domingo, 11 de octubre de 2009

El Decoro en bancarrota


 

 

La XX  Cumbre de Rió en Santo Domingo demostró una vez mas la falta de solidaridad hemisférica y como la conveniencia política, algunos le llaman diplomacia, determina la conducta de los mandatarios en la mayoría de los países del continente.

 

Los gobernantes latinoamericanos siguen metiendo la cabeza en el fango. Guardaron silencio ante las muchas verdades que con firmeza y valentía manifestó el presidente Álvaro Uribe a la vez que asumía  su  responsabilidad por haber atacado parte del  territorio ecuatoriano.

 

Sobre el debate no hago comentarios. Muchos, gracias a la tecnología, pudimos presenciar  un evento que nos dejo apreciar el talante de quienes nos gobiernan y como podríamos hacer infinidad de análisis y consideraciones, aquí tienen los míos.

 

Independiente  del mandatario dominicano,  Leonel Fernández  que cumplió a cabalidad su rol de moderador y fue aun más allá cuando pidió una reconciliación  de las partes en conflicto, solo dos presidentes fueron auténticos en el encuentro.

 

Álvaro Uribe, seguro, bien informado y con la altura que corresponde a un jefe de estado que respeta al pueblo que representa,  descubrió una pequeña parte de la montaña de información  que todos suponemos guarda la computadora personal de Raúl Reyes. Le espeto al presidente ecuatoriano Rafael Correa que no le había informado del operativo  porque Reyes podría haber escapado y agrego sin ambages que las FARC contaban con un santuario en Ecuador. De hecho acusó a Correa entre otras muchas cosas de colaborar con los terroristas y hasta de asistir y ser asistido económicamente por los irregulares.

 

El otro que considero se mostró tal y como es,  fue el mandatario ecuatoriano Rafael Correa. No aceptó las acusaciones de  Uribe. Se defendió  con firmeza y no dudo en contraatacar. El apretón de manos a  Álvaro Uribe  fue su única concesión  en toda la jornada, porque  como los ojos, dicen,  son el contar del alma, su mirada reflejaba el odio y el desprecio que siente por su colega colombiano.

 

Correa tiene las características del  ideólogo fundamentalista.  Es un iluminado, soberbio y muy posiblemente un déspota. Me recuerda en alguna medida a Ernesto Guevara. Su irrespetuosa irreverencia, su rencor  y el desprecio que siente por todo lo que le adversa  son características que primaban en el felizmente desaparecido, que tenia como divisa el odio como arma de lucha, pero que también reconocía  sus acciones,  como cuando dijo en Naciones Unidas el 13 de diciembre de 1964, Fusilamos y seguiremos fusilando.

 

Sin embargo las conductas de los presidentes Daniel Ortega y Hugo Chávez fueron lastimosas. Se comportaron con escasa dignidad. Sus palabras y actitudes distaron mucho de las que habían proferidos en días anteriores. Dos mandatarios que hasta hacia unas horas parecían estar dispuestos a las confrontaciones mas duras bajaron el perfil y mostraron una disposición al entendimiento que contrastaba con las ofensas y amenazas alegadas con anterioridad.

 

Por eso la oposición nicaragüense le pidió a Ortega que dejara de ser el furgón de cola de Chávez,  por su parte los adversarios del mandatario venezolano reclamaron que este traslade ese espíritu de convivencia y tolerancia al ámbito nacional para que cese la crispación en el país.

 

Parece que los papeles de Uribe y los discos duro del ya corrupto Raúl Reyes fueron factores que disuadieron al temperamental presidente venezolano y  su colega nicaragüense, ya que aceptaron que era mejor un mal arreglo a un conflicto en las que tenían todo para perder. En mi opinión esto lo corrobora  la propuesta del mandatario hondureño  Manuel  Zelaya al presidente Uribe de que no diera curso a su idea de llevar a una corte internacional la relación de su colega venezolano con los terrositas de las FARC.

 

Pero concluyo con una idea central. El presidente Uribe estaba solo en un templo donde no pocos de sus colegas lo contemplaban con hostilidad. Las palabras de Correa y Chávez lograron aplausos. Uribe solo conquistaba el silencio. Su verdad sobre la colaboración existente entre  los gobernantes de Venezuela y Ecuador  con los terroristas de las FARC era incomoda para el resto de los mandatarios.  Los presentes estaban disgustados, ninguno gustaba de verdades incomodas que les revelaban como cómplices por participación u omisión de un conflicto que dura décadas.

 

Todos como era legitimo  rechazaron el ataque a Ecuador, ninguno como hubiera sido justo,  condenaron los actos terroristas de los delincuentes colombianos. No hubo condena para los actos de secuestro ni exigencia a los secuestradores para que liberaran a las victimas. Ni un solo gobernante se mostró interesado por toda la verdad, se apreciaba el apuro por echar el estiércol bajo la alfombra. El calificativo de terrorista solo lo usó Uribe, el resto evitaba términos comprometedores. Así son, los que nos gobiernan.

 

Pedro Corzo

 

Marzo 2008

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 






EL DERECHO A LA REBELION: DEL MACHETE AL SEBORUCO

Durante toda su historia el pueblo cubano ha expresado de diversas maneras su rechazo a los gobiernos que le han impedido un desarrollo socio-económico satisfactorio y negado la práctica de libertades públicas e individuales. Esas confrontaciones se desarrollaron  por etapas y fueron asumiendo gravedad según lo exigían las circunstancias.

 

Al machete se llegó después de numerosos y serios esfuerzos para que la metrópolis reconociese los derechos que nos asistían.  La bomba se uso contra Machado porque éste no dio alternativas al pretender perpetuarse en un gobierno que había esclerosado en sus abusos.  Batista usurpó el poder en 1952 por medio de la violencia y la alternativa que dejó a la oposición por cerrarse a soluciones negociadas fueron las mismas que lo entronizaron.

 

Castro, el más letal de nuestros dictadores, no solo en la dimensión humana sino también en lo que atañe a  la violencia indiscriminada en el proceso insurreccional que  dirigió, es también el que más obtusamente ha negado espacio a la lucha cívica, aplastando primero y prohibiendo después, la conformación de un tejido social sano que posibilitase cambios y reformas equilibradas y satisfactorias para la comunidad nacional.

 

La oposición asumió prácticas violentas porque la dictadura se abroqueló en una tesis excluyente y discriminatoria.  El gobierno imposibilitó la confrontación cívica y civilizada. El terror oficial engendró la violencia de los oprimidos porque la justicia se hizo injusta; recuerden aquel espurio proceso a los pilotos aviadores  en 1959.  La prensa se amordazó. Bien presentes han de estar las coletillas y posteriores confiscaciones.  Los partidos políticos suprimidos.  La sociedad civil agarrotada hasta desaparecer.  La dictadura asfixiaba al país contestario y éste en extremo existencial recurrió al supremo derecho de la rebelión.

 

La rebelión fue cruenta pero la violencia gubernamental fue despiadada, efectiva y sistemática.  El Kremlin apoyó a La Habana.  Buena parte del mundo omnibulado con la poesía del castrato y el discurso antiimperialista no quería ver ni escuchar.

 

Millares fueron fusilados.  Aldeas estratégicas, pueblos cautivos, a los que fueron a parar miles de familias para alejarlos de los focos rebeldes.  Un 15 por ciento  de la población exiliada.  Cientos de miles a prisión. 

 

La Pax lúgubre de Castro, síntesis de miedo, desconfianza, favoritismo, represión, cárcel y muerte,  se extendió con suma dureza por toda la isla.

 

Pero a pesar de la opresión la resistencia no desapareció.  Las montañas, la lucha en las ciudades, las tareas de infiltración fueron substituidas por un presidio que no ha claudicado.  Los hombres y mujeres tras las rejas no fueron neutralizados.  Crecieron espiritualmente y se convirtieron en el reservorio moral más importante de la oposición.

 

La autoridad se hizo más precisa.  Selectiva.  La desconfianza fue inoculada en cada célula de la sociedad.  Al parecer la Pax se había cimentado.  Sólo esporádicos e individuales chispazos de rebeldía expresaban inconformidad.  Pero en verdad la oscuridad no era tan cerrada.  La oposición estaba latente y el régimen estaba a su vez engendrando sus contradicciones.  La simulación, el doble pensar, la escasez crónica, las injusticias con sus propios sostenes tenían una vida limitada.

 

Surgieron focos de resistencia en las propias fuerzas del poder y los grupos opositores que parecían extinguidos recobraban energías con el propósito de participar en las nuevas variantes de la confrontación.  Emergió el movimiento de los Derechos Humanos.  Concepto que la naturaleza totalitaria del sistema hacía políticos.  De allí se originaron tesis más flexibles: Reconciliación y Diálogo. La dictadura rechazó las tres instancias.

 

La caída del muro de Berlín (entiéndase todo el Bloque Soviético), relanzó la latente oposición y radicalizó varios de los grupos disidentes.  El oficialismo se atrincheró en su consigna de Patria  o Muerte.  En la aparente dureza germinaba la debilidad.

 

Cambios en personeros de la cúpula e intentos de "Chinanizar" la economía, multiplicación de deserciones y fugas, agudización de la crisis moral y económica, presiones internacionales por cambios o reformas, aumento de la represión y radicalización de opositores y disidentes, en fin, todos los ingredientes para conformar un cóctel muy peligroso que puede deparar un futuro explosivo que nos está llevando a una rebelión popular que se vislumbra extremadamente violentas si no se obtienen soluciones satisfactorias de inmediato.

 

Sin armas. Seboruco en mano la protesta se hace cada día más firme. Pero no creemos que solo con  seborucos se destruya el sistema.  No se pueden lapidar aviones, tanques y cañones. El pueblo de la piedra pasará justificadamente a las armas, sino surgen otras soluciones, y de esto suceder la dictadura logrará su anhelado Apocalipsis: El todo o nada de los Iluminados.

 

Pedro Corzo

 

Junio de 1991





El despotismo ilustrado


Una nueva versión del despotismo ilustrado esta de vueltas en tierras americanas. Tenemos una generación de iluminados que saben perfectamente lo que necesitan los pueblos y también conocen las recetas para satisfacer esas querencias. Individuos que interpretan al país en pleno porque no conciben la existencia de disidentes u opositores. Sintetizan en su persona a la nación y conocen lo que se debe hacer para llevarla a mejor destino.

El discurso es sencillo y con fundamento porque se inspira en duras verdades como la discriminación y la miseria. A partir de esa realidad promueven el antagonismo social y el odio y se esfuerzan en encontrar a los culpables de todos los males, que desde sus perspectivas son aquellos que rechazan sus proyectos.  

 Para estos individuos asumir el poder es un sacrificio. Es el cumplimiento de un doloroso deber que solo ellos están capacitados y dispuesto a cumplir. Eso fue lo que sugirió el mandatario de Ecuador, Rafael Correa, en relación a los 47 años que lleva Fidel Castro gobernando a  Cuba.

 Valdría la pena saber si opina lo mismo sobre los 31 años de su tocayo Rafael Leonidas Trujillo, los 35 de Alfredo Stroessner y los 17 de Augusto Pinochet, sin mencionar  los particularmente sangrientos de  Mao Tse Tung, Adolfo Hitler y Josef Stalin.

 El despotismo que nos liberara y convertirá en Hombres Nuevo, se denomina Socialismo del Siglo XXI y evidentemente uno de sus exponentes es el presidente ecuatoriano, Rafael Correa. También seria conveniente preguntarle a Correa, sin dudas el mas capacitado de los tres promotores principales de la teoría salvadora, Hugo Chávez y Evo Morales, si a los postulados "de un socialismo del siglo XXI que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad" , palabras muy similares a las de los promotores del Socialismo Real, se suman los conceptos de partido único, centralismo democrático, y la eliminación de derechos como los de Expresión e Información.

 Correa al igual que sus pares venezolanos y bolivianos favorece una economía mixta que bien pudiera ser la antesala de un estado empresarial, un estado todopoderoso que generaría una nueva clase económica que paulatinamente iría sustituyendo a la actual. No es de suponer que repitan los errores  del régimen cubano, máxime cuando en el "mar de la felicidad", léase Cuba, ha surgido una elite de administradores procedentes de las Fuerzas Armadas.

El Presidente demostró estar en la senda de los Mesías, es uno de esos iluminados que no padece la agonía de la duda. Posee la verdad y le caracteriza  una vista que solo aprecia dos colores, el blanco y el negro. Su lenguaje es el de la confrontación, del género todo o nada y por lo que dice y hace se puede colegir que esta convencido de que el fin justifica los medios si el propósito es imponer sus convicciones.

El mandatario que afirma que no es populista, fue electo ampliamente en los comicios del 2006, cuenta en el presente con un amplio apoyo popular que le posibilita convocar a una asamblea constituyente originaria, que según sus planes, conduciría a  sus partidarios al control de todos los poderes públicos, para así establecer en su país el proyecto que promueve otro compatriota de Karl Marx, el sociólogo Heinz Dieterich.

 Esta maquinaria que se convertiría en una aplanadora política legitimada con el voto popular,  seria similar a la de  su homologo venezolano Hugo Chávez, y a la que esta tratando de establecer en Bolivia, Evo Morales, y  solo se diferenciaría del modelo cubano por su origen democrático,  ya que el discurso de los promotores permite concluir que la ruta conduce a un poder  absoluto que muy bien pretenda durar los mil años del fhurer de todos: Adolfo Hitler.

Correa afirma que  no es populista y que quiere acabar con la corrupción y el clientelismo político que existe en su país. Como economista debe saber que el mayor generador de corrupción y clientelismo políticos son los estados poderosos donde no existe fiscalización independiente ni  conceptos de ahorro o propiedad. Cuba es un excelente ejemplo y Venezuela no se queda muy atrás.

 También dice que se propone eliminar lo que califica de poderes fácticos, que en su opinión impiden gobernar para el beneficio de la mayoría de la población. Cuando eso sucede cesa  la autonomía de los organismos del Estado y también el balance que aportan las instituciones de la sociedad civil, incluyendo la Prensa y la Academia, por lo que es el final de un cuento que no cesa de repetirse en nuestro continente y,  parafraseando una consigna comunista, "Todos los poderes no estarían en el Soviet sino en Correa, y en sus pares, que proponen el socialismo del Siglo XXI''.

 

Pedro Corzo

Marzo 2009





EL EJÉRCITO: ENTRE EL POPULISMO Y LA LIBERTAD


 

La toma del poder político por parte de los militares no es una novedad en el hemisferio. Ejemplos  lamentablemente sobran  y sin temor podemos decir que no hay país en el  continente  que en uno o varios periodos de su historia no haya padecido la voluntad cuartelaria de un general transformado en presidente, sin el apoyo del pueblo que dice representar.

 

No obstante todo parece indicar, a pesar del reciente golpe militar que tuvo lugar en Honduras, que en el siglo XXI los cuarteles han dejado esa triste historia atrás,  y que han asumido la conciencia de que sus deberes están limitados a lo que las constituciones y los políticos electos determinen. Mas aun,  ya a finales de la última década  del pasado siglo fueron pocos los golpes de estado y sin dudas el más recordado, a pesar de que fracasó estruendosamente, fue el que personificó Hugo Chávez en Venezuela. Promotor en la actualidad de otro tipo de estrategia, que aunque no usa a los militares  como escudo, no deja de ser una estrategia  antidemocrática.

 

Otro ejemplo que también tiene como escenario a Venezuela y que tal vez  fue el primer reflejo del cambio de mentalidad entre los militares,  fue el golpe de estado contra el presidente Chávez en abril del 2002. Los militares ante la orden de Chávez de sacar los tanques a la calle para aplastar la masiva protesta popular contra su gobierno, demandaron la renuncia del mandatario, quien nada perezoso y mas preocupado por su vida que por la dignidad de su cargo, presentó la  renuncia, la que  hizo conocer con extrema rapidez su ministro de Defensa de entonces, el general Lucas Rincón.

 

Lo peculiar es que los generales y almirantes venezolanos, 2002,  no buscaron el gobierno como habían hecho unos años antes sus pares de Argentina, Brasil y Chile. Se estableció un gobierno civil, que aunque efímero, no fue militar. Después se produjo  un contragolpe en el que de nuevo los militares tuvieron un papel trascendental, pero en esa ocasión para restituir al presidente Chávez.

 

Todas estas situaciones complejas, contradictorias y novedosas, han conducido a muchos analistas a considerar que Venezuela se ha convertido en una especie de laboratorio político que crea un virus específico para el tipo de desestabilización que demande cada país. Una estrategia de la subversión en la que es vital  la generación del caos social, la provocación de la violencia oficial y por supuesto la cooperación de los gobierno y fuerzas políticas internacionales que formen parte del denominado proyecto del socialismo del siglo XXI.

 

Es interesante destacar que Venezuela que en su momento estuvo a la vanguardia de la independencia americana gracias al  liderazgo de Simón Bolívar, está otra vez a la delantera en un peligroso debate entre conceptos ideológicos y políticos  excluyentes, que al parecer van a ocupar las posiciones más preeminentes en la política continental en los próximos años.

 

Otro ejemplo del  aparente cambio de mentalidad de los militares  que también tuvo lugar en Venezuela,  fue que el sector castrenses venezolanos que se oponía a Chávez  no intentó un golpe militar cuándo el gobernante traicionó el compromiso de respetar las diferencias políticas a su retorno al Palacio de Miraflores, pocas horas después de su derrocamiento.

 

En noviembre del 2002, en un hecho sin precedentes que muchos dirigentes cívicos son incapaces de tener,  una amplia representación de los institutos armados  venezolanos se congregó por mas de un mes en la  Plaza de Altamira, Caracas, para reclamar sus derechos y los del pueblo que habían jurado defender. 

 

Si Venezuela ha sido el país donde se han instrumentado con éxito las formulas para imponer un despotismo que pasa por elecciones,  pero que no por eso es democrático -  Bolivia, Ecuador y Nicaragua-  quizás la clase dirigente de   Honduras decidió instrumentar por si misma un antídoto de shock,  que a pesar de sus graves repercusiones secundarias,  consideran mejor que la enfermedad mortal de la democracia que significa el modelo chavista.

 

El presidente Manuel Zelaya estaba en la ruta del chavismo. Control de los poderes del estado. Descrédito y exterminio de  la oposición. Liquidación de la libertad de prensa. Supresión de las organizaciones de la sociedad civil que le confronten. Polarización de la nación. Un discurso de odio y revancha que lleva a la intimidación de la ciudadanía por una minoría militante que solo tiene como divisa el odio y la revancha. Reforma constitucional. Reelección indefinida. Cese de la propiedad privada, salvo aquella que se coluda con los intereses que representa el poder político.

 

Que Manuel Zelaya no era un monje carmelita es más que evidente. Preparo una consulta electoral que le daba la posibilidad de argumentar a favor de la reelección presidencial y cuando el Ejército declaró que no favorecía esa comisión depuso a su comandante, lo que demuestra que demandaba en su gestión no el respeto a la Constitución de la Republica,  sino incondicionalidad a su mandato.

 

En otros tiempos el general Romeo Vásquez, jefe del Estado Mayor Conjunto, hubiera organizado un golpe militar contra el Presidente Constitucional, sin embargo en esta ocasión no fue así. Los militares depusieron a Manuel Zelaya por mandato de la Corte Suprema de Justicia, la mayoría de la Asamblea Legislativa y  con la aprobación de todas las fuerzas políticas del país, incluyendo el partido del presidente.

 

Lo ocurrido en Honduras pudo haber sido más aséptico. El  Poder Judicial y el Congreso pudieron haber dictado una destitución del mandatario siguiendo los mecanismos legales, y de no existir estos, una actitud  refrendada por dos de los tres poderes del estado, habría tenido una fuerza moral, si se tienen en cuenta los antecedentes de Zelaya, una fuerza moral incontrastable. Pero no fue así, los acontecimientos tienen una dinámica propia que a veces supera la voluntad de sus actores.

 

En fin, con las variantes que cada uno apreciemos y en base a los criterios y opiniones políticas que defendamos,  se ha producido un  evento singular: El populismo chavista ha confrontado con la asociación de instituciones gubernamentales y privadas que rechazan ese proyecto. Hay que rechazar el golpe militar,  pero no sin antes entender  que el Socialismo del Siglo XXI promueve una legalidad  que se ajusta perfectamente a la unanimidad soviética,  los cristales rotos hitlerianos y la censura, represión y campos de concentración de Cuba.

 

Pedro Corzo.

Julio 2009.





El Embargo y la Democracia en Cuba


La influencia que pueda tener el levantamiento del Embargo de Estados Unidos a Cuba es muy discutible, porque el régimen totalitario mostró su verdadera naturaleza  mucho antes que Washington tomara esa decisión.

En marzo de 1958 el gobierno de Estados Unidos que presidía Dwight D. Eisenhower, decretó un embargo de armas al régimen del general Fulgencio Batista. En junio Fidel Castro escribió a Celia Sánchez: "Cuando esta guerra se acabe empezará para mi otra guerra más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que va a hacer mi destino verdadero". Un mes más tarde Raúl Castro secuestraba a un grupo de marinos y militares de Estados Unidos en su zona de operaciones del Segundo Frente Frank País.

En julio de 1960,  Eisenhower, como consecuencia de las nacionalizaciones por parte del gobierno revolucionario de numerosas propiedades  de EEUU., decidió reducir la cuota azucarera cubana en 700.000 toneladas. Tres meses después, octubre, Eisenhower, impuso un embargo parcial a la isla y decidió romper relaciones diplomáticas en enero de 1961.
El presidente John F. Kennedy, aumentó las restricciones comerciales en febrero y marzo de 1962, estableciéndose lo que en la actualidad conocemos como el embargo comercial de Estados Unidos a Cuba. Después de la Crisis de Octubre de 1962,  febrero de 1963, Washington impuso restricciones en los viajes a Cuba, dictó  regulaciones para el Control de los Recursos Cubanos y los bienes del estado cubano en Estados Unidos, fueron congelados.
Las  limitaciones de viaje  a los ciudadanos estadounidenses a Cuba fueron suspendidas en marzo de 1979 por el presidente Jimmy Carter y las restricciones para el gasto de dólares fueron también reducidas. Posteriormente el presidente Ronald Reagan, 1982, reinstauró aspectos del embargo comercial que habían sido disminuido.
En un regreso al pasado se pueden apreciar que las legislaciones y disposiciones del naciente régimen totalitario en detrimento de los ciudadanos de la isla, tuvieron lugar antes del Embargo, por lo que es prudente  tener dudas sobre los resultados positivos del levantamiento.
Veamos:

El 3 de enero de 1959, juró como presidente de la republica al ex magistrado Manuel Urrutia. Dos días después de tomar posesión en Santiago, Urrutia, dictó una proclama en la que se reconocía la intención de restaurar la constitución de 1940,  pero era evidente que los nuevos lideres la ajustarían a sus conceptos políticos. El Ejecutivo, igual que cuando Batista, asumió la función de interpretar la  Carta Magna, que modificó en cinco ocasiones en menos de tres semanas y que al final sustituyó por una Ley Fundamental de la República.

Se legalizó la pena de muerte. Aumentó el número de delitos que se hacían acreedores a tal sentencia. Se estableció la confiscación de bienes. Se suspendió el derecho de habeas corpus. Se legisló para impedir que la legalidad de las reformas a las leyes pudiera ser cuestionada. Algo similar a lo que se hizo casi cuarenta años mas tarde cuando la propuesta del Proyecto Varela. La legalidad ya quebrada se hizo pedazo cuando el dictador determinó celebrar un segundo juicio a los pilotos de la Fuerza Aérea de la Republica porque habían sido absueltos en el primer proceso.

En 1959, Fidel Castro, con una simple consigna, "Elecciones Para Que", descartó la celebración de los comicios prometido en el periodo insurreccional. Los partidos políticos de la Republica fueron desapareciendo. Los colegios de profesionales se extinguían. El presidente Manuel Urrutia fue depuesto por un golpe palaciego protagonizado por Castro. El comandante Huber Matos fue a prisión por denunciar la penetración comunista.

La subversión terrorista a las democracias del hemisferio no fue consecuencia de ninguna disposición extranjera contra el gobierno revolucionario. En 1959 se habían producido las primeras expediciones militares patrocinadas por Cuba. Dos años después se constituyó la Dirección General de Inteligencia, que seria la responsable de crear un aparato de espionaje y desestabilización de altísimo nivel.

El año de la victoria revolucionaria fue el de la fundación del Departamento de la Seguridad del Estado y el del anuncio de Fidel Castro en un programa de televisión de que se iba a entrenar militarmente a la ciudadanía. La sociedad fue militarizada. El movimiento sindical perdió su independencia y la autonomía universitaria se extinguió. Comandantes de la Revolución fueron fusilados.

Se reafirmó la pena de muerte con la  ley 923. La ley 988, 1961, hizo mas expedita la aplicación de la pena máxima  y abolió ciertos recursos judiciales en cuatro figuras delictivas, vinculando la aplicación de la legislación a las relaciones con un país extranjero, Estados Unidos.

En noviembre de 1960 fue intervenido el circuito radial y televisivo mas importante del país, la CMQ, otros medios como el Diario de La Marina habían sido confiscados con anterioridad, y los que habían sobrevivido cayeron antes de que se cumpliera el tercer año del triunfo de la insurrección. Se estableció en el país una censura sin paralelos en el hemisferio,

Un año antes de decretarse el embargo, Fidel Castro dictó la Ley de la Nacionalización de la Enseñanza para crear las bases de la ideologización de la educación. Promulgó el carácter socialista de la Revolución, suscribió con Moscú acuerdos para la compra de armas y determinó la expulsión de los sacerdotes extranjeros que oficiaban en el país. La represión a las prácticas religiosas se hizo sistemática.

Seis  meses antes del embargo, 17 de septiembre de 1961,  tuvo lugar la mayor  expulsión de sacerdotes y religiosos ocurrida en este hemisferio. En el vapor español "Covadonga" fueron embarcados el obispo Monseñor Eduardo Boza Masvidal y otros 130 clérigos. El día 10 una turba del régimen había asesinados en una procesión religiosa al joven Arnaldo Socorro, que llevaba un cuadro de la Caridad del Cobre.

El mismo mes que se impuso el embargo el régimen instrumentó la libreta de abastecimiento. También en ese término se constituyeron las ORI, Organizaciones Revolucionarias Integradas, el golpe mortal a un eventual pluralismo.

El fin del embargo tal vez le de un poco de color a las mejillas de los cubanos, pero no las libertades y derechos perdidos. Una realidad que trasciende los resultados o fracasos del embargo, es que Washington lo impuso después que el totalitarismo devoró la isla. Apostar porque ambos desaparezcan juntos, es jugar a la ruleta rusa con un revólver de seis cargas con cinco balas.

Pedro Corzo

Abril 2009.

  





EL ENCANTO MAGICO DE LOS SALVADORES


Los griegos decían que el carisma era un regalo divino,  por lo tanto,  si procede  de los dioses, es ajeno a los conceptos sobre el bien y el mal que  aplicamos los simple mortales.

Esa habilidad para generar entusiasmo,  atraer, convencer, llamar la atención e inspirar confianza es un don  especial  que atrapa a los magnetizados en una telaraña virtual de la que se hace  difícil escapar porque entre otros factores engendra dependencia y complicidad. A esos individuos les puede rodear un aura de santidad o heroísmo. Sus actos difieren de los de las mayorías. Son rebeldes y tienen una infinita confianza en sus capacidades, por eso los riegos de que incurran en petulancia, soberbia y en violentar los derechos de otros son considerables.

Otros factores que pueden estar presentes en estas personalidades son: una sonrisa perpetua que muta a rigidez y furia celestial cuando lo que dice defender está en peligro o es atacado. Un lenguaje halagador  fácil,  sencillo. Rápida confraternización con el interlocutor o  el público sin excesiva intimidad, capacidad de trasmitir la certeza a la multitud que se está dirigiendo a cada uno de ellos en particular. Contacto físico, identificación de las personas, trasmitir individualidad  en fin, que la "presa" se convenza de que solo él es objeto de la atención del Señor.

 El carisma es  una cualidad que  pocas personas poseen, pero quien la tiene es capaz sin ejercer presión física o de otra clase, de que  terceros cambien de opinión y actúen  en muchas ocasiones de forma contraria a las ideas y actitudes que solían defender. El líder carismático se diferencia del "Jefe" en que no inspira miedo,  gana adeptos por el respeto y la confianza que infunde y por eso vende a futuro, promete paraísos que el ávido comprador negaba minutos antes fuera posible su existencia.

 Sin embargo en no pocos casos los lideres carismáticos han sido crueles, manipuladores, malignos y con una capacidad de destrucción de carácter excepcional, la que esta indisolublemente asociada a la furia que pueda generar en sus seguidores.  La condición mesiánica de este tipo de líder  suele desarrollar toda su potencialidad en una sociedad en crisis. Una comunidad nacional o local en problemas,  es un caldo de cultivo ideal porque vigoriza la figura del Guía lo que le permite desarrollar hasta los más pequeños detalles sus propuestas.

 Una sociedad, por fuertes y estables que sean sus  instituciones, no esta exenta de tener un redentor que en muchos casos, por la formación cívica acumulada en la memoria colectiva, puede hacer de la comunidad un concierto de intereses mas favorables, sin embargo si ese mesianismo  tiene otra orientación, su sinergia con feligreses cargados de frustración y espíritu de revancha puede ocasionar daños irreparables en el "mundo feliz" desaparecido.

 El carisma es intangible y  difícil de definir. La apariencia física, la voz, el talento para la comunicación y una inteligencia notable,  son entre otros,  factores que pueden hacer mas intensa y extensa la capacidad  de persuasión del elegido,  pero también muchas de estas cualidades pueden faltar,  sin embargo el individuo sigue siendo una personalidad notable que no pasa inadvertida para quienes le rodean.

 El líder carismático tiene una autoridad muy difícil de cuestionar. Sus decisiones son respaldadas voluntariamente por sus partidarios y cuando deciden extender su influencia hasta  aquellos que son inmunes a su magnetismo y recurre a la violencia, le es fácil encontrar fieles dispuesto a llevar la nueva verdad hasta el último rincón. La confianza que inspiran y las esperanzas que siembran, atraen labriegos morales que sin cargos de conciencia aplican la guadaña para eliminar la hierba corruptora.

El Profesor Richard Wiseman dice que una persona carismática tiene tres atributos, A) Siente emociones de forma muy intensa, .B) Las induce en otras personas .C) Es ajena a la influencia de otras personas carismáticas. Por otra  parte Max Weber  considera que estos lideres tienen la habilidad de trasmitir ideas complejas de forma sencilla, que se comunican usando símbolos, analogías, metáforas e historias.

Desde hace mucho tiempo escuchamos decir que a determinado dirigente le falta carisma para convencer, como si esa condición de  excepción fuera suficiente para que un elector conciente le conceda su confianza. El carisma  como dice Weber, no es garantía de que la misión proyectada sea la correcta, ética y exitosa, por lo que aquellos que tienen el derecho a elegir a sus representantes sin rechazar el liderazgo carismático, deben  ser mas juicioso y no dejarse encantar por modernas sirenas.

Los medios de comunicación han sido un factor determinante en promover individuos carismáticos. En el pasado las condiciones de excepción de estas personalidades quedaban circunscritas a espacios limitados pero  en la actualidad son globalizadas y su imagen y discursos satisfacen las expectativas de los que demandan reivindicaciones hasta lugares que en el pasado reciente no era posible.

No hay vacunas contra el carisma si exceptuamos  la plena conciencia de que se poseen derechos naturales que no pueden ser transferidos ni asumidos por otros. La experiencia es un antídoto, haber padecido o convivido en un "paraíso", puede estimular  anticuerpos contra un nuevo hechizo.

Pero es evidente que hay quienes nacen  inoculados  o  tienen  disposición a ser contaminados. Son  seducidos, atraídos, convencidos y esclavizados por un Mesías redentor cuyas promesas pueden no ser de este mundo pero  que los  partidarios  asumen  como una realidad incontrastable y llegan  hasta matar por ellas.

 Muchos opinan  que el flautista de Hamelin era un intérprete de gran carisma, que su persona podía pasar inadvertida pero su flauta tenía la capacidad de conducir hasta la propia muerte a los ratones de aquel  modesto poblado alemán, lo que obliga a pensar que algunas personas tienen oídos de ratones y marchan hacia los precipicios sin percatarse del desastre.

 No hay sociedad e instituciones, por sólidas que sean, capaces de soportar  indemnes el huracán de un Salvador montado en la furia de sus partidarios. Aunque el Redentor no logre sus propósitos  los perjuicios que genera pueden motivar una ingobernabilidad que termine en caos.

Esa Fuerza Natural o Divina como decían los griegos, y recordando a Jesús, solo es constructiva cuando se impone por si  misma  el sagrado limite que el derechos de uno termina donde comienza el de los  demás, o cuando los no conversos  cortan las alas del mensajero.

 

Pedro Corzo

Junio 2008






EL ESTADO SOY YO


Esta nota esta cargada de especulaciones y arriesgadas por cierto, pero en justicia no más que aquellas que hacen referencia a pretendidos o verdaderos enfrentamientos entre los hermanos Castro o a la irreconciliable enemistad que afirman existe entre Raúl y Ramiro Valdez.

Desde hace mucho, muchos afirman  que Raúl Castro tiene una firme intención de producir reformas fundamentales, modernizar el régimen y aproximarlo en alguna medida al estilo de vida occidental. Por supuesto que hay otros que no lo creen posible, y piensan que en el mejor de los casos la dictadura solo intenta dar  más pan y colocar almohadillas entre los eslabones de la cadena que carga cada ciudadano.

En base a la primera opinión y en un hecho sin precedentes, un número importante de mandatarios latinoamericanos ha viajado a la isla. Un sector significativo de cubanólogos con el respaldo de legisladores estadounidense ha propuesto el levantamiento de las sanciones al régimen sin que este tenga que hacer concesiones, algo parecido a lo que España ha conseguido en la Unión Europea; por otra parte  José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos, insiste en revocar la resolución que sacó a Cuba de la entidad y exhorta a los gobiernos de América Latina a estrechar relaciones con la isla.

Lo interesante de esto último es que el gobierno de Cuba, a pesar de las lágrimas de Insulsa,  sigue clamando que la OEA es el ministerio de Colonias de Estados Unidos y que no le interesa retornar a la organización, algo similar a esos comerciantes que insisten en hacer prestamos a los Castro sin tener en cuenta que los hermanos no pagan.

Hay quienes tienen la certeza de que la mandancia de Raúl Castro, término que se usa en las cárceles para denominar la administración interna entre reclusos, y Cuba es una prisión,  es  el preámbulo de una sociedad democrática o al menos  la flexibilización de la dictadura. Esa noción del presente cubano en cierta medida ha impulsado la ofensiva diplomática,  política y comercial que favorece al régimen de La Habana.

 Por otra parte es evidente que varias de las disposiciones del Sucesor han generado en ciertas esferas algunas expectativas, por lo que hay quienes tienen la esperanza de que el totalitarismo cubano esta en su última estación,  y que por lo tanto se aproxima a la crucifixión, sin resurrección por favor, de sus mas eminentes representantes.

 Por supuesto que esto no niega la simpatía que algunas personalidades e instituciones  sienten hacia el régimen de La Habana y la dependencia  ideológica que padecen otros. Esos siempre han estado y estarán a la orilla de los Castro y a su disposición. La fascinación que el totalitarismo castrista ejerce sobre ciertos individuos es una penosa realidad.

Y ahora la que podría ser la Madre de todas las especulaciones, porque la mayoría de lo que se lee y escucha afirma que Raúl se aleja de Fidel y que ha decidido a colocar en el gobierno hombres de su confianza.

La lectura que se quiera hacer de la destitución de Carlos Lage y Felipe Pérez Roque, y de otras que tal vez no conozcamos todavía,  puede conducir a escenarios infinitos y uno de ellos puede ser que los Castro están tomando las medidas pertinentes para mantener el control del régimen en el proceloso mar de contradicciones internas y ambiciones que le acechan. La ruta a seguir, cualquiera que sea, reclama un mando unificado, sin fisuras y la exigencia es más firme si está en consideración cambiar de rumbo porque todo es posible cuando la conservación del poder es lo fundamental.

Los Castro  supieron conquistar el Poder y han tenido la habilidad de conservarlo. Entre Fidel y Raúl, hay una absoluta identidad de propósitos. Compartieron el pasado y estarán juntos hasta el día del último gruñido. Se apuntalan mutuamente. Se puede suponer que hay fisuras en su relación pero estas no van mas allá de los normales desencuentros entre los individuos, y todo parece indicar que están dispuesto a compartir el timón o traspasarlo a quienes perciban como sus clones. 

En base a la inflexión de Fidel Castro, la confianza solo se debe depositar en los históricos. En aquellos que corrieron riesgos y enfrentaron el régimen anterior, particularmente en los que participaron en el ataque al Cuartel Moncada, los "moncadistas", los puros y duros de la Revolución. Las nuevas generaciones pueden, o están  contaminadas,  por lo que hay que impedir que saquen del cauce un proceso que una vez mas se confirma que esta sustentado en el Ejército.

Por supuesto que afirmar que Felipe Pérez Roque o Carlos Lage eran partidarios de reformas contrarias al totalitarismo es muy aventurado. El actuar político de los dos aparentaba ser de una lealtad canina, pero evidentemente  esa no era la percepción de Fidel y Raúl Castro ya que les obligaron a escribir un "mea culpa" que recuerda el Proceso Ochoa. La humillación que sufrieron fue proporcional a los cargos que ocuparon.

Los fatídicos hermanos con frecuencia han expresado que el régimen solo puede ser destruido desde adentro y  es por esa  convicción  que no dudan en eliminar aquellas "Familias" que puedan escapar de la autoridad del padrinazgo de Fidel Castro, quien a fin de cuentas sigue siendo fiel a su principio "Dentro de la Revolución Todo, Fuera de la Revolución Nada",  porque a pesar de haber dejado el poder formal sigue teniendo el mando real, o por lo menos la capacidad de vetar aquellas decisiones que afecten la Revolución que el encarna. 


Pedro Corzo 

Marzo-09

 






EL EXITO DE SER OPORTUNO


 

Es una seria angustia, algunos la denominan envidia, frustración, etc., pero esos calificativos, aunque molesten por la incomprensión que contienen, es preferible afrontarlos a seguir siendo cómplices de la gran farsa de que Fidel y Raúl son los únicos culpables del terrible lodazal en que se ha convertido Cuba.

 

Durante estos 40 años muchos son los culpables. Millares han sido cómplices en la acción y hasta en el silencio. El abuso, los maltratos y la muerte los ordena Castro y sus allegados pero la ejecución la realizan en su mayoría cubanos con el solo propósito de obtener beneficios o conservar los privilegios conquistados. Y de esos cubanos y de otros que con arte y habilidades ayudaron al tirano a brindar una imagen de progreso y bienestar de toda la sociedad, es de lo que voy a escribir, aunque ignoro si será publicado.

 

No creo que se deba obligar a una persona a luchar por su libertad y bienestar pero no tengo dudas de que ese individuo no tiene derecho a ignorar lo que sucede en su país y menos aún atacar a quienes si luchan por lo que creen correcto. Hay que respetar al que tenga vocación de esclavo pero rechazar con firmeza al que se comporta como verdugo.

 

Estoy de acuerdo en que no haya ánimo de venganza después de la caída del  Fidel Castro pero si estoy seguro que se debe hacer justicia con los que han cometido crímenes y que los grandes cómplices que no estén directamente involucrados en delitos mayores deben recibir, por lo menos, una sanción moral por su complicidad consciente.

 

Pero, lo que se oye en este exilio, aún entre algunos exiliados autodenominados duros es que hay que hacer borrón y cuenta nueva como si en Cuba no hubiese sucedido nada. Y eso es nefasto, no debe haber venganza pero si memoria para que las cosas no vuelvan a suceder.

 

La justicia no garantiza la erradicación del mal pero la impunidad puede ser caldo de cultivo para una ronda de nuevos horrores. La sanción penal de los crímenes debe corresponder a  quienes estén facultado para ello, pero la condena moral es un derecho del individuo frente a la sociedad para que nunca mas lo puedan convertir en masa inerme en la voluntad de todos.

 

 Nadie puede asegurar que no se repetirán los horrores y angustias del pasado. En la misma Europa, y a pesar del proceso de Nuremberg contra los criminales nazis, el racismo más radical asoma con frecuencia la cabeza y un pensamiento que se aproxima al nazi-fascismo está desarrollándose nuevamente. Por lo que hay que procurar  mantener una memoria viva de lo  sucedido para ver si el mal ejemplo no vuelve por sus fueros.

 

Un poco de esa justicia moral podría irse conformando aun antes de que la dictadura pase a pasado y un buen paso seria que la oposición política cubana no sobrevalore a los desertores del gobierno cubano como si estos fueran una genuina representación de la moral publica a la vez que le atribuyen inteligencias y habilidades  gerenciales de un funcionario de primera categoría en una sociedad exitosa.

 

Paradójicamente los funcionarios que desertan disfrutan de un reconocimiento proporcional a la posición que hayan ocupado en Cuba. Mientras más encumbrado hayan estado más apoyo reciben tanto  en cobertura de prensa, espacio político y  en la sobre valoración de sus capacidades gerenciales o intelectuales.

 

No se considera que por su inteligencia se les debe atribuir mayor responsabilidad  por su complicidad o colaboración; no se valoran las motivaciones que los llevaron a la deserción,  como si el hecho de abandonar a Castro y su gobierno fueran elementos suficientes para ser recibidos en la causa democrática de Cuba.

 

Esto no significa persecución,  repudio alguno, y menos aun  que se le ataque pero el silencio y el anonimato es lo menos que podemos obsequiarle a quienes son culpables del dolor de Cuba. Entre estos desertores hay decenas de agentes del G-2, de las fuerzas más represivas,  sin embargo se les honra y pueden desacreditar a cualquier luchador aunque no tengan pruebas para ello. Y en ocasiones algunos  de estos esbirros ex-fidelistas pueden estar en alguna nómina del exilio porque la vocación mercenaria no la han perdido.

 

Pero no todo está en la esfera gubernamental. Si un pintor se asila, enseguida una galería le ofrece sus espacios pero... solo si tiene un buen record en exposiciones financiadas y orientadas por el castrismo.

 

Los cantantes, no importa la frivolidad con que hayan vivido, no importa la discriminación de la que fueron testigos, ni los privilegios de viajes o estadía en el extranjero para que encuentren un promotor que los siga situando en las candilejas.

 

 El problema es que muchos de ellos  cuando descubren el valor del cash verde la "libertad" son más importantes que el oxígeno; se les olvida que lloraban cuando cantaban Viva Fidel o que eran portadores del mensaje fidelista en las canciones que interpretaban.

 

El asunto es que estos músicos y cantantes se vuelven rápidamente extremistas del extremo que antes combatían, vertiginosamente obtienen permiso para trabajar y nuestros empresarios les montan show que le niegan a intérpretes de igual calidad, pero que cometieron la torpeza de largarse antes de tiempo.

 

Los locutores, comentaristas, periodistas, encuentran un pronto espacio en la radio, la prensa o la televisión. No importa la legendaria falta de objetividad, el cipayismo, lo que cuenta es tener un ejemplar de la nueva ola en la membresía.

 

Los "gusanos rojos" son otro crudo ejemplo. Estos fueron a la Unión Soviética no solo por sus capacidades sino también por su fervor revolucionario, fingido o real. El asunto es que mientras miles de estudiantes le hacían muecas a la revolución fidelista y perdían oportunidades debido a sus convicciones, los que eran capaces de fingir o sentían el proyecto como propio tenían acceso a lo mejor del castrismo ; y en el presente, aquí la paradoja,  también tienen acceso a lo mejor del capitalismo porque tuvieron las oportunidades que a otros le fueron negadas.

 

Esta relación pudiera ser interminable y tal vez nunca hubiera escrito esta nota si no hubiese visto en un periódico local unas fotos de dos mujeres que nunca enfrentaron la dictadura  porque siempre fueron unas privilegiadas del sistema, ya fuera por participación u omisión.

 

Estas dos exitosas señoras que nada han hecho por la democracia en Cuba, salvo el de resolver sus problemas personales, comentan del régimen de los Castro como si hubiesen sido unas perseguidas del sistema cuando fue todo lo contrario.

 

En Éxito debería estar las muchas mujeres que perdieron sus posibilidades de ser madres o de tener una carrera profesional porque envejecieron en las cárceles castrista o porque perdieron sus hijos en la lucha contra la dictadura.

 

Pedro Corzo

Septiembre 1999