domingo, 22 de agosto de 2010

URIBE, SANTOS Y EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

 

 

Juan Manuel Santos asumió la primera magistratura de Colombia, lo que sin dudas es un serio revés para el populismo de izquierda que en los últimos años se ha impuesto en el panorama político latinoamericano.

Cierto que antes de la toma de posesión de Santos,  Roberto Piñera había llegado al Palacio de la Moneda en Chile y Laura Chinchilla, sucedía en Costa Rica a Oscar Arias. Un voto de continuidad como apuntan analistas, similar al que acaba de tener lugar en Colombia.

Santos, el político que interpretó el concepto de la seguridad democrática de Álvaro Uribe, es la representación más genuina de los factores políticos, sociales y económicos que rechazan el modelo que impulsa en el continente el presidente venezolano Hugo Chávez.

El flamante mandatario, quien debe conocer mejor que cualquier otra persona los aciertos y errores de la gestión de Uribe, podría ser la mejor contrafigura del Socialismos del Siglo XXI, si decide proyectar sus ideas y gestiones al hemisferio, contrario a lo que hizo el mandatario saliente durante sus ocho años de gobierno.

Uribe, fue el mejor intérprete de las necesidades que encaraba su país en momentos que asumió el poder. La exaltación del presidente Santos al mandatario saliente, hace justicia a la labor que desempeñó Álvaro Uribe.

Uribe  que asumió la presidencia de Colombia en el 2002, hizo honor a su compromiso de neutralizar o destruir las guerrillas y las agrupaciones paramilitares que habían perdido sus objetivos originales cuando se asociaron al narcotráfico. Demoler esos grupos terroristas ocupó la mayor parte de su tiempo, pero también tuvo la habilidad de mejorar la economía del país y cambiar la imagen que muchos tenían de Colombia.  

Durante su gestión Uribe obtuvo éxitos indiscutibles. Cierto que se pueden encontrar sombras en su legado, pero ha entregado el poder después de ocho años de gobierno con una popularidad del 80 por ciento, cifras sin precedentes en el país, lo que significa que una amplia mayoría de sus  conciudadanos tienen en alta estima su gestión y consideran que cumplió en gran medida las promesas.

Procuró de todas las maneras posibles resolver el conflicto interno y fortalecer la democracia colombiana para lo que no dudó recurrir al apoyo de Washington y bombardear territorio ecuatoriano donde acampaban grupos terroristas de las FARC. También asumió la responsabilidad de enfrentar a Hugo Chávez cuando se percató que este era un aliado de las guerrillas y no un mediador en el conflicto.

Por otra parte demandó apoyo internacional para que los falsos insurgentes fueran calificados de terroristas y exigió el cese de la impunidad con la que operaban en varios países, pero en cambio nunca cuestionó aquellos gobiernos  que violaban los derechos de sus ciudadanos.

Con Chávez tuvo numerosos enfrentamientos que aunque provocados por el venezolano, siempre encontró a Uribe dispuesto a la conciliación, sin que tomara en cuenta los abusos y depredaciones que tenían lugar al otro lado de la frontera. De Cuba, de los hermanos Castro, de una dictadura de cincuenta y un año ni una referencia, a pesar de que en la isla residen terroristas de las FARC y el ELN. Su sentido de solidaridad fue de una sola vía.

A pesar del aislacionismo para evitar crisis que afectaran su proyecto central, siempre fue rechazado en alguna medida por los mandatarios asociados al presidente Chávez, que promueven políticas populistas o abiertamente socialistas. Un ejemplo es que en su segunda toma de posesión, faltaron cinco mandatarios afines al chavismo, el propio presidente Hugo Chávez, el brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, el de Bolivia, Evo Morales, el argentino Néstor Kirchner y el uruguayo Tabaré Vázquez.

Santos debe tener presente que los enemigos de la democracia saben concertarse para generar desestabilización y caos. Son conscientes que su proyecto demanda expansión para sobrevivir. Actúan en base a intereses comunes, y a pesar de diferencias y encontronazos, son capaces de actuar con una estrategia de conjunto.

El continente necesita líderes democráticos con una visión integral capaces de resolver problemas domésticos y externos. Santos podría ser un factor clave en lograr la profundización de la democracia en América Latina. El hemisferio necesita líderes capaces de defender su país como lo hizo Álvaro Uribe, pero también que comprendan que la verdadera paz se consigue cuando el vecindario está tranquilo y que un quehacer ajeno a lo que ocurre en el entorno es cometer suicidio





El Legado de Uribe

 

Álvaro Uribe interpretó a cabalidad las necesidades de su país y en consecuencia logró cotas en la seguridad y la economía que no tienen precedentes en la historia reciente de la nación.

El mandatario colombiano llegó al poder con un proyecto que tenia como fundamento la Seguridad Democrática y el  compromiso de acabar con la guerrilla, el narcotráfico y los paramilitares. También prometió mano firme y cero concesiones a los terroristas, independiente del compromiso ideológico que estos proclamaran promover.

Uribe había sido alcalde de Medellín, gobernador de Antioquia y senador de la República. Su militancia en el Partido Liberal no le impidió tener puntos de vistas propios y defenderlos cada vez que lo requerían las circunstancias.

El primer gran fruto de su mandato fue el acuerdo con los paramilitares agrupados en las  Autodefensas Unidas de Colombia, 2003-2006, que dio inició a un proceso de desarme que culminaría en un posterior paso de reincorporación a la vida civil de los paramilitares. Algunos dirigentes fueron a prisión y otros extraditados a Estados Unidos.

Las AUC, surgidas en la década de los 80 fueron responsables de un importante porcentaje de los crímenes que tuvieron lugar en Colombia en los momentos más críticos de la guerra. El sadismo de los paramilitares se igualaba con las de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y del Ejército de Liberación Nacional.

Según el gobierno de Uribe unos 32,000 paramilitares dejaron las armas en el 2006. Otras organizaciones difieren de la cifra oficial planteando que en el mejor de los casos solo 16,000 irregulares se entregaron.

 Un hito en la lucha contra las guerrillas terroristas fue la muerte en territorio ecuatoriano del segundo al mando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Luis Edgar Devia Silva, alias Raúl Reyes.

Otro golpe fue la muerte del fundador y líder  del grupo de las FARC, Pedro Antonio Marín, también conocido como "Marulanda" o "Tirofijo"; pero sin dudas la acción mas demoledora moral y material para los irregulares fue la Operación Jaque, en la que se logró el rescate de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, tres rehenes estadounidenses, 11 soldados y policías, sin que hubiera que derramar una gota de sangre.

El pragmático presidente Uribe se equivocó cuando decidió comisionar a su homólogo Hugo Chávez como mediador con la FARC, en el asunto de los rehenes. El mandatario debía saber que Chávez esta ideológicamente muy próximo a los subversivos y que favorecería un cambio en el mapa político colombiano.

Pero el presidente Uribe se ha caracterizado por ser un hombre firme en sus conceptos y acciones,  y no vaciló en terminar con la mediación de Chávez.

Sus éxitos en seguridad estuvieron acompañados de otros logros, que aunque menos espectaculares, dejaban también apreciar el deterioro de los insurgentes y lo efectivo de su gobierno.

En la economía también tuvo importantes logros. Las inversiones extranjeras se incrementaron. El comercio se diversificó y se amplió el número de países con los que Colombia sostiene transacciones comerciales y financieras.

Aunque durante su mandato disminuyó el desempleo, el porcentaje siguió siendo elevado y la desigual distribución de las riquezas continuó afectando a la sociedad en general. Según las estadísticas durante los ocho años de su gobierno se redujo la pobreza del 53 por ciento al 46.

El saldo general de su gobierno es positivo. Las condiciones de vida del ciudadano mejoraron. Disminuyeron radicalmente los ataques, secuestros y atentados. Las bajas y arrestos entre las fuerzas guerrilleras se incrementaron, al igual que las deserciones entre las fuerzas terroristas, y  por primera vez los servicios armados de la Republica tomaron la iniciativa en el conflicto.

Uribe dejó la primera magistratura de Colombia en el marco de una  estabilidad que no se había conocido en décadas, al extremo que en su reelección en el 2006 consiguió un apoyo superior al que habían alcanzado en las elecciones de cuatro años antes. 

El sol de de Uribe también tiene manchas. Existen serias denuncias de violación a los derechos humanos bajo sus mandatos. Los denominados "falsos positivos"  en los que militares asesinaban civiles que después informaban habían caído  en combate oscurecen muchos de sus éxitos. Sin embargo en relación a los años anteriores, la situación de los Derechos Humanos ha mejorado en todo el país.

Cierto que Uribe tiene vocación de poder. Reformó la constitución colombiana para un segundo periodo y no vaciló en crear condiciones para que sus partidarios por medio de otra  reforma a la carta magna impulsaran una campaña que le permitiera participar en una segunda reelección, pero cuando se percató que sus propósitos podrían afectar la estabilidad que había alcanzado el país, desistió de sus intenciones.

Este es una aspecto del que se diferencia radicalmente de Hugo Chávez, quien aspira al poder de manera perpetua, aunque para conservarlos tenga que recurrir a la fuerza y violentar las leyes del país. Uribe ha trabajado por la paz dentro y fuera de Colombia, Chávez está dedicado a la generación de conflictos, a la promoción del caos para mantenerse en el poder.

Por otra parte Uribe no proyectó  hacia el exterior las fórmulas que le permitieron en Colombia cosechar éxitos importantes. Hubiera hecho falta que el mandatario, sin aproximarse al hegemonismo de Hugo Chávez o Fidel Castro, se hubiera esforzado por difundir más allá de las fronteras de su país, junto a su proyecto de Seguridad Democrática, otro no menos importante, el de la Solidaridad Democrática, porque no hay paz en casa cuando la de los vecinos arden.

 

Pedro Corzo





lunes, 9 de agosto de 2010

EL REGRESO DEL FARAON

 

 

Cuando en febrero del 2008, Raúl Castro asumió oficialmente los controles del estado dijo que estaba consciente que "Fidel es insustituible" y que sólo el Partido Comunista de Cuba podía ser digno heredero de su hermano.

Dirigiéndose a la Asamblea expresó que consultaría  a Fidel "las decisiones de especial trascendencia para el futuro de la nación", agregó "asumo la responsabilidad que se me encomienda con la convicción de que, como he afirmado muchas veces, el comandante en jefe de la revolución cubana es uno sólo, Fidel, es Fidel".

Castro fue muy cuidadoso al implementar la Sucesión. La condujo desde su propio lecho, aún al borde de la merecida tumba dispuso de la herencia totalitaria y determinó con eficiencia quienes mantendrían la pax castrista en la isla. Su indiscutible talento para imponer su voluntad y sobrevivir entre sus pares, alcanzó la cota más alta cuando dispuso sin la menor disidencia que su hermano fuera el heredero.

Raúl ha hecho su trabajo. La sucesión  ha sido exitosa en lo más importante, la conservación del poder, pero la nación depende cada día más de la ayuda extranjera, el descontento ciudadano esta en punto critico, y la imagen de la Revolución se ha deteriorado por completo, un conjunto de factores que han activado una alarma que ha obligado al Máximo Líder una salida a escena que en su opinión traerá la calma.

El presente difiere sustancialmente de aquel 31 de julio del 2006. El país se ha hundido aun más en la desesperanza. La crisis del modelo político vigente, que nunca satisfizo a la mayoría de la población, ha aumentado. La corrupción se ha extendido en todos los organismos del estado. La crónica ineficiencia y baja productividad se ha acentuado. El régimen esta agotado lo que puede llevar a una juventud que ha perdido la esperanza de un futuro mejor, asumir el protagonismo que le ha sido negado en las ultimas generaciones.

Todos estos factores nutren la lógica conjetura que al interior de la dictadura hay sectores que promueven cambios graduales que les posibiliten mantener un rol decisivo en el país, situación de la que debe estar consciente Raúl y Fidel Castro y que sin dudas no son de su agrado.

Esa realidad es la que ha determinado el que Raúl, las haga o nó,  haya admitido la necesidad de realizar reformas estructurales en la economía y también avanzar en temas sociales que por décadas han sido postergados.

La obcecación de la aristocracia moncadista dirigida por los Castro impidió que en las perennes crisis del totalitarismo cubano se efectuaran reformas claves en el aspecto económico que hubieran hecho posible una mejor vida ciudadana y el fin de una economía parásita, que en el presente es subsidiada por Venezuela y el exilio.

Por supuesto que los imprescindibles cambios políticos no son considerados. Los  moncadistas los rechazan, sentimiento que comparten con la supuesta corriente reformista. Una cosa es liberar presos y otra erradicar la convicción en la nomenclatura de que el pluralismo político, la libertad de expresión y el respeto a los derechos humanos son fundamentos esenciales de la sociedad moderna.

La visión de todo o nada ha puesto al régimen en el despeñadero. La situación, en extremo delicada, puede facturar el sistema, pero también impulsar  una explosión social de graves consecuencias para el país, y en particular para la dirigencia revolucionaria.

 

 El regreso de Fidel Castro cuatro años después de su ausencia y el hecho de que se haya producido en días próximos del aniversario del ataque al cuartel Moncada implica un mensaje que a la vez que se nutre del mito de la Sierra Maestra, sirve para trasmitir la confianza de que si la situación llega a ser  desesperada el Comandante esta de vuelta para llevar la nave a puerto. Fidel es el emblema del totalitarismo insular, el capataz al que hasta ahora ninguno de sus siervos le ha discutido el mando y personificación precisa que todo sigue igual.



Pedro Corzo



sábado, 17 de julio de 2010

Castro regresa a la Sotana


Los últimos acontecimientos que han tenido lugar en Cuba generan más preguntas que respuestas, y las pocas interrogantes que se puedan cerrar son en gran medida resultado de especulaciones sustentadas en alfileres, de ahí el riesgo de pretender actuar como augur en el caso.

 

Si se acepta como axioma que Fidel y Raúl son dinosaurios univitelinos, que para ellos la soberanía personal no es posible,  es difícil comprender el hecho que el periódico Granma hiciera referencia a la huelga de hambre de Guillermo Fariñas, aludiera a la muerte de Orlando Zapata Tamayo y tratara asuntos políticos con los obispos de la iglesia católica cubana.

 

Qué motivó al gobierno de los Castro reunirse con representantes de la Iglesia Católica. En cinco décadas de dictadura el liderazgo de la revolución nunca había sostenido un encuentro con otros cubanos para debatir asuntos de la isla, y menos abordar la situación de los presos políticos, porque oficialmente no existen.

 

Desde la perspectiva de un régimen totalitario dialogar, discutir, negociar es algo que esta fuera de la agenda, por eso cabe cuestionar por qué escogió como interlocutor a un enemigo ideológico  con el que no hay posibilidades de reconciliación.

 

Cierto que la actitud del Obispado cubano durantes estos años de depredación da espacios para acusarlo de colaboración con la dictadura, pero este encuentro trasciende la presente jerarquía de la Iglesia, porque las diferencias filosóficas entre uno y otro  son irreconciliables.

 

La reunión fue con la Iglesia, más que con Jaime Ortega y Alamino, aunque este la haya representado. Más aún, cuando el dictador sustituto decide informar sobre la decisión de excarcelar a un número de prisioneros, nada nuevo en la isla del doctor Castro donde sobran leyes para apresar ciudadanos,  al lado del canciller español estaba sentado el cardenal.

 

Algo sucede que en esta ocasión los presos no le fueron regalados a un dignatario extranjero, como ha ocurrido otras muchas veces. Moratinos hubiera sido un depositario ideal, sin embargo estuvo convoyado por una entidad de valores espirituales opuestos a los del gobierno.

 

Qué pasa en Cuba, sigue la especulación, para que la Iglesia se haya convertido en interlocutor, para que un gobierno que sabe de símbolos se arriesgue a crear más confusión entre sus partidarios. Se fue a bolinas la ideología, nunca existió,  o por sobrevivencia se procura cubrir con nuevas ropas una estructura de poder caduca.   

 

Por décadas el poder desconoció la Iglesia Católica. Para ser más preciso, la aplastó y la puso en la ruta de la extinción,  ahora  procura una alianza contraria a la naturaleza del sistema que, vale agregar, no le aporta bienes materiales.  Es tan necesario el apoyo internacional y precario el equilibrio interno que el castrismo está dispuesto a tomar una vía crucis que le lave el rostro, aunque  incluya la sombra de la cruz.

 

Otra pregunta valida es sí la impertinente insistencia del canciller Moratinos en producir cambios en la política de la Unión Europea hacia Cuba, es consecuencia de que su gobierno tiene conocimientos  que hay una corriente dentro de la nomenclatura insular que favorece los cambios, que ellos quieren apoyar.

 

Tendrá el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero  información privilegiada -recordemos el incidente en La Habana con agentes de los servicios secretos españoles- que esa supuesta corriente disidente en el poder apura por cambios, porque teme que el dogmatismo derrumbe el castillo de horror de los Castro y se queden todos sin "chicha ni limoná".

 

Es evidente que la nación esta quebrantada y el régimen agotado, lo que hace suponer  conflictos de intereses y contradicciones que les aproximan al desastre, pero también es válido averiguar cuanto pesó en la decisión la muerte de Orlando Zapata Tamayo, las caminatas de las Damas de Blanco y la huelga de Guillemo Fariña, entre otros factores que hasta el momento el régimen había ignorado.

 

La generación del Moncada es mala historia, pero sus herederos pueden querer asumir la dote, incluyendo el poder,  por eso no es descabellado considerar la  existencia de un grupo de generales y doctores que favorezca un reajuste que haga más potable un régimen corrupto e inviable.

 

No es asunto de conciencia, sino que aprecian que los controles políticos y económicos asfixian cada día mas toda gestión pública y ellos, preocupados porque sus intereses económicos resulten afectados si la Sucesión se quiebra, están dispuestos a evitar en lo posible una Ruptura que acabaría con todas sus prerrogativas.




Pedro Corzo
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La Tala de los Robles






 



 

 

Fueron pinos, como hubiera dicho José Martí, pero el sacrificio continuado, la entrega a una causa que defendieron hasta el último aliento los transformó  en robles, en símbolos de una resistencia que ha superado toda expectativa e infinidad de vicisitudes.

 

Los robles están cayendo. Hace años que la oscuridad se viene cerniendo sobre un bosque de hombres y mujeres que en los mejores momentos de sus vidas escogieron el camino más difícil,  que como es sabido es el del deber.

 

La guadaña esta haciendo una cruda cosecha de muerte e inexorablemente, según transcurran los días, ya no son años, serán más los que integraran el pasado, aunque los que sobrevivan quieran seguirlos viendo en presente.

Medio siglo de confrontación, tenacidad y perseverancia han impuesto un precio. Nunca imaginaron los que estrenaron la adolescencia en la lucha contra el totalitarismo y que sobrevivieron a sus crueldades, que el proceso iba a ser tan despiadado y cruento. La realidad contrarió sus sueños y esperanzas. No importaron sacrificios ni esfuerzos. El resultado les superó la vida.
La vida la recorrieron conscientes del camino que les correspondían. La adversidad fue vencida por las convicciones. Cierto que tomaron el descanso de la familia, de los hijos y los nietos, pero   nunca dejaron la ruta. Permanecieron comprometidos. No se dejador seducir  por una vida en las que sus obligaciones con la tierra en la que habían nacido no estuvieran presentes.
Las frustraciones y los desencantos no impidieron que continuaran hasta el último suspiro mirando el sol de frente y exigiendo para los demás lo que anhelaban para ellos. Escogieron su destino y la manera de vivir y hasta la de morir en paz consigo mismo, una condición que demanda una entereza moral extrema.
Fue Cronos, mas que la dictadura y sus feroces esbirros quien venció a hombres como Reinaldo "El Chino"  Aquit Manrique, José "Pepe" Fernández Vera o Rigoberto "El Látigo"  Acosta y los muchísimos que le precedieron y los innumerables que seguirán sus pasos.
Reinaldo Aquit estaba hecho de la madera de los heroes y mártires. Coraje para enfrentar cualquier prueba y hasta para pelear con el minotauro. Luchó contra la dictadura y vio morir en el paredón a varios de sus compañeros. Uno de los caídos fue su hermano Diosdado, asesinado en el presidio de Isla de Pinos.
Su rebeldía era inagotable. No importaban los fracasos. En la prisión de Santa Clara intentó fugarse. Años más tarde lo haría con éxitos en la prisión de Isla de Pinos. Estuvo oculto por meses, intento varias veces salir del país hasta que fue traicionado por el embajador de Méjico en Cuba. Regresó a prisión pero no vencido. Enfrentó las represalias. Planto al trabajo forzado.
En el exilio no le ganó el descanso y menos el retiro. Estudió, trabajó. Pararelo a la vida de hogar continuó la lucha por la democracia en Cuba. Constituyó agrupaciones contrarias al castrismo y fue solidario con todos los que asumieron la confrontación como medio para derrocar la dictadura.
Rigoberto Acosta fue un campesino sin estudios,  que  supo defender sus derechos con más coraje que el mejor de los letrados. Enfrentó simulaciones de fusilamientos, cumplió largos años de cárcel y practicó con sus  compañeros de cautiverios una fraternidad ilimitada. La crueldad del enemigo no endureció su alma. Atendía a los amigos enfermos, era capaz de alimentarlos, de  velar sus sueños, y cuidarlos como el más comprometido de los enfermeros.
Al salir de la cárcel en Cuba viajó a Estados Unidos. Se incorporó a la lucha en el exilio. No pensó en las consecuencias, simplemente hizo lo que su deber le imponía porque siempre estuvo dispuesto a pagar el precio.
Su lucha contra el castrocomunismo no se cirscunscribía a Cuba, por lo que no dudó viajar a Nicaragua para con las armas en las manos combatir el sandinocomunismo. Viajó a escondidas, sin ayuda de ningún gobierno y siempre pagó el precio por defender sus ideales.
La primera quebradura del corazón de Rigoberto Acosta tuvó lugar en Nicaragua. En las montañas un compañero resultó herido, se lo cargó a la espalda y subió montañas para bajarlas y volverlas a subir hasta llegar a Costa Rica. Allí le falló por primera vez un corazón que le quedó chico a la grandeza de su alma.
"Pepe" Fernández Vera, fue pionero en la lucha contra el castrismo en las montañas del Escambray. Un conversador infatigable, porfiado hasta agotar a sus rivales. Seguro de si mismo. Firme en sus convicciones. Dotado de una memoria prodigiosa y de una simpatia contagiosa.Su orgullo era haber nacido en Trinidad. Sus "guajiros" no tenían defectos y los alzados del Escambray  eran los hombres más valientes que habían nacido en Cuba.
Compartio con varios de los jefes legendarios  de las guerrillas del Escambray. Fue compañero de los comandantes Osvaldo Ramirez y  Julio Emilio Carretero. Cumplió años de cárcel. Nunca dudo de la causa ni evadió responsabilidades. Sufrio el desplazamiento forzoso. Estuvo en los Pueblos Cautivos. Jamás se dio por vencido y la muerte para derribarlo tuvo que tomarlo por sorpresa.
Muchos robles han caído. Eusebio Peñalver, Mario Chanes de Armas, el infatigable Rolando Borges. Muchos han partido. La muerte les ganó la partida pero no el decoro. ¿Quien será el próximo en partir sin ver a Cuba Libre?


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lunes, 5 de abril de 2010

Silvio, el”Che” de la Trova

 

Silvio Rodríguez ha sido un icono de la revolución cubana, solo comparado a Ernesto Guevara y el propio Fidel Castro. Si se fuera a seleccionar un artista para simbolizar la revolución, nueve de cada diez cubanos dirían sin poner reparos que ese dudoso honor le corresponde a este trovador de notable talento que entregó  su alma al diablo del castrismo.

No cabe dudas que una cercana rival sería Alicia Alonso, pero Silvio por practicar un arte más popular, que llega más directamente al pueblo y en consecuencia se presta a una mayor politización, obtendría la victoria. Otro canta autor notable es Pablo Milanes, el resto de los creadores del castrismo independientemente a su vocación de servicio a la dictadura, han logrado cierto relieve por la conjunción del talento y la inversión política y económica que la dictadura hizo en ellos.

Valdría la pena un día investigar cuanto se ha gastado el castrismo en promover figuras nacionales y extranjeras. Cuantos festivales, libros, conferencias, seminarios, viajes, instituciones culturales de diferentes tipos y conciertos, entre otras actividades, ha auspiciado el estado mecenas cubano que al final de cuentas le cobra bien caro la obediencia a los artistas que distingue. 

Silvio y Pablo Rodríguez han sido parte sustancial de la historia del arte cubanos, pero también de la política, en todos estos años. El talento de uno y el otro  le fue muy útil al castrismo. Fueron los arquetipos de una juventud que se identificaba con el nuevo orden. La irreverencia siempre prudente, como la que se aprecia en ¡Ojala!,  siempre fue excusada.  Ellos le cantaban a la utopia, al hombre nuevo, al nuevo mundo que se forjaría en la isla del doctor Castro.

En los tiempos duros. Cuando la censura se impuso y muchos artistas conocieron el exilio, la cárcel y hasta la muerte por defender sus convicciones,  estos virtuosos de la trova en el mejor de los casos practicaron un silencio cómplice,  o explicito en el caso de Rodríguez,  que aceptó ser diputado a una Asamblea Nacional, que él, mejor que muchos, sabia que no representaba al pueblo.

La ternura de la poesía de ambos y las  melodías de sus composiciones  eran propicias por igual  para un  primer beso, una guardia en una trinchera con el fango hasta el cuello o empuñar el fusil para ejecutar un enemigo. El arte de los dos se prestaba mágicamente para  engalanar la épica revolucionaria, en particular para hacer hervir la sangre a aquellos que están siempre dispuestos a soñar,  aunque para ello haya que matar al cordero.   

La Nueva Trova marcó un hito en la historia de Cuba, y en la del mundo de habla hispana. Silvio y Pablo, por mucho tiempo ambos perdieron el apellido consecuencia de la inmensa simpatía que le profesaban en la isla y fuera de ella, recorrieron el mundo con un mensaje de amor, justicia y paz, mientras en la isla de los dos, esos sentimientos y conceptos estaban ausentes. 

Con el tiempo la figura de los dos trovadores se agotó en el terruño  que les vio nacer. Sus admiradores, que siempre les asociaron al proceso, se percataron que todos envejecían,  pero no de igual manera. Silvio y Pablo se enriquecieron, vestían y viajaban, poseían bienes con los que sus compatriotas no podían soñar y junto a sus antiguos patrocinadores seguían defendiendo un modelo político fracasado que solo había funcionado para quienes detentaban el poder, o para quienes estaban dispuestos, a la sombra de la miserable vida de los otros, brillar hasta el fin de los tiempos.

Silvio Rodríguez, regresando al titulo de estos apuntes, ha sido una especie de Ernesto Guevara  en lo que respecta a la promoción de la cultura del castrismo en el exterior.   

Si el guerrillero argentino-cubano personifica la violencia revolucionaria, el odio como maquina selectiva para matar y es la bandera de aquellos que quieren el cambio sin saber donde les conduce, el talentoso juglar, particularmente en Hispanoamérica, ha sido la figura artística de Cuba que mas identifican con  la revolución, no porque su público lo haya querido, sino porque él se ha prestado a dar la imagen de un artista comprometido con la justicia y la igualdad que supuestamente existen en la isla.

Silvio y Pablo han sido artistas plenamente identificados con la dictadura. El presente es consecuencia del pasado que ellos ayudaron a construir. Lo que ocurre hoy, también sucedió ayer. Los vecinos de  Dachau y Treblinka afirmaban que ellos nunca vieron el humo ni sintieron el olor a carne quemada, pero los campos estaban allí, y lo que ha sucedido en Cuba durante cincuenta y un años ha estado a la vista y los oídos de estos notables trovadores, que a pesar de la sensibilidad que les caracteriza,  no han escuchado el clamor del silencio que aplasta  a sus compatriotas desde hace mucho tiempo.

 

 

 

 








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martes, 30 de marzo de 2010

Los Lobos y Carneros del Castrismo

 

La atrocidades cometidas contra las Damas de Blanco y su grupo de apoyo en La Habana, durante este séptimo aniversario de la Primavera Negra, es una infamia que se viene repitiendo desde los primeros días de enero de 1959, porque para el régimen y sus partidarios las calles son de Fidel y las cárceles y la muerte  para los opositores.

El castrismo y sus métodos han sobrevivido en parte por la debilidad moral de un amplio sector de la sociedad, una mayoría silenciosa que aunque consciente de lo injusto y el fracaso del proyecto, acata sus mandatos o finge aceptarlos.

Entre ellos se encuentran los que prefieren no ver ni escuchar. Los que cumplen el oficio de sordos y ciegos. No importa lo que sucede en la casa vecina, lo que le ocurrió al amigo de la infancia, al compañero de trabajo o al familiar. No actúan en su contra, pueden hasta compadecerse, pero se distancian con un lapidario "se lo buscó".

Pero no hay dudas que la columna vertebral del despotismo insular son sus fuerzas armadas. Los cuerpos armados sirvieron en las guerras mercenarias, exportaron la subversión imperialista que patrocinó el castrismo por décadas y en su momento sustituyeron a las elites del ministerio del Interior, que en la opinión de muchos era el principal  sostén del régimen.  Ambas fuerzas se han complementado y el resultado han sido décadas de terror, miseria y opresión.

De esta ecuación no se pueden excluir los funcionarios. Los que implementan las políticas administrativas del gobierno, estructuran las relaciones internacionales en base al chantaje y el soborno, y la nomenclatura intelectual que  arropa con talento asalariado las acciones más vergonzosas de la jerarquía. Entre estos últimos se destacan los que integran el aparato de propaganda del régimen, periodistas, escritores y artistas, que con sus inventivas confunden e intimidan a una parte de la población y desinforman al mundo exterior.

También están los cómplices con rostros, los que respaldan la dictadura a sangre y fuego. Hacen el trabajo sucio. Atemorizan, usan la violencia. Represores de oficio. Esbirros de corazón. Imparten las órdenes e interpretan a la perfección la voluntad de sus superiores,  y si estas no llegan a tiempo, no dudan en aplicar la fuerza para la que están entrenados. Morder, desgarrar es su vocación de fe.

 

Pero lo que más repercute en el control absoluto de la sociedad cubana, por su capacidad de intimidación, son las turbas divinas de la opresión. Sin ser un pilar fundamental, atemorizan a los ciudadanos y ejercen influencia en la opinión pública mundial.  Ellos han asumido la doble moral como práctica de vida. En esa sumisión activa, gritan, predican, vejan y hasta matan para lograr sobrevivir sin rasguño alguno la opresión que también les agobia, continuando así  una existencia de corral que  les equipara a carneros, pero con colmillos de lobos.

Esos cómplices anónimos, esa multitud sin identidad, que cambia de sujetos según las circunstancias, la localidad y el tiempo, pero que siempre esta dispuesta a aplastar y destruir a todo aquel que defiende su derechos de vivir a su manera y de rendirle culto y obra a sus convicciones, son quienes visten al régimen con una legitimidad que no es genuina porque es consecuencia del miedo colectivo, de un oportunismo ramplón que concluye que es mejor ser victimario que victima. Aguantar a cualquier precio es su consigna, al igual que aquellos que no lo hagan, deben ser execrado porque rompen el equilibrio de la sumisión.

Esa masa anónima, de número variable, de rostros comunes, con el compromiso de hacer miserable la vida de los otros, es la carne, músculo y hueso del totalitarismo. Ellos son mas importantes para la imagen pública del régimen que el burócrata que administra, que los oficiales que comandan las tropas, coordinan la represión o dirigen una prisión. Sin ellos  no estarían Fidel y Raúl Castro, Ramiro Valdés o Ramón Machado Ventura.  Esa masa mezquina mata físyca y moralmente. Para ellos no hay fronteras en el abuso. Esa es la principal herencia del totalitarismo cubano.

 

Pedro Corzo








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domingo, 21 de marzo de 2010

CLAMOR DEL SILENCIO

 

 

 

La prisión es agobiante bajo cualquier gobierno, pero cuando se cumple cárcel en condiciones como las que caracterizan a un régimen como el cubano se transita en la angustia. El sistema es destructivo. La familia tiene que estar unida por lazos muy firmes para sobrevivir. Los amigos son reprimidos por las fuerzas policiales, e intimidados por las sociales.

 

El prisionero tiene que  poseer  unas reservas morales muy fuertes para  soportar el aislamiento, un virtual dejar de existir porque se hace real la vieja expresión de la muerte en vida. Las comunicaciones con el mundo exterior son escasas y controladas por las autoridades, y si a eso sumamos la censura sistemática a todo tipo de información,  se constituye un muro invisible que oprime hasta la asfixia.

 

Por lo anterior una huelga de hambre en una prisión totalitaria es una acción dramática que puede fácilmente concluir en tragedia. Una elección particularmente peligrosa en cualquier situación, es posiblemente catastrófica cuando tiene lugar en un estado donde no hay opinión pública, donde las denuncias al interior del país no pasan de ser un heroico susurro que vence el miedo que muchos comparten.

 

La solidaridad con el desafecto implica peligros. Represión, pérdida de empleos. Marginación. El respaldo a un huelguista implica cruzar la frontera y pasar al bando de los reprimidos, de los odiados.

 

El control de la información al interior del país es amplio y profundo. Se conoce solo lo que el gobierno quiere, se comenta en público lo que las autoridades permiten y la versión oficial, si es que existe de lo que ocurre, se sustenta en el descrédito del huelguista.

 

El mundo exterior por mucho tiempo no conocía lo que ocurría en las prisiones cubanas. En el presente la dictadura no puede esconder todos sus sucios secretos. El monopolio que ejerce sobre la información tiene fisuras,  y al fin las personas han empezado a ver y escuchar lo que ocurre en la isla de los hermanos Castro.

 

Una huelga de hambre bajo el castrismo tiene dimensiones  homéricas. Es un paso que puede ser fatal y definitivo en todos los ordenes: se puede morir, quedar invalido, lisiado de por vida o lo que es peor, perder el respeto de tus compañeros si dejas el calvario antes que se asuma una postura en común, o tus propios amigos te lo exijan.

 

Las huelgas de hambre son sin dudas un instrumento de protesta, una estrategia, una acción para llamar la atención, un reclamo de  respeto a tus derechos, un medio de presión para lograr un objetivo determinado, como dirían los militares, una táctica en la que no vas a usar todos tus recursos. El objetivo puede ser llamar la atención, lograr un propósito, consciente de que no debes empeñar la vida.

 

Sin embargo una huelga de hambre puede convertirse en el ultimo combate de la existencia por una decisión conciente que se puede tomar en el desarrollo de la misma, o simplemente porque tu cuerpo no soportó la fatiga de la batalla.

 

También hay quienes hacen una huelga de hambre con la intención precisa de echar la batalla final. De darlo todo por sus convicciones, Pedro Luis Boitel fue uno de ellos. En su última huelga no quiso informar a las autoridades. Escogió su manera de morir.

 

El heroísmo de Orlando Zapata Tamayo, su férrea voluntad, las muchas huelgas que realizó, también parecen indicar que escogió concientemente la ruta de la inmolación, del sacrificio supremo por sus ideales. El clamor de su cuerpo ha conmovido al mundo y ante esas convicciones no hay dictadura que valga, el individuo se impone al poder por grande que este sea.

 

Todo parece indicar que ellos y muchos otros partieron a la huelga consciente de que seria su final. Eligieron morir así. Fue su grito personal, un corajudo grito de silencio al sistema, un estoy preso pero aun así no has podido vencerme, aniquilarme, lo único que me queda son los huesos y la piel y los voy a dejar en esta vía por mi propia voluntad y sin tu intervención. Un acto de total y absoluta independencia.

 

Rechazar alimentos por un periodo corto de tiempo, dice Amado Rodríguez, 29 días en huelga de hambre, exige disciplina, concentración y la convicción suficiente para no ceder ante los reclamos del cuerpo, pero cuando la decisión se extiende y se suman los días y las debilidades, y solo queda el recurso de las fuerzas morales para enfrentar las demandas de una humanidad que se derrumba, es cuando en verdad el  huelguista se percata que tiene que nutrirse de su espíritu, viajar hasta los mas profundo de su ser para desgajarse de todo aquello que se ha vuelto lastre porque su objetivo en ese momento es  darse a la causa, transformarse en la luz que marcara el derrotero de los que podrán materializar los ideales.

 

Han sido muchas de 1959 a la fecha las huelgas de hambres que han realizado los presos en Cuba. Huelgas individuales y colectivas, como una en La Cabaña, 1968, en la que se involucraron mas de ochocientos prisioneros políticos.  Algunas huelgas incluían no beber agua, como la que relató el ya fallecido, Jorge Rodríguez Muro. Recuerdo todavía su relato, fue en la cárcel de Remedios, la desesperación de una sed de siete días, sin atención medica de ningún tipo,  que venció porque el enemigo satisfizo sus demandas.

 

El Dr. Alberto Fibla González, ex prisionero político cubano, que además de médico también participó en varias huelgas de hambre refiere en el libro Cuba y Castrismo Huelgas de Hambre en el Presidio Político, de José Antonio Albertini: "Una huelga de hambre es un proceso terrible. Un huelguista está agonizando después del vigésimo día sin ingerir alimentos. El hambre es insoportable. Comienza con esa sensación de vacío que todos conocemos. Más tarde, poco a poco, van faltando las fuerzas. La debilidad progresa y se adueña del cuerpo dolorosamente. Aparecen los vómitos que deshidratan, al mismo tiempo que se experimenta frialdad, palidez y sudoración pegajosa. La vista merma de día en día y se convierte en una nube que distorsiona paredes y rejas. Las piernas parecen despegarse del cuerpo. La continuidad del proceso fabrica un inválido de piernas rígidas e insensibles. La piel se va aplastando contra el hueso, como si fuera a fundirse con él. Esto que digo no es más que el preludio obligado que conduce, si la postura se mantiene, a una muerte lenta y angustiosa".

 

Es justo que citemos los al menos 12 prisioneros políticos cubanos que han perecido en huelgas de hambre: Roberto López Chávez, Luis Álvarez Ríos,  Francisco Aguirre Vidarrueta, Carmelo Cuadra Hernández, Pedro Luis Boitel,  Enrique García Cuevas,  Olegario Charlot Spileta, José Barrios Pedré, Reinaldo Cordero Izquierdo, Santiago Roche Valle, Nicolás González Regueiro, Orlando Zapata Tamayo,

Lamentablemente las huelgas de hambres se han llevado a muchos compañeros, pero muchos más han quedado quebrantados de por vida, de una forma u otra la ruda prisión cubana ha dejado sus huellas, pero a veces se aprecian mas en aquellos que con un coraje ejemplar asumieron el derecho divino de morir a su manera, pero que por diversas razones y motivos sobrevivieron a su empeño de partir como querían.

 

 

Pedro Corzo

Marzo 2009








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martes, 9 de marzo de 2010

ESCLAVOS DEL PODER

 

Los vínculos que existen entre los gobiernos de Cuba y Venezuela no tienen precedentes en otros países del hemisferio americano, y solo es posible apreciarlos, salvando las diferencias, en las relaciones que sostuvieron Italia y Alemania en el período previó a la Segunda Guerra Mundial y durante el propio conflicto.

Adolfo Hitler sentía veneración por Benito Mussolini. El dictador alemán después de entrevistarse con su par italiano llegó a decir que El Duce era en su opinión el hombre más importante y relevante que había nacido en los últimos mil años, una subordinación que tiene muchas semejanzas con la que Hugo Chávez práctica con Fidel Castro.

Sin embargo, Mussolini sentía un profundo desprecio por Hitler, le criticaba fuertemente y hasta entre sus mas allegado calificaba al líder alemán de histérico con inclinación al  homosexualismo. Hasta el presente ignoramos la opinión personal que tiene el déspota cubano sobre el caudillo venezolano. Las apariencias aparentan una amistad sólida de ambas partes, pero recordemos que las "apariencias a veces engañan".

El germano nunca imaginó lo que sentía realmente el italiano por él y la verdad histórica es que siempre le admiró, y le prestó,  durante la segunda gran guerra,  un apoyo político y militar que la parte italiana nunca compensó. Sin dudas que aquella relación fue muy peculiar,  ya que el Poderoso, Hitler, dependía emocionalmente de un dictador débil política y militarmente como Benito Mussolini.

Aquí encontramos otra analogía entre Fidel Castro y Hugo Chávez. Es Venezuela quien subsidia al régimen de La Habana, pero es Caracas la que parece estar sometida a la voluntad de dictador antillano. Fidel Castro y lo que él significa ha seducido al presidente venezolano de manera vergonzosa. Las referencias constantes de Chávez al dictador cubano, y el hecho de representar las acciones y decisiones de Castro como si hubieran sido ejecutados por una divinidad, demuestran su incapacidad para actuar en base a sus propios razonamientos e ideología.

La fascinación que siente  Hugo Chávez ante Castro es tan enfermiza como la que padeció Adolfo Hitler en relación a Mussolini.

Alemania como consecuencia de la incapacidad de Mussolini, se vio obligada a ocupar Italia en 1943,  lo que permitió al dictador conservar el poder por un breve periodo de tiempo.  El Reich envío inútilmente a la península decenas de miles de toneladas de armas y grandes cantidades de combustible que nunca fueron usados por las fuerzas italianas. Mas aun, cuando El Duce fue depuesto y arrestado,  Hitler ordenó un rescate digno de una película de aventuras, bajo el comando de Otto Skorzeni. Poco después le inventó en el norte de Italia, la  República  de Salo, una ficción que le permitió a Mussolini imaginar que seguía gobernando, pero que no le hizo cambiar el sentimiento de desprecio que sentía por su aliado nazi.

Es interesante y si se hace referencias a las semejanzas, también hay que destacar las diferencias, El Duce nunca se sometió a Hitler, de la manera en que lo hace Chávez con Castro.

Mussolini estaba consciente que para que él y su régimen sobrevivieran tenían que aceptar la arrogancia y el poder alemán, pero en el caso cubano venezolano no es así, es el régimen de La Habana y no el de Caracas el dependiente. Cuba no puede sobrevivir con sus propios recursos y necesita los subsidios de Venezuela,  pero son los cubanos los que con los bienes venezolanos han hecho acto de presencia en ese país de manera hegemónica.

El gobierno de Venezuela ha permitido  prácticamente una invasión de funcionarios cubanos, civiles y militares, que según los entendidos, controlan la mayor parte de la administración, y ejercen influencia y un relativo control sobre las fuerzas de seguridad pública y los organismos armados del estado.

Desde Cuba han llegado a Venezuela miles de personas, algunos especialistas o técnicos en  ciertas  ramas del conocimiento, pero la mayoría son asesores o instructores en el dudoso oficio de imponer métodos que permitan implementar en el país sudamericano un régimen con la capacidad de sobrevivencia del cubano.

El presidente Hugo Chávez, a pesar de que el régimen de La Habana solo ha sido eficiente en la consumación  del control de la información y la expresión ciudadana, junto a la constitución de una fuerza política y de espionaje de excelencia,  ha supeditado a la autoridad de los Castro la soberanía de su país y tomado a Cuba como modelo de gobierno a seguir.

En un esfuerzo de objetividad es muy difícil identificar cabalmente a Hugo Chávez y Fidel Castro con  cualquiera de los dos déspotas fascistas, aunque repetimos que hay semejanzas entre los cuatros, pero mas allá de esas similitudes hay una verdad ajena a cualquier especulación y es que Mussolini aceptó la ingerencia alemana por el poder con que contaba ese país, pero Chávez aprueba la cubana por una subordinación a  Fidel Castro que linda con la humillación. Si lo hace por devoción o conveniencia es otra pregunta que no cambia la opinión que cada uno podemos hacernos del gobernante que deshonra la espada de Bolívar. 

En fin, la relación Hugo Chávez y Fidel Castro, tendrán semejanzas y diferencias a las que sostuvieron Benito Mussolini y Adolfo Hitler, pero hay una constante invariable entre estos cuatro apocalípticos jinetes,  y es que gustan del Poder por encima de todo lo demás y que para conseguirlo y conservarlo,  son capaces de cualquier cosa.



Pedro Corzo


De Boitel a Zapata Tamayo.


 

Orlando Zapata Tamayo hizo uso del derecho de todo individuo a elegir  su forma de vivir. Rechazó la doble moral, la hipocresía sistemática y la simulación que solo conduce a la abyección, a morir en cadenas que no es vivir.

Zapata, después de haber optado por ejercer su soberanía personal en la medida que le dictaban sus ideales, al igual que Pedro Luis Boitel y al menos una decena más de prisioneros políticos cubanos,  asumió otro derecho supremo, el de elegir la forma de morir.

Recurrir a una huelga de hambre para demandar derechos es una acción extrema. Muchos se oponen a una práctica que cuando no termina en tragedia, deja huellas irreparables en el individuo. Las lesiones heredadas son demoledoras y pueden arrastrarse por toda la existencia si se sobrevive.

Los motivos  que impulsan a un individuo a declararse en huelga de hambre deben ser muy graves y bien estudiadas sus secuelas, tanto en el orden moral como el corporal, porque es una decisión con grandes posibilidades de pasar del drama a la tragedia en menos de un suspiro. Las huelgas de hambre son funestas, aunque el desenlace no sea fatal.

Cuando Orlando Zapata Tamayo,  arribó a los  5 años y diez días de haber nacido,  no podía imaginar que en la prisión del Castillo del Príncipe,  La Habana, había fallecido, mayo de 1972,  Pedro Luis Boitel, un joven dirigente estudiantil que por 53 días había realizado una huelga de hambre.

Zapata Tamayo, albañil y plomero, cumplía una sanción de 36 años de cárcel cuando decidió en la prisión de Kilo 8,  Camaguey,  iniciar una huelga de hambre que terminó con su vida 83 días después. Zapata al igual que Pedro Luis,  se negó a recibir alimentos  en numerosas ocasiones durante su encarcelamiento. La huelga fue un recurso al que recurrió para reclamar sus derechos y el de sus compañeros de infortunio.

El militante del Movimiento Alternativa Republicana, encarcelado durante la denominada Primavera Negra de Cuba, marzo de 2003, acumuló en los numerosos procesos a que fue sometido una sanción de 36 años de cárcel, a pesar de que fue condenado en un primer proceso a tres años de prisión.

Zapata Tamayo al igual que Boitel, recibió severas golpizas y cumplió un doloroso periplo que le llevó a las cárceles castristas de mayor severidad entre ellas, Taco Taco,  Kilo 8, la prisión provincial de Holguín, entre otras, en algunas de ellas, como Guanajay que, en tiempos diferentes, compartió el doloroso espacio con Pedro Luis Boitel.

Al menos una docena de cubanos prisioneros políticos  han muerto como consecuencia de las huelgas de hambre realizadas en los calabozos castristas. La cifra exacta tal vez nunca se conozca,  las pesquisas que se han hecho al respecto, a pesar del esfuerzo y la seriedad de los investigadores, no han sido suficientes  porque el control sobre la información que ha ejercido la  dictadura es mucho más severo en los índices que pueden mostrar la crueldad extrema del sistema.

Hay quienes afirman que la huelga de hambre esta en la ruta del suicidio, pero es justo destacar que independientemente  a como se enjuicie, es una decisión que demanda fuertes convicciones. Es una vía dolorosa que lleva a una muerte inexorable, aunque sea  a plazos.

La huelga de hambre ha sido usada a través de la historia y en diferentes circunstancias como  un instrumento de lucha. Con ese tipo de  huelga se buscan beneficios, mejores condiciones de vida y también demostrarle al enemigo  que aunque se esté en la celda más oscura y en el rincón mas abyecto y olvidado del mundo, la dignidad no se ha perdido y se conserva el derecho supremo de usar el cuerpo como único escudo en una batalla final en que la vida es el único don a entregar.

Orlando Zapata Tamayo se dio por entero a Cuba. Regaló su vida, cuando muchos en la mezquindad de sus miserias callan y rinden culto a la dictadura, una vez mas, pero no muchas, es válidas aquella expresión de José Martí, "Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra quienes roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres. Va un pueblo entero, va la dignidad humana"
 
Pedro Corzo
Febrero 2010