento dijeron defender, gente que han cambiado de banderas y sustituido lealtades, no estoy calificando, simplemente tratando de ofrecer una visión lo mas cercana a la realidad de la ciudad donde mas cubanos hay fuera de la isla.

 

En Miami, al igual que en Cuba, Venezuela y otros países  he tenido la oportunidad de conocer compatriotas que honran y otros que disgustan. Hay políticos corruptos, trepadores de oficio, manipuladores de la desgracia y oportunistas pero esos no les hacen sombras a los que regalan luz,  

a esas muchas personas honorables, solidarias, trabajadoras, gente dispuesta a darlo todo por lo que creen.

 

De Miami salieron médicos para ayudar en Angola, Afganistán, Nicaragua y otros muchos países. También de aquí partieron hombres para luchar contra el comunismo en el Congo, Viet Nam y Centro América, por solo mencionar unos pocos. Miami ha sido solidario con toda América Latina, ha prestado  ayuda en todos los desastres que ha padecido nuestro continente y en el caso cubano en particular, es proverbial la solidaridad del desterrado  con sus compatriotas en desgracia, hasta una película venezolana de los años 80, hacia referencia a esa voluntad de dar de los exiliados cubanos de Miami.

 

Se que en muchas comunidades del destierro han tenido lugar innumerables gestos de solidaridad pero me atrevo a afirmar que a excepción de Venezuela en ningún otro país se han dado las manifestaciones de apoyo, respaldo en continuidad y profundidad como las que se han producido en este pedazo de mundo que algunos llaman la Séptima Provincia.

 

Caracas, con su inolvidable Hogar de Transito, aquella labor de amor y solidaridad que dirigían el imperecedero Monseñor Eduardo Boza Masvidal y ese hermano de todos Joaquín "Viquin" Mezo Llada, es otro jalón de lo mejor del hacer y ser cubano.

 

Miami, es la primera frontera para la mayoría de los que de una forma u otra repudiaron al régimen castrista. Desde 1959 la ciudad se convirtió en una especie de santuario para luchar contra la dictadura o como punto de partida para iniciar una nueva vida. A poco los nuevos ciudadanos provocaron en la ciudad del río una seria transformación, un cambio radical que fue más allá de sus dimensiones como urbe o como centro de producción y servicios.

 

Pudiéramos afirmar que si el cuerpo, la estructura de la ciudad cambió, su psiquis sufrió igual modificación, porque los nuevos habitantes aportaron ideas, conductas y hábitos que fueron conformando una sociedad diferente que a su vez engendraba otros cambios por el acceso siempre renovado de desterrados e inmigrantes de todo un continente. Miami de centro turístico de carácter nacional se transformó en foco de atracción permanente para peregrinos, exiliados y viajeros de cualquier parte del mundo y particularmente de América.

 

Miami se hizo puente y encrucijada. Puerta nueva para el comercio y las finanzas y para muchos una especie de capital de las América; pero para todos, el acceso primero y principal en el que dos culturas diferentes empezaban a conocerse.

 

La villa se hizo tierra de Las América, diferente a cualquier otra metrópoli de esta nación, atrae a inmigrantes porque su cosmopolitismo posee una raíz específica, un peso propio que a pesar de la diversidad de sus renovados habitantes no ha perdido. Miami, fue y es una especie de Meca para los que perdieron el aliento y las esperanzas y quieren volver a moldear sus vidas con sus manos, pero con las viejas experiencias.

 

Pero bien, continuemos con Miami y su Calle 8, una vía que  trasciende para muchos de nosotros su identificación numérica o definición de camino entre dos filas de construcciones. Calle 8, cuando se contempla en el tiempo y espacio histórico del destierro cubano es un símbolo, una historia con atributos de leyenda que el pueblo de la isla ajenizado de su entorno natural ha cultivado con dedicación y esmero, con sudores y lágrimas, pero también con sueños y desencantos.

 

Es necesario andar y desandar esa calle geográficamente  extranjera, pero que en humanidad y cultura es cubana, por eso preciso visitar ese pequeño gran mundo de la Calle 8.

 

La calle 8 con su simbolismo y realidades. Desayunar en el Versalles, almorzar en un virtual Centro Vasco y cenar en un resucitado Málaga. Caminar desde el dowtown hasta la Universidad Internacional de la Florida. Imaginemos los años transcurridos, los sueños acabados, los rostros envejecidos y las despedidas eternas en el Woodland o en el Graceland Memorial.

 

Pero también hay que pensar en las alegrías, en los sueños cumplidos, en las amistades forjadas y en los amores de ensueños. En los planes de lucha, en las ilusiones del poder nunca conquistado, en traiciones, en las amistades perdidas, en reuniones y marchas, en concentraciones, funerarias, lutos y carnavales, todo eso  es  Calle 8.

 

Ediciones Universal, Librería Cervantes o La Moderna Poesía, el Pub y el teatro Tower, el monumento a la memoria de los combatientes de Playa Girón, el Parque del Dominó, pasando por la Farmacia Sta. Clara y aproximándonos a la Casa del Preso o a la sede la Brigada 2506.

 

Para algunos la Calle 8 es emblema de lo más conservador y extremista del pensar y quehacer político cubano, es predio de locura y reacción, de entreguismo a mensajes y promesas ajenas a la raíz de la nación cubana y de ahí que los resultados o frutos históricos que derivan de la Calle  sean a veces temas de agrios debates.

 

Para otros, sin negar los errores y desaciertos que pueda albergar el oficio de haber laborado en esa arteria su significado es casi metafísico porque es una vía repleta de sentimientos, de amores a una tierra que no pueden abandonar las generaciones que ya se han marchado ni expatriar las que están llegando; un lugar donde no habría espacio ni para respirar si las ilusiones y desencantos pudieran materializarse.

 

Pero para todos, cuando llega el momento de la meditación, de la reflexión descansada y el apasionado yo se duerme; la Calle 8 es sin duda alguna un reducto de la nación cubana. Punto mágico de la cubanía transterritorializada donde la política, los dictados coyunturales sobre estrategias y tácticas y las opiniones sobre las personalidades que en un momento determinado han simbolizado tesis o actitudes pierden todo su valor y solamente nos concretamos en el deseo y la voluntad de ellos y la nuestra por regresar a la raíz, por enterrar la nostalgia por lo perdido porque ya lo habríamos encontrado.

 

Esa Calle 8 está indisolublemente ligada a la nación cubana. Más allá de su grandeza o deterioro físico es elemento importante de nuestra historia reciente y parte de nuestro futuro como nación. Esa vía es la estampa histórica de los cubanos en Miami, y esta ciudad al igual que Hialeah es expresión concreta de una tribu que se niega a perder su raíz, su originalidad y orgullo como pueblo.

 

Miami es para algunas personas una especie de Ghetto y pueden hasta llegar a aplicarles el calificativo en el tono más despectivo posible sin percatarse que el término es el rechazo consciente de una minoría a perder su identidad e integrarse a una sociedad que le absorbería por completo. Si Miami es un ghetto cubano, la calle 8 es su reducto más importante porque más allá de la política y la ideología, el sentido de cubanía ha permeado la arena y el cemento que la forman al punto que si algún día lo cubano y el cubano desaparecieran de esa calle la herencia que ellos labraron permanecería en ella.

 

 

Febrero 2007



Pedro Corzo



El Legado de Fidel Castro.


 

 

La historia de Cuba lamentablemente no podrá ser escrita sin hacer referencia al mandato de Fidel Castro. Ha sido el personaje mas destacado de nuestra historia  en los últimos 60 años. Su figura trascendió las fronteras de la isla y su gestión política situó al mundo al borde de un holocausto nuclear.

 

Se ignora cuantos restos de  cubanos yacen en las praderas africanas y cuántos más están esparcidos en los bosques y montañas de América Latina.

 

Tal vez  Castro deje a sus deudos riquezas y bienes. No lo sé, pero tengo la creencia de  que si no los legó, ellos fueron capaces de apropiárselos.

 

La naturaleza mesiánica de Fidel Castro le impedía pensar en el final y  es posible que se creyese  el cuento del curandero adulador, que afirmaba  que iba a durar por lo menos 120 años.

 

Pero sin dudas la  herencia de Fidel Castro tiene mas de prontuario policial que de acta de dejación de bienes.

 

Castro irrumpió en la política cubana a través del pandillerismo universitario. No tuvo éxito en su propósito de convertirse en líder de la FEU, pero sí tuvo la capacidad de asociarse con los dos grupos más violentos que operaban en la década del 40 en la Universidad de La Habana.

 

Su capacidad para sobrevivir se desarrolló  entre aquellas  familias mafiosas. Allí aprendió  a mezclar la violencia con la adulación.  Su agudo sentido de la oportunidad  le sirvió de mucho.  Audaz, inteligente y manipulador,  fue capaz de rodearse de un grupo de incondicionales que le han sido fieles por décadas.

 

El cuartelazo militar fue el caldo de cultivo perfecto para el mejor desarrollo de sus "talentos".  La crisis que generó en la sociedad cubana el golpe del 10 de marzo, le vino como anillo al dedo. El pandillero se transformó en revolucionario, una especie de deidad de la sociedad cubana de la época que sintetizaba todas las virtudes del Príncipe Azul de las novelas románticas del siglo XIX.

 

La dictadura militar  generó mucho descontento. Se gestaron numerosas conspiraciones pero sin duda la más notable fue la que ocasionó el fracasado  ataque al Cuartel Moncada que causó  decenas de muertos y numerosos heridos.  No obstante, Fidel Castro y su hermano,  salieron ilesos.  Perseverante, voluntarioso, confiado en su destino y con mucha suerte, sólo estuvo en prisión unos pocos meses.

 

El culto a la violencia indiscriminada de muchos de sus  contemporáneos que afirmaban que todos los problemas se resolvían con insurrecciones,   le convirtieron en una especie de adalid. En el exilio, su liderazgo fue notable. Su capacidad de convocatoria  y tenacidad  le permitieron organizar  una expedición militar, que no por fracasada, le negó la victoria.

 

Mas tarde, su  competitividad  y un enemigo  sin convicciones y lastrado por la corrupción,  le permitieron convertir unas escaramuzas rurales en una epopeya digna de Homero. La clase dirigente cubana y  la prensa nacional, salvo honrosas excepciones,  hicieron dejación de su soberanía. El populacho  fue consumido por un nuevo César que desde el principio les dio circo y poco a poco les quitó el pan.

 

El sentir revolucionario se transformó en una especie de religión particularmente cruel. Hijos se enfrentaban a los padres. Las familias se dividieron. Los amigos desaparecieron. La desconfianza y la duda se propagaron  por  toda la sociedad. En cada cuadra había una jauría de perros rabiosos listos a morder por cualquier hueso. Delatar era un deber, el callar,  traición a un estado celoso de sus prerrogativas.

 

El Totalitarismo se dio nuevas leyes. Las  parodias de procesos legales permitían asesinatos públicos .Se fusilaba en parques, cementerios y detrás de las escuelas. Se militarizó la sociedad. Se implantó el terror. Se impuso un paradigma  que promovía el odio y el tableteo de las ametralladoras para resolver las diferencias. Las bases culturales y morales de la nación, como parte de un Plan Nacional que pretendía recrear la conciencia ciudadana, fueron quebradas para introducir nuevos valores y dogmas

 

El régimen hizo pública su intención de crear un Hombre Nuevo, para ello transformó la educación, no sólo vedándole a los padres el derecho de participar en la formación de sus hijos, también alejó a los niños de la familia, del hogar, con todas las influencias que de éste se derivan. La escuela también fue cuartel y centro de adoctrinamiento, las  generaciones emergentes crecieron  en un ambiente de triunfalismo en el que la frontera la definía  la frase "con la Revolución todo, contra la Revolución nada". 

 

Decenas de miles de personas fueron a prisión. Miles más partieron al exilio. La censura se impuso en todo el país. La libertad intelectual desapareció. Se estableció un estricto control de los medios informativos. Las   religiones fueron enclaustradas en sus templos y sus practicantes reprimidos. Una especie de nueva devoción impuso sus propias tradiciones, cultos, lutos y fiestas

 

Paradójicamente el chauvinismo que impulsó el oficialismo de que Cuba y lo cubano era  mejor y  superior, fue  transformándose en un profundo sentimiento de frustración,  según el individuo fue  viviendo los fracasos y padeciendo las contradicciones del régimen. El hombre de la calle se quedó de pronto sin los sostenes teóricos que por décadas le habían sido  insuflados. Se percató  de que había crecido y se había formado en un ambiente en el que las consignas sustituían los pensamientos y la mentira se convertía  en verdad y en poco tiempo volvía a ser  mentira, que el fraude procedía desde las más altas esferas y que la igualdad sólo era otra promesa dentro de la gran estafa.

 

El miedo y la conveniencia sustituyeron al concepto del derecho personal. Un amplio sector del país se conduce con feroz individualismo, practica el cinismo más ramplón y conforma una masa coloidal que se adapta a la situación  que menos esfuerzo demande.

 

En la isla se ha establecido  una nomenclatura que ha disfrutado sin interrupción del poder absoluto  y de las prerrogativas que de él se derivan.  Se instituyó una aristocracia artística, deportiva e intelectual, en la que cualidades notables estaban siempre supeditadas al compromiso político. Las Fuerzas Armadas rindieron tributo a un ejército y nación extranjera. El movimiento obrero se transformó en otra empresa del estado. 

 

La estafa, la venta fraudulenta, la vulgarización del lenguaje y las costumbres, la masificación del ciudadano hicieron desaparecer al individuo y por consiguiente la privacidad. El pudor se escabulló en la promiscuidad  y la prostitución, presentes en toda sociedad pero siempre cuestionadas, se reconciliaron con la comunidad  para ser aceptadas como  prácticas comunes,  porque lo importante era "sobrevivir" sin interesar lo que hubiera que dar ó hacer a cambio,

 

La corrupción, un mal también presente en la Cuba republicana, el abuso de poder y el cisma provocado por la sectarización moral e ideológica  de la nación, han alcanzado niveles nunca imaginados. Décadas de castrismo han esparcido una dolorosa sombra en el presente, y prometen un angustioso  alumbramiento de futuro.

 

El castrismo es el principal responsable de la corrosión moral que amenaza extenderse a toda la nación. Acabó con la fortuna de los ricos para distribuir mejor la miseria. En la isla, el extranjero se transformó en primer ciudadano. En los inicios, el privilegio se sustentaba en la política, hoy en dólares o en ambos atributos.

 

Los promovidos progresos cubanos, deporte, educación y salud no se apoyaban  en la capacidad del sistema para generar crecimiento económico de manera sostenible sino en los cuantiosos subsidios que recibía el país. Se acabaron las contribuciones y el milagro social se desplomó. En la actualidad la economía es  parásita, mendiga, dependiente de la generosidad de otros países como Venezuela y China.  Se habla de reformas económicas, pero no se puede obviar que el régimen ha reprimido por décadas el desarrollo de una economía en la que el ciudadano sea el protagonista.

 

Fidel Castro deja una herencia lamentable. Los números son rojos, no sólo porque las cuentas están en negativo, sino porque rojos son los sufrimientos de millones de personas y rojos por la sangre derramada.

 

Pedro Corzo

 

Abril 2008





EL NOBEL, AMERICA LATINA Y LA PRIMAVERA NEGRA DE CUBA


 

El presidente de Costa Rica, Oscar Arias, es unos de esos titulados amigos de la causa democrática cubana mas difícil de entender.

Es incomprensible que su gobierno haya decidido restablecer relaciones diplomáticas con el régimen de La Habana en el sexto aniversario de la Primavera Negra de Cuba, cuando periodistas y activistas pro democracia fueron arrestados y sancionados a largas penas de cárcel.

También la oscuridad se cierne sobre la decisión de Louis Michel, Comisario Europeo para el Desarrollo y la Ayuda Humanitaria, de visitar Cuba y entrevistarse con Raúl Castro cuando la oposición democrática cubana, particularmente las Damas de Blanco, conmemoran la oleada represiva del 2003.

Arias, premio Nóbel de la Paz 1987, ha instado en varias oportunidades a los países latinoamericanos a pronunciarse por un cambio a favor de la democracia en Cuba y ha expresado que en la isla hay una dictadura, con la característica de que es consecuencia de la acción de un partido único.  

Cuando Fidel Castro renunció por problemas de salud, manifestó que no creía que su retiro condujera a cambios políticos y pronosticó que con Raúl Castro no habría mayores transformaciones y que en Cuba solo se estaban produciendo reformas cosméticas.

En otra ocasión comparó al dictador con Augusto Pinochet, expresando: "Fidel Castro comenzó con el paredón matando a la gente que se le oponía. No hay ninguna diferencia. El signo ideológico es diferente pero ambos fueron salvajes, brutales y sangrientos". A estas declaraciones respondió el gobierno de los hermanos Castro planteando que Arias es un personaje mediocre y vanidoso, que no pasa de ser un vulgar mercenario de Estados Unidos.

En 1961, bajo el gobierno de Mario Echandi, 1958-1962, el país centroamericano por medio de un decreto rompió los vínculos diplomáticos con la dictadura isleña, cumpliendo así la Declaración de San José, consecuencia  de la VII Reunión de Cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada en la capital tica en agosto de 1960.

Posteriormente en 1977, San José reanudó las relaciones consulares con la isla; pero las interrumpió de nuevo en 1981, para restablecerlas en 1999.

Las relaciones entre ambos gobiernos siempre han sido tirantes, porque todos los mandatarios costarricenses, con las razonables variantes que impone cada personalidad, han cuestionado La Habana por las violaciones sistemáticas a los derechos humanos que ocurren en la isla.

Entre los gobernantes ticos el presidente Arias no ha sido una excepción, porque aunque siempre ha sido partidario de que Estados Unidos levante el embargo, nunca ha negado, como se expuso con anterioridad, de que en la isla hay una dictadura.

Por otra parte la conducta de Arias no puede compararse con la de sus colegas venezolanos y nicaraguense, Hugo Chávez y Daniel Ortega, respectivamente, que justifican y defienden al régimen de La Habana. Tampoco ha practicado el silencio cómplice y en ocasiones militantes, de sus pares de Ecuador, Bolivia y de Brasil, que evidentemente ha sido el país que ha orquestado esta ofensiva que tienden a responsabilizar al gobierno de Washington de las depredaciones que los hermanos Castro cometen contra el pueblo cubano.

Arias no es un compañero de viaje por ideología o ignorancia. Su decisión de restablecer relaciones con La Habana después de haber expresado en febrero del 2008 categóricamente que Costa Rica no modificaría su política exterior respecto a Cuba, abre espacio a especulaciones de tipo político.

Es de suponer que lo que motiva que Oscar Arias haya restablecido una relación interrumpida hace 48 años, sin que hayan cambiado las condiciones que lo motivaron, como han declarado varios políticos de ese país que se oponen a la decisión del gobernante, es la incorporación de la dictadura insular al escenario interamericano.

Brasil ha sido el agente catalizador para que América Latina establezca una especie de Política Común hacia Cuba. Procuró su ingreso en el Grupo de Rió, abordó el tema con el presidente Barack Obama durante su visita a la Casa Blanca y evidentemente está a favor que el "Caso Cuba", sea tratado favorablemente en la Cumbre de Las Américas que se efectuará en Trinidad Tobago, el próximo mes de abril.

Recientemente el primer ministro de Trinidad y Tobago, Patrick Manning, declaró que confía que Cuba partícipe en una futura Cumbre de las Américas, agregando que no quería arrinconar a nadie en el asunto cubano, especialmente al presidente de Estados Unidos, Barack Obama; obviando que el problema real lo representa el gobierno de Cuba, que es el que conculca los derechos de sus ciudadanos.

 La Cumbre de Las Américas puede ser el escenario en el que se inaugure la Política Común de Las Américas hacia Cuba. Para ese montaje solo faltaban que Costa Rica y El Salvador restablecieran relaciones con la isla. Arias cumplió con su parte y el presidente electo de El Salvador, Mauricio Funes, anunció que hará lo mismo cuando asuma el poder. 

La incertidumbre continúa. Estamos en la ruta de una concertación de la infamia en la que se premia una dictadura de 50 años y se reafirma el abandono de la oposición democrática cubana, o ante un nuevo Tratado de Paris, en el que en esta ocasión, América Latina procura un cambio en Cuba, sin que el Pueblo de la isla tenga arte o parte.


Pedro Corzo

Marzo 2009





EL PECADO ORIGINAL


Los que cargan con el pecado original de haber enfrentado la espada flamígera de la Utopía, fueron sindicados de responder a intereses personales, influencias o mandatos  extranjeros.

El régimen y sus partidarios no entendían del derecho a disentir, tampoco de la apatía ciudadana que padecen tantos individuos o simplemente de que la persona estaba actuando de acuerdo a sus convicciones. Todos eran echados a un saco que tenía que ser eliminado y en el mejor de los casos,  golpeado y mancillado.

Cierto que había de todo en aquella viña como también en el campo verde olivo de la naciente dictadura, pero generalizar era mas fácil. Importante restar valores morales y desprestigiar a los que enfrentaban las promesas, hacerlo, era útil para los perros y para sus amos.

Aquellos que dijeron No a las propuestas, fueron de inmediato identificados como lacayos de Estados Unidos, calificados de gusanos y en consecuencia padecieron todo tipo de discriminación, tanto en los estudios como en los centros laborales.

Dejaron de ser cubanos, pasaron a ser traidores, vende patrias que solo querían la destrucción del país y su subordinación a una nación extranjera.  No importaban los antecedentes de individuo. No interesaban al Poder ni a sus partidarios la conducta de vida del que disentía, simplemente el no o la neutralidad ante el Proyecto, convertía al sujeto en un ser deleznable que merecía el peor de los castigos.

Lo anterior es la descripción de una realidad pero sin los miedos, temblores y sangre de las víctimas o ser convocado por la dirección del centro laboral o de estudio y encontrarse en medio de una turba que pide Paredón o que  te conduzcan a la cárcel.

Caminar por una calle y de pronto ser rodeado por un grupo de individuos que la emprenden a golpes contra ti, o simplemente subir a un autobús y un sicario alardoso te ponga un revolver a la sien y te diga "gusano de mierda, si te mueves te acabo", y que el resto de los pasajeros guarden silencio o lo que es peor, inciten al esbirro para que haga lo que prometió.

Estar en una fiesta y cuando sales de la misma encontrar que la casa está rodeada por una turba que ruge odio y clama venganza por algo que ignoras. Ir a misa y que te griten, te ofendan, por creer en otro Dios que no es el oficial. Juicios sin testigos para la defensa. Con  abogados que compiten con los fiscales en encontrar culpabilidad.

Juicios populares, en plazas públicas, donde solo llegar al estrado te hacia sentir como el mas miserable y desarmado de los gladiadores que sabía que se estaba enfrentando al tigre con las manos atadas. Allí,  tan sicario era el tribunal como el público que presenciaba el proceso. Aquella turba rugía cuando el espurio tribunal hacia pública la condena que había decidido antes  del proceso.

Abandonar el país por las causas que fueran y ser obligado a realizar labores que no están relacionadas con tu actividad. Dejar la casa  por semanas, reducir tu calidad de vida a la de esclavo  y saber que una simple protesta puede impedir se cumpla  tu voluntad de abandonar el infierno que han creado para tu tortura. Los bienes del obrero, profesional o millonario, sin importar como fueron adquiridos, confiscados sin posibilidad de debate.

Los mítines de repudio no fueron inventados en los ochenta, en esa década simplemente el régimen actuó  mas descarnadamente porque conocía de la impunidad de la que disfrutaba. En aquellos  vergonzosos actos participó un número considerable de la población cubana, una responsabilidad colectiva que debe avergonzar a quienes se prestaron para aquellas ignominias. La diferencia entre la horrible noche nazi de los "Cristales Rotos", con los actos de repudio del Mariel, es que  aquello duró unos pocos días y en Cuba las manifestaciones se extendieron por meses y todavía se repiten.

Campos de concentración sin hornos, sin cremaciones como los de Dachau, pero con esbirros con suficiente crueldad  para hacerte sentir solitario y abandonado por el mundo. Un régimen carcelario cruel, de inhumanidad sin nombre. El paredón, la ejecución en silencio, la partida de tu amigo o la tuya,  la cual era sólo conocida por la victima y los allegados que no habían incurrido en la apostasía.

De esta situación no se salvaron ni los hijos de los desafectos, ellos padecieron de sus compañeros de escuela y de vida, el mismo acoso y  los mismos ataques que sus padres. En la isla no hubo adolescencia inocente. Muchos maestros se encargaban de hacer público el entorno del pupilo y no pocos  condiscípulos, imitando a los pequeños del "Señor de las Moscas",  disfrutaban en aislar o acosar al muchacho de familia "rara"  con el que compartían la clase.

Estos horrores y muchos omitidos por falta de espacio, forman parte de la Memoria reciente de nuestra nación y no deberían ser usados para ninguna vendetta; para devolver la crueldad  de los victimarios que por participación u omisión tienen responsabilidad con lo ocurrido en Cuba en estas cinco décadas pero debe ser divulgado, dado a  conocer o recordar  a quienes demonizan y cuestionan a los que se niegan a aceptar a los renegados.

No debe haber espacios para la venganza, la sociedad cubana debe actuar responsablemente y un estado de derecho propiciar las reparaciones que se crean pertinentes, pero el perdón y el olvido es algo personal, individual, nadie tiene derecho a exigir que el torturado deje de pensar en sus cicatrices.

Por otra parte, es más que aceptable que personas de buena fe, que no participaron en el aquelarre castrista de los últimos cincuenta años demanden perdón y olvido, exijan una reconciliación de las partes en conflicto,  pero cuando el reclamo viene de victimarios renegados o de quienes por práctica intelectual o profesional y por conveniencia, callaron y cerraron los ojos a la realidad que padecían sus conciudadanos,  es un pedido que ofende y obliga a preguntar: ¿estás avergonzado de tus complicidades, de los privilegios que disfrutabas, apenado de quienes quedaban en la orilla cuando recibías las bendiciones del totalitarismo?.


Pedro Corzo

Julio 2008






EL REGRESO DEL YETI


 

Recuerdan al Yeti, el nombrado abominable  hombre de las nieve que a mediados del siglo XX ocupó grandes espacios del imaginario popular, ya que  la prensa de la época y numerosas publicaciones, algunas calificadas de científicas, se hacían eco de una legendaria figura de más dos metros de altura y  de una corpulencia impresionante, que se dejaba ver entre las tinieblas del Himalaya  cuando se le antojaba.

 

La existencia del Yeti, en Siberia o el Himalaya, continua siendo una incógnita. Si es un eslabón perdido en la evolución de los simios o si es otro espécimen animal, son preguntas a las que no se tienen respuestas todavía.

 

Se decía que era un sujeto cruel y despiadado, que sus acciones se correspondían con la de algunos hombres y que aunque había completado el proceso evolutivo, estaba exento de los valores morales y la sensibilidad que caracteriza a la mayoría de los seres humanos.

 

El  año pasado, unos científicos japoneses avistaron sus huellas, por lo qué se comentó de su retorno y se pensó que de nuevo veríamos titulares de periódicos, nuevas películas y revistas retomando un tema que gusta, por eso de que aquello que produce miedo y no es una amenaza directa para nuestra humanidad, nos permite imaginar que podemos actuar como héroes, o que individuos  como Hugo Chávez y Fidel Castro, cuando están lejos, no son tan virulentos como los describen su enemigos.

 

El redescubrimiento se produjo en el 2008, pero este año parece que contamos con el retorno de otro abominable, y es por eso que es prudente recomendarle a los investigadores, a los buscadores de monstruos, que no viajen a las gélidas y escabrosas montañas del Himalaya ni a las estepas siberianas, porque pueden conseguir en el amable clima tropical y con precios de descuento un espécimen que supera al Yeti en perversidad y soberbia y que al parecer, pretende regresar a sus dominios, a los que al decir verdad, nunca dejó por completo.

 

Todo parece indicar que Fidel Castro, el Abominable de La Habana,  se puso los calzones y de forma calculada, pero decidida, esta dispuesto a recuperar parte del escenario que cedió temporalmente por necesidad, no por la convicción de que su régimen, de mas de 50 años, ha sido un completo fiasco.  

 

Cuando en febrero del 2008, Raúl Castro asumió oficialmente los controles del estado dijo que estaba consciente que "Fidel es insustituible" y que sólo el Partido Comunista de Cuba podía ser digno heredero de su hermano.

 

Inmediatamente dirigiéndose a la Asamblea dijo que consultaría  a Fidel "las decisiones de especial trascendencia para el futuro de la nación", en particular las vinculadas con la defensa, la política exterior y el desarrollo socioeconómico". Agregó, "Asumo la responsabilidad que se me encomienda con la convicción de que, como he afirmado muchas veces, el comandante en jefe de la revolución cubana es uno sólo, Fidel es Fidel".

 

La lectura que muchos hicimos de la prorroga del Congreso del Partido Comunista de Cuba puede haber estado equivocada. Tal vez se prorrogó el evento en espera de la mejora de la salud del Gran Hermano y si esa evolución era satisfactoria, que el pleno del Congreso lo ratificara en el cargo.  Recordemos que al menos en teoría, el Partido Comunista es la fuente del poder en Cuba. 

 

Es de creer que Fidel Castro no aspire a detentar todo el poder como en el pasado,  no por buena voluntad sino porque la ruptura del proceso de sucesión que se inició hace tres años podría quebrar por completo la estructura del poder totalitario.  La recuperación de la salud ha hecho posible, aunque modestamente, que  haya vuelto al escenario del que tanto abusó y disfrutó.

 

Contrario a lo que muchos pensaban Castro fue muy cuidadoso al implementar la Sucesión. La condujo desde su propio lecho. Aun al borde de la merecida tumba, dispuso de la herencia totalitaria y determinó con extrema eficiencia quienes mantendrían la pax castrista en la isla.

 

Su indiscutible talento para imponer su voluntad y sobrevivir entre sus pares  alcanzó la cota más alta cuando pudo disponer sin la menor disidencia, que Raúl Castro fuera su heredero. Sus predecesores Francisco Franco y José Stalin, no tuvieron la misma competencia y a sus muertes se inició un proceso lento, pero inexorable, que conducía al fin de sus respectivos regimenes.

 

Pero la perniciosa habilidad de Castro para controlar el Poder e imponer la sucesión a su medida, se transforma en un pesado lastre si alberga la ilusión de que puede tomar de nuevo el timón de una nación que por  décadas ha estado a la deriva.

 

No es una reflexión delirante suponer que Fidel Castro considere retomar el bastón de mando. En los momentos más críticos de su enfermedad no renunció, sino que traspasó sus poderes en la persona en que más podía confiar, a pesar de que más de un analista ha afirmado que entre los hermanos Castro hay divisiones y conflictos.

 

Los  lazos de sangre y la complicidad histórica de la nomenclatura favorecieron su decisión, pero las mismas estratagemas que usó y el surgimiento de  nuevos delfines y el temor de estos a perder sus prerrogativas, es de suponer  obstaculicen su eventual retorno.

 

Los  intereses de la aristocracia del Moncada  son determinantes ante cualquier cambio en la cúspide gubernamental. Es evidente que asimilaron la provisionalidad de Raúl y acataron la oficialización de su jefatura, pero una vuelta atrás aunque sea tomando mucho impulso,  puede pinchar la burbuja sobre la que se sostiene la dictadura. 

 

Pedro Corzo

Agosto 2009