lunes, 28 de septiembre de 2009

¿Es Chávez demócrata?


 

 

El reconocimiento por parte del presidente Hugo Chávez del triunfo del No ha sido un factor determinante para que varios medios internacionales de prensa,  analistas,  políticos del régimen y aliados del mandatario bolivariano,  afirmen que es un demócrata  que respeta la voluntad popular, opinión difícil de aceptar  porque la conducta de vida del golpista del 4 de febrero de 1992, no evidencia respeto y menos tolerancia a las ideas contrarias.

 

Si Chávez es un demócrata no lo ha demostrado durante su mandato. El que  rechaza los proyectos que auspicia es objeto de despiadados ataques. Descalificado en todos los aspectos y señalado como sirviente de intereses extranjeros. Su última propuesta de reforma constitucional la vinculó a su persona y afirmó que quienes no la respaldaran eran traidores, en fin, el típico gobernante que posee la verdad y la respuesta a todos los problemas.

 

Participar en el referendo no era fácil. Muchas denuncias de fraude, mas  la conducta irregular del Consejo Nacional Electoral, han motivado dudas y falta de confianza en  las cifras que hace pública en cada evento comicial el ente electoral. También muchos tienen la convicción de que el gobernante celebra elecciones para legitimarse en poder, pero que solo respeta el sufragio cuando le es favorable.

 

Un amplio sector de la  oposición venezolana siempre ha tenido la percepción de que el gobierno tiene lista una  maquinaria dispuesta a dar los resultados necesarios. Por eso ir a votar era un dilema para aquellos que estaban convencidos que las autoridades estaban dispuestas a escamotear los resultados. Temían que le robasen el voto y que su participación fuera una forma de legitimar el régimen, percepción  que llevó a muchos demócratas venezolanos a no participar en las elecciones legislativas del año 2005.

 

La abstención de los votantes en los últimos comicios ha sido muy elevada, porque mas allá de la apatía presente en los procesos electorales de cualquier país,  la conciencia de que votar no hace la diferencia ha perneado a una gran parte de la ciudadanía. La mayoría, votantes o no, venezolanos o no, estaban convencidos que el pueblo no estaba de acuerdo con la reforma constitucional, que numerosos partidarios del gobierno la rechazaban, pero tenían dudas que el poder electoral  reconocería la voluntad de los electores, si ésta era contraria a la propuesta.

 

Esta situación fue un factor determinante para que una fuerte corriente de opinión favoreciera no participar en los comicios, muchos partidos políticos y agentes de la sociedad civil orientaron a la abstención, sin embargo, varios factores que se sumaron al debate tuvieron una influencia clave: Los estudiantes, el general Israel  García Baduel  y la corriente, representada por el partido Podemos, que dentro del chavismo y por diferentes motivos, rechazaba la reforma

 

El liderazgo estudiantil aportó un nuevo rostro a las vertientes políticas que se oponen al gobierno. Hizo notar que la propuesta  afectaba la vida nacional en todos sus aspectos, que el debate no era político sino "total" porque la vida de todos iba a cambiar y  determinada por la voluntad de una cúpula en el poder.

 

Ese discurso alarmó, motivó a muchos, logró acabar con la apatía del ciudadano promedio e impulsó a las organizaciones políticas y civiles partidarias de la abstención concurrir a los comicios, porque se percataron que la militancia iba a participar  a pesar de su negativa a ejercer el derecho al voto. Se evidencia que los que estaban a favor de participar tenían la razón, porque de no existir suficientes "NO"  la propuesta oficial habría salido triunfadora, sin embargo es evidente  que otros factores ajenos al voto presionaron  a Chávez a aceptar el resultado.

 

Antes de abordar el aspecto  que mi amigo y distinguido analista Jorge Hernández Fonseca, denominó en un reciente artículo factor "Baduel", hay que reconocer una vez más la importancia de la disidencia chavista.

 

La dirigencia de Podemos, un pequeño partido con reducida participación en la Asamblea Nacional, pero con gobernadores estaduales, fue muy firme. Enfrentó vejaciones e intimidaciones  y puso de manifiesto que una corriente subterránea de partidarios del gobierno no está identificada con el rumbo que el presidente pretende imponer. Esto evidentemente influyó entre otros partidarios de la administración que aunque no se oponen si tienen opiniones divergentes. Por supuesto que esto llegó al punto de ebullición  cuando el  ex ministro de Defensa, Raúl Isaías Baduel, manifestó que la reforma era una especie de golpe de estado.

 

El general  Baduel es un personaje notable. Formó parte del complot del Samán de Guere en 1982 y en consecuencia fue uno de los cuatro militares que integró el Movimiento Revolucionario Bolivariano 200, y aunque no participó en la intentona golpista de 1992, fue quien comandó la Brigada de Paracaidistas del Ejército que rescató a Hugo Chávez de manos de sus captores. Acción que le permitió al depuesto gobernante retomar el poder

 

Baduel fue  comandante de la División de Paracaidistas y de la IV División de Infantería y ministro de la Defensa, también secretario del presidente Chávez y  escribió el prólogo del libro "Hugo Chávez y el Socialismo del Siglo XXI", en el que habla del modelo socialista como vía para la estabilidad del país.

 

Por todo lo anterior es un personaje complejo, capaz de suscitar mucha perspicacia, pero que evidentemente tiene una gran influencia en la sociedad venezolana y en particular en el estamento militar, consideración que confirma la conferencia de prensa de alto mando de la Fuerza Armada en el palacio de Miraflores el pasado 5 de diciembre donde el ex ministro fue descalificado y atacado crudamente por su antiguo compañero de armas el general Gustavo Rangel Briceño, quien le llamó desleal y puso en duda cierto valores que el general dice defender. Muchos elementos indican que Baduel fue clave en impedir el fraude por la ascendencia que aparentemente tiene en los cuerpos armados venezolanos.

 

Sin dudas el  factor Baduel, junto al movimiento estudiantil, la constante labor educativa de la prensa venezolana y los chavistas reciclados, fueron elementos fundamentales para quebrar el abstencionismo, que en opinión de algunos analistas ha favorecido el éxito de numerosas  propuestas gubernamentales lo que abre espacios para suponer que si en comicios anteriores la participación popular contraria al gobierno hubiese sido mayor, las propuestas oficiales habrían perdido y el Consejo Nacional Electoral como ente independiente y el Presidente como demócrata genuino, habrían  aceptado la derrota.

 

No lo creo. Hugo Chávez admitió la derrota porque todo parece indicar que había consenso popular para actuar enérgicamente contra el fraude, que por lo menos un sector del pueblo con el apoyo de algunos estamentos no civiles estaba preparado para luchar por la victoria con protestas y manifestaciones que podrían repetir, tal vez en una escala mucho mayor, los acontecimientos del 11 de abril del 2002. También hay numerosas informaciones que el estamento militar le informó al Presidente que por lo menos una parte  de la Fuerza Armada no iba a reprimir a la población. Chávez admitió perder para ganar tiempo, no por respeto al voto de sus conciudadanos.

 

Organizaciones como Súmate siguen cuestionando el Registro Electoral Permanente, las denominadas maquinas capta huellas y el abuso de los entes estatales de ciertas prerrogativas para conseguir el apoyo del votante, es tanta la preocupación de Súmate que a pesar del triunfo de la oposición no califica los comicios como "limpios".

 

Fueron nueve horas las que el Consejo Nacional Electoral guardó un innecesario silencio y todo parece indicar que solo hizo público el comunicado cuando el Presidente lo decidió y después que Baduel envió un mensaje  al Consejo planteándole que por el bien del país no se prestaran a "situaciones indeseadas".

 

Por su parte el propio presidente Hugo Chávez ayuda a despejar la incógnita, al decir que aceptó divulgar los resultados para evitar un conflicto social y el ministro Rangel Briceño en la conferencia de prensa expresó que el presidente reconoció la derrota para evitar un "baño de sangre". Los que respetan elecciones no se manifiestan de esta manera, lo que muestra que en los próximos comicios los electores venezolanos tienen que estar preparados para que su voto sea respetado, porque cuando se dialoga con un déspota, sea en las urnas o en una mesa de negociaciones, hay que tener elementos que le adviertan que los abusos no quedan impune.

 

Para concluir un planteamiento del presidente Hugo Chávez muestra claramente que no fue el voto mayoritario en su contra,  ni la alta participación popular los que le condujeron a aceptar la derrota  y que mientras mande los comicios en Venezuela son una  farsa.

 

Chávez anunció que emitirá un decreto para aplicar un aspecto de su propuesta que tiene que ver con la creación de una reserva con un mando unificado dependiente de su autoridad y no de los militares. Dijo  tres días después del referendo, "Vamos a modificar la Ley de la FAN, Fuerza Armada Nacional, y crear las milicias bolivarianas".El presidente bolivariano ha advertido que está preparando sus Camisas Pardas para poder enfrentar, en caso de que sea necesario,  cualquier fuerza  que se oponga a su voluntad, y esto puede funcionar para los próximos comicios.

 

Diciembre 2007

 



Pedro Corzo



ES LA HORA DE HAITI Y CUBA


 

Siempre hemos luchado porque en cualquier lugar del mundo donde se sufra opresión se haga todo lo necesario para lograr la libertad del mismo. Esto es cierto para Sudáfrica, México, Haití, Cuba o cualquier nación que vea su libertad aprisionada por una opresora minoría o elite en el poder.

 

El gobierno de los Estados Unidos, su pueblo, junto a la comunidad internacional ha participado activamente en la derrota del apartheid sudafricano y su desaparición; han mostrado una buena dosis de comprensión y ayuda hacia una transición democrática de "La Oligarquía Mexicana" hacia un mecanismo gradual que esperamos convierta al pueblo mexicano en participación de su propio destino.

 

De manera positiva y junto al consenso general, Naciones Unidas ha encerrado en un "Círculo de Hierro", con un embargo total, al régimen dictatorial del general Cedras en Haití, brindándole la oportunidad de libertad y justicia para todos sus habitantes.

 

El momento es propicio para que todos unidos en Ibero América y el mundo digamos... ¡BASTA YA! a la dictadura que por 35 años ha oprimido al pueblo cubano y que es condenada por toda persona justa y decente alrededor del mundo. El derrocamiento de los hermanos Raúl y Fidel Castro en Cuba tiene que ser ayudado desde fuera del país, el pueblo solo no lo puede hacer. Las Naciones Unidas lo han estado haciendo con las demás naciones oprimidas. Hay que dar el derecho a éstos de decidir su propio destino y futuro en unas elecciones libres y donde puedan nuestros pueblos, sin coerción alguna, elegir a sus propios gobernantes.

 

Es la hora del esfuerzo conjunto de todas las naciones que respeten en algo su mismo derecho a la libertad. Hay que terminar con la noche y la miseria de los hijos de Haití y Cuba. Hay que darles un nuevo amanecer y la oportunidad de alcanzar la prosperidad para sus ciudadanos.

La democracia barre hoy con los últimos vestigios de la opresión a nivel mundial

 

Diciembre 1994



Pedro Corzo



ESTADOS UNIDOS: CONTRAPUNTEO DE UN LIDERAZGO


 

 

La política del gobierno de los Estados Unidos de América con todo el derecho que le asiste como a cualquier otra nación, responde a sus intereses como estado, pero el hecho de detentar un liderazgo mundial en determinados conceptos filosóficos, ideológicos, políticos y económicos debe compulsarle a considerar como suyos los objetivos de quienes comparten con ellos algunas de sus formas de pensamiento y consecuentes acciones.

 

La influencia directa o indirecta que ejerce esa nación, aún sobre aquellos grupos o países más independientes de la óptica de Washington, es indudable. El peso específico de los EE.UU. en la política mundial es determinante por lo que un cambio de conducta de esa nación tiende a modificar tácticas y estrategias hasta de sus propios enemigos y adversarios, por lo que es razonable que también lo produzca entre sus aliados permanentes o circunstanciales.

 

Lamentablemente casi nunca ese liderazgo es consecuente con la realidad que sufren los países o grupos que se asocian al coloso norteño. Históricamente hablando, en los últimos treinta años los Estados Unidos han establecido conductas internacionales que más tarde han abandonado sin considerar los perjuicios éticos y políticos, los estrictamente humanos tampoco han sido contemplados que sufrirían sus eventuales aliados al modificar una conducta determinada.

 

Esta contradicción tal vez se deba a que el pueblo estadounidense es fundamentalmente aislacionista. Sus problemas internos les absorben más que los externos y eso incide en las grandes dificultades de los políticos de ese país para lograr la atención y apoyo de sus conciudadanos cuando se involucran en un conflicto internacional en el que no se consideran claramente definidos los verdaderos intereses de EE.UU. en el mismo. De ahí que, aunque los gobernantes tengan conciencia de su inevitable participación en un conflicto internacional deben esperar el zarpazo del enemigo para que este produzca un shock que conmueva la opinión pública: Voladura del acorazado Maine (intervención en la guerra de Cuba por su independencia de España); hundimiento del trasatlántico Lusitania (primera guerra mundial); ataque a Pearl Harbor (segunda guerra mundial); golfo de Ton Kin (guerra de Vietnam).

 

Esta participación en la política mundial tiene que obtener el apoyo de la opinión pública nacional, por lo que en muchas ocasiones el equipo gobernante tiene que supeditar sus actuaciones no sólo a sus capacidades de análisis e interpretación, también existe un medio externo en perenne cambio con dinámica propia; sino también al criterio y sentimientos de sus nacionales que no siempre son capaces de establecer una evaluación correcta.

 

Pero independientemente a la apretada interpretación que hemos hecho del por qué son tan profundas las contradicciones de la política exterior

de E.E.U.U. existe la realidad de un liderazgo que comentamos al inicio de estas líneas; un liderazgo que si desea permanecer en el devenir histórico debe mantener una firme cohesión entre pensamiento y acción y a la vez una continuidad dialéctica que le permita interpretar los ajustes y transformaciones que exijan las circunstancias; sin compromisos o pactos que hayan establecido en el pasado con gobiernos o pueblos.

 

Un aliado firme y confiable no sólo debe correr el riesgo de pérdidas humanas y materiales, en honor a la verdad no son remisos en entregar hombres y recursos, (Corea 1953, Líbano 1956, Sto. Domingo 1965, Viet Nam 1968, Granada, Líbano, Golfo Pérsico en los 80; guerra del Golfo, invasión de Panamá y Haití; pero también deben estar dispuestos, si quieren mantener la confianza de sus aliados, a correr riesgos políticos y de opinión pública que son en verdad los aspectos que hacen quebrantar su liderazgo.

 

Los Estados Unidos han abandonado a muchos aliados y compañeros de ruta, (Vietnam del Sur, Taiwan e Irán en la década de los 70; Argentina en 1982 en su guerra contra Inglaterra; desasistió a las guerrillas contra nicaragüense en su período más crítico y cambió su estrategia de confrontación, sin considerar lo que esto afectaría a sus aliados;  han abandonado a la oposición política cubana de manera sistemática: los invasores de Girón, en 1961; un pacto denominado Kennedy-Kruschev en 1962 que hacía ilegal y punible las tácticas anti castrista que impulsaba en la víspera y por último en 1994, cancela un status especial que le concedía a todos los cubanos privilegios especiales en términos migratorios por consideraciones de políticas internas que coinciden con una política de chantaje por parte del gobierno cubano; acción que vuelve a reflejar, junto a otras muchas, que la política exterior del imperio más poderoso de la tierra responde a la presión de la opinión pública entre sus fronteras.

 

Esa ocasional falta de vocación imperial tal vez habría reducido a esa nación, si no fuese por sus recursos humanos y materiales, a una dimensión muy inferior en el ámbito mundial,  pero sus espasmos imperiales son tan poderosos que a pesar de su curso errático en política exterior es capaz de continuar en un rol que a veces parece quedarle grande a los propósitos de sus dirigentes y su propio pueblo.

 

Todo este análisis nos lleva a considerar que ese país está sometido a una conflagración interna, no violenta, no declarada; en la que muchos factores, creemos que la mayoría de buena voluntad, están inmersos en una batalla política en la que los partidarios de la tesis "de la frontera para adentro" han elaborado una estrategia de autodestrucción de escalones descendentes, algo así como la inversión de la estrategia de la guerra escalonada del general  Westmoreland en Viet Nam, que tiende a eliminar la dimensión mundial de los Estados Unidos de América, olvidando que esa proyección es la base de su capacidad de desarrollo y la garantía de existencia en libertad que posee ese país.

 

 

Pedro Corzo

1997






Estados Unidos y Cuba. Una Alianza en Disputa.

Esta  reflexión  me la han motivado, críticas, análisis y cuestionamientos que he estado escuchando o leyendo hace casi cinco décadas y aunque dicen que la verdad es una sola, es evidente  que se puede contemplar de diferentes ángulos.

 

Con frecuencia amigos, personas que estimo y respeto por su dignidad y talento, critican  severamente a Estados Unidos en lo que atañe a Cuba. Por eso aquí van mis puntos de vistas que pueden ser tan acertados o errados como los de cualquiera que haya opinado al respecto.

 

De los cuestionamientos a Estados Unidos en relación con  el proceso de lucha contra el régimen totalitario poco tengo que agregar a las justificadas críticas e interrogantes que muchos de mis compatriotas se han hecho en estas últimas décadas.

 

Me sumo a los que opinan que el "Caso Cuba" ha sido evaluado de forma equivocada por parte de las autoridades estadounidenses, pero también estoy entre los que creen que la  oposición democrática cubana que se alió a este país  en la década del 60 no fue lo suficientemente precisa en aspectos tan importantes como su independencia en la elaboración de los proyectos y la ejecución de los mismos, y creo que no lo fueron  porque estaban conscientes de que solo un aliado poderoso podía suministrarle lo necesario para enfrentar un régimen que ya estaba sentado en el regazo del oso soviético.

 

Me atrevo a comparar la decisión de los patriotas cubanos que en los 60 buscaron la ayuda de Washington sin definir antes ciertos aspectos muy importantes, a la disposición de  otros patriotas que en 1901 acataron la Enmienda Platt como un mal menor, porque entendían que aunque fuera de una manera menguada, el país de todos accedía a la independencia.

 

Por otra parte es también cierto que los que decidieron enfrentarse por su cuenta y riesgos al régimen pro soviético de la Habana incurrieron en errores en la elaboración de sus planes y acciones, aparte de que nunca consiguieron suficientes recursos para oponerse al enemigo. Justo es decir que como si fuera poco, los que se encontraban fuera de Cuba,  tenían tras sus huellas a los agentes federales que siempre han tenido bien definidas sus responsabilidades, en eso que los gobiernos califican como Seguridad Nacional.

 

La alianza de Castro con el Kremlin le dio a su régimen excelentes frutos en lo que atañe a conservar el poder y por otra parte es indiscutible que la asociación de sectores de la oposición cubana a Washington para derrocar la dictadura no fue exitosa, entre otras consideraciones, porque este país tiene leyes que sus dirigentes deben respetar y una opinión publica que sanciona cada cuatro años la gestión de sus gobernantes lo que hace que la ayuda que viene de las riveras del Potomac fluya a veces como tempestuosa corriente y otras como delicado riachuelo en tiempo de sequía. Una diferencia abismal con el Moscú de las utopías, donde un jerarca y su corte decidían a su conveniencia.

 

La causa democrática cubana ha tenido pocos aliados pero salvo contadas excepciones como lo fue Don Rómulo Betancourt, los cofrades no lo han sido por convicción sino porque Estados Unidos se lo planteó, o el régimen cubano estaba afectando sus intereses. La conducta de la mayor parte de los gobiernos, no digo todos por si alguien me dice que encontró la aguja en el pajar, ha sido de indiferencia en el mejor de los casos y de abierta complicidad en los peores.

 

Sobran ejemplos que tipifican una conducta favorable al régimen de la isla por parte de gerencias de signos políticos contrarios. Los gobiernos del hemisferio en estas décadas; dictaduras militares o democracias de cualquier signo- democristianos, socialdemócratas, liberales y conservadores-  no fueron capaces de implementar una estrategia a favor de los demócratas cubanos. Veamos.

 

Carlos Andrés Pérez, presidente de Venezuela en dos ocasiones en representación de un partido socialdemócrata, nunca respaldó un proceso de cambio político en la isla y la dictadura de la Junta Militar de Argentina coopero abiertamente con el totalitarismo cubano. El también dictador Augusto Pinochet en los casi 20 años que duró su  régimen nunca prestó apoyo a los enemigos del castrismo. Los supo usar pero no ayudar mas lejos de lo que le convenía.

 

América Latina no ha sido sensible ante la problemática  cubana y otro tanto podríamos decir en relación a Haití. No escuchan ni ven lo que no quieren escuchar o mirar. Un ejemplo son las Cumbres Iberoamericana, una especie de juegos olímpicos de la política, allí solo están presentes los  intereses y no los principios que a boca llena proclaman lo dirigentes  latinoamericanos. La engavetada resolución de Viñas del Mar es uno de los muchos ejemplos de la gran farsa de una supuesta hermandad de pueblos que la actuación de los lideres hace imposible que se concrete, aunque también amplios sectores populares tienen responsabilidad, porque solo se dan cuenta de lo que significa el castrismo cuando las garras le están acariciando la garganta.

 

Algunos de los países mas importantes del hemisferio-Brasil, Argentina, Chile-  cuando estuvieron bajo dictaduras militares, que se suponían enemigas a muerte del castrismo, ni después, cuando se establecieron en ellos las democracias actuaron a favor del pueblo cubano. Todos  hicieron caso omiso de lo que ocurría en la mayor de las Antillas y le dejaron a Estados Unidos la responsabilidad de asumir un papel protagónico en el conflicto del pueblo de la isla con la dictadura, rol que no cesan de criticar pero que ningún país latinoamericano ha estado dispuesto a asumir en la forma, estilo y manera que consideren conveniente y beneficiosa para una transición a la democracia en Cuba.

 

En lo que respecta a la solidaridad humana, mas allá de  casos individuales que sin duda tienen importancia,  nunca establecieron una estrategia de protección a refugiados. Solo dos países latinoamericanos instituyeron una política regular para dar patrocinio a aquellos que querían salir de la Isla del Doctor Castro: Venezuela, en los gobierno de Carlos Andrés Pérez y Luís Herrera Campins y Costa Rica. México que tan generoso fue con los exiliados españoles no jugó el mismo rol con los de Cuba, tampoco Argentina que recibió a cientos de nazis que huían de la justicia aliada.

 

Sin embargo Estados Unidos, a pesar de sus contradicciones políticas y de decisiones que algunos califican como traidoras, ha sido el refugio por antonomasia de aquellos que por cualquier motivo  abandonaron la isla. Los gobiernos de este país implementaron una política de estado -en esa época los exiliados o emigrantes, hay de todo, no tenían el poder del voto-, que favorece a las personas de origen cubano concediéndoles la residencia y prestándoles una asistencia social por un periodo de varios meses que satisface ampliamente las necesidades del individuo y su familia.

 

Curiosamente, salvo excepciones muy puntuales como el presidente salvadoreño Francisco Flores y varios mandatarios costarricenses los líderes políticos latinoamericanos se vuelven enemigos de Castro cuando dejan la presidencia. Solo fuera del poder claman que en Cuba hay una dictadura y que el gobierno de la isla debe cambiar. Cuando gobiernan callan, cómplices por omisión y a veces por participación, en la tragedia de la isla.

 

¿Dónde están la hermandad y la solidaridad que tan enfáticamente se proclama, la política y la de gente, esa que recibe a refugiados y no deporta a los que han perdido su hogar o pueden ir a prisión en su país, esa que apoya a la oposición democrática cubana sin temer a las reacciones y protestas de los aliados del totalitarismo castrista. 

 

Pero retornemos a Estados Unidos y su política hacia Cuba, sin dudas una gestión plagada de traspiés y contradicciones. Ha sido un error o pecado de ingenuidad el que algunos hayan creído que los gobiernos de Estados Unidos han intervenido en el "problema cubano" por convicción y libre  de intereses. Los cambios de estrategias hacia el régimen totalitario siempre han estado relacionado con las fórmulas políticas que mejor se ajustan a los planes de Washington, no a las necesidades de los cubanos que dentro y fuera del país han enfrentado al totalitarismo en estas casi cinco décadas.

 

Bahía de Cochinos esta fresco en la memoria, la mal coordinada ayuda a los alzados en armas o la contradictoria asistencia al movimiento clandestino de la oposición  en la década del 60 y 70. Por eso aquellos que establecen vínculos, necesarios y en ocasiones imprescindibles, con un gobierno y sus dependencias no deben pasar por alto que tienen que procurarse medios propios porque en cualquier momento, cualquier día y en cualquier ocasión esas autoridades, pueden retirarle la escalera.

 

Pero antes de concluir es un deber mencionar a los muchos estadounidenses, independientemente a los gobiernos que ha tenido este país que se identificaron con la causa democrática cubana cumpliendo prisión, muriendo en combate o ante el paredón de fusilamiento. Ningún otro país tiene un mayor número de sus naturales muertos en Cuba. Aunque este trabajo pretende reflexionar sobre intereses no es posible obviar el coraje, la dignidad y la identificación de muchos estadounidenses con la causa contraria al totalitarismo castrista. Los cubanos también aportaron mucho a este país en su lucha contra el comunismo internacional y ese es un punto que en su momento se debe investigar y divulgar.

 

En fin, Estados Unidos actúa como lo que es, la nación mas poderosa del mundo. Su gobierno esta para dirigir y conducir al mejor puerto posible los intereses de su pueblo. Reclamar otra cosa, tal vez sea justo pero no tiene sentido. Hay que ser realista, para echar una guerra, ideológica, política o militar uno tiene que ser dueño de su pólvora, virtual o real, pero dueño, no se puede estar a merced de las regalías de las grandes potencias o de aliados que se involucran las mas de las veces por propia conveniencia y en cierta medida, ese ha sido uno de nuestros yerros.

 

Entiendo. Comprendo. Repito. El hecho  que Estados Unidos  haya establecido una política hacia el régimen totalitario que en su opinión se ajusta a sus conveniencias, tanto cuando nos dieron armas, entrenaron hombres o en los foros internacionales en los que denuncia la violación de los derechos humanos en Cuba.

 

También creo que lo que han hechos las republicas de América Latina ha sido también en función de sus intereses, que lógicamente tienen que primar por encima de los nuestros, lo que sucede es que la mayor parte de las veces han sido mudos y sordos a los problemas que padecen los cubanos ante el régimen y no actúan, salvo muy contadas ocasiones, por propia iniciativa en un tema tan controversial para su política domestica como es la dictadura de Fidel Castro.

 

Es una realidad que optan por el silencio cómplice y aplazan la confrontación permitiéndole a los desestabilizadores de oficio, ejemplos sobran,  que se fortalezcan, organicen y generen el necesario caos que solo desaparecerá con la Pax Castrista. Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, son ejemplos de esconder la basura bajo la alfombra, ¿cuantos faltan?.

 

Pedro Corzo

Marzo

2007





FIDEL versus CASTRO


 

Dicen que hay personas que cuando no tienen héroes los inventan y creo que eso fue un poco de lo que sucedió con un gran numero de ciudadanos cubanos en relación con la figura de Fidel Castro.

 

El tipo a pesar de su audacia y talento había sido hasta su unción el 26 de julio de 1953 un fracasado. Una vida universitaria plagada de violencia y una labor profesional como abogado que no había ventilado un solo caso. No obstante muchos de los que le conocían le creyeron y otros también compraron sus promesas sin preocuparse por averiguar quien era el que vendía paraísos tan baratos.

 

Por eso y pensándolo bien, un amplio sector de la población y sus partidarios, quisieron encontrar en el individuo una personalidad tolerante, justiciera y respetuosa que no se correspondía con la realidad. Pero ese pueblo no conocía ni a Fidel ni a Castro, padecía un régimen de fuerza que había interrumpido el curso institucional de la Republica, la mayoría de los medios describían un Robin Hood en las montañas y muchos políticos estaban tratando de hacer una buena pesca en el río revuelto de la nación.

 

Por otra parte Fidel Castro es un excelente actor. Confunde al espectador más agudo, porque siempre ha tenido dos caras como el mítico dios Jano, o para ser más contemporáneo, una especie de Doctor Hide y Mr Jeckil. Un tipo con dos personalidades, a cual mas caótica y perturbadora.

 

Mucho tiempo ha pasado de aquel primero de enero de 1959. Escapularios y crucifijos, palomas de la Paz, promesas de paraísos en la tierra, hombres vestidos de verde con ropa raída y barbas sucias. Un entusiasmo popular sin precedentes, una alegría desbordante, un deseo de servir al prójimo y la convicción de que el nuevo año nos traía una nueva vida a la medida de nuestros deseos. En fin, ese paraíso prometido en el que abundaría el queso crema y los casquitos de guayaba como decía Pepe Bello en la prisión de Manacas por allá por los años 60.

 

Tan lleno de buenas intenciones nos agarró el nuevo año y la insurrección triunfante, que estábamos seguros que las acostumbradas promesas de año nuevo no eran en balde, porque teníamos un país diferente y estábamos obligados a cumplir nuestras ofrendas.

 

El país entero estaba en fiesta, la mayoría de la población compartía la alegría.La prensa sufrió una transformación inesperada, los críticos de siempre, lo que todo lo encontraban mal fueron los primeros en canonizar al Mesías y a la corte que le acompañaba. No recuerdan aquella leyenda urbana de que en una de las primeras Bohemias de 1959, había una imagen de Castro que se confundía con Jesucristo.

 

Fue un festín de Fe sin que se hubiera producido ningún milagro. Comparaban a Fidel, recuerden que no tenia apellido y todavía muchos de sus enemigos le mencionan por su nombre de pila, con Jesucristo. El tipo todo lo podía, su palabra era ley, era el héroe que nos había salvado. De repente muchos de los más machos se sentían como doncellas rescatadas de las garras del dragón por un príncipe que era sinónimo de nobleza.

 

Lamentablemente solo una digna minoría de la clase dirigente cubana que sintetizamos en personalidades como Aureliano Sánchez Arango, Antonio José Varona y  Emilio "Millo" Ochoa, que llego a decir que el gobierno de Cuba estaba integrado por gangster, hicieron posible aquello de que no hay reglas sin excepción.  

 

Si enfrentamos el pasado reciente de Cuba hay una realidad tangible, Fidel fue casi canonizado hace 48 años por un gran número de ciudadanos de la isla. Muchos perdieron su autoestima y dejaron voluntariamente que el Comandante tomase las decisiones que les correspondían. El Fidel de aquellos años, así lo quisieron ver muchos, era paternal, afable y de confianza y fue por eso que clamaron "Elecciones Para Que, Esta es tu Casa Fidel y  Si Fidel es Comunista que me ponga en la lista".  

 

De la noche a la mañana encontraron un nuevo amigo o  ese pariente deseado con el que queremos compartir el resto de la existencia. En fin había llegado el tipo al que se le podían dejar las hijas y  a alguien mas, porque era la lealtad y honradez personificada.

 

Nuestro Doctor Jeckil, era simpático, amable, usaba un lenguaje directo y sencillo para dirigirse al Pueblo, trataba con confianza de amigo al individuo mas insignificante y mas desconocido, no daba la mano, lo suyo era un abrazo, inspiraba confianza y era muy rápido en hacer promesas con las que se resolvería el mas complicado de los problemas.

 

Pero Mr. Hide, estaba detrás del amigo jovial. El tipo duro y cruel que muchos no querían ver se dejaba sentir en todo el país. Era una persona que no conocía la piedad, capaz de mentir, traicionar.

 

Oficiales del Ejército Rebelde que viajaron con Castro a Venezuela cuentan que calificó de estúpido al comandante Francisco "Paco" Cabrera, uno de sus ayudantes de la época, cuando fue decapitado por las hélices de un avión en una pista del aeropuerto de Maiquetía y otros refieren que en publico demostraba estar triste por la desaparición del comandante Camilo Cienfuegos y en privado no lo mencionaba ni hacia referencia a lo que estaba sucediendo.

 

Es difícil entender como los que fueron testigos de los falso procesos judiciales de 1959, del doble juicio a los pilotos y de la demonizaciòn de la Republica no se percatasen de las intenciones de Fidel Castro y menos aun que personalidades publicas de la época que nada le debían callasen ante el golpe de estado contra el presidente Manuel Urrutia Lleo o el burdo juicio contra Huber Matos, los controles que se ejercían sobre la prensa y las confiscaciones de bienes sin justificación.

 

Muchas pistas hubo para temer el futuro, para pensar que nuestro país se desmoronaría en pedazos llevándose la vida de miles de mártires  y encharcándose  en la sangre de victimas como las del Remolcador 13 de Marzo o los niños de la embarcación XX Aniversario del Río Canimar.

 

 Pedro Corzo

Julio/2007





La Concertación Totalitaria.


 

Es evidente que fuerzas políticas, algunas de ellas presentes en diferentes gobiernos,  tienen una inclinación al control absoluto del poder. El hecho de que las condiciones del mundo moderno no lo hagan posible, o lo dificulten en extremo, no significa que su Utopía, su proyecto ideal de establecer una sociedad de valores absolutos haya declinado. Trabajan para cambiar al mundo, lo hacen con denuedo, mucha voluntad,  y lamentablemente a veces tienen éxito.

 

Pero por supuesto a esa voluntad totalitaria hay que sumar el oportunismo y simpleza de pensamiento y acción de no pocos de los  que se les oponen. La oposición al totalitarismo a veces queda por debajo de sus posibilidades. Afectan infinidad de factores: Ambiciones personales, intereses políticos, espíritu sectario, aliados inseguros y la miopía estratégica  de la que adolecen algunos dirigentes democráticos.

 

Ejemplos sobran. Fidel Castro, tiene un control total de la sociedad cubana. Su autoridad es tan intensa y extensa que en muchas  ocasiones reflejos de la misma son absorbidos por  los que están fuera del país. La capacidad de intimidación del régimen cubano trasciende las fronteras. También su capacidad de premiar, con privilegios o prisiones, es un factor que logra controlar a la mayoría de aquellos que no están de acuerdo con sus propuestas y acciones.

 

Por décadas, sin importar la situación económica de país ni las condiciones de vida de la ciudadanía, el régimen ha sido prodigo con aliados reales y potenciales. Ha sido capaz de generar una clientela política, de estructurar movimientos afines que en foros internacionales y en gestiones políticas de diferentes países han podido orquestar instrumentos de presión que favorecen al régimen de La Habana.

 

Si es una realidad que las campañas  desestabilizadoras que patrocino Fidel Castro en las décadas de los 60, 70 y 80 fracasaron, también es cierto que esas actividades le proporcionaron contactos y relaciones bien comprometidas con un proceso que favorece el establecimiento de sociedades iguales o similares a la que existe en Cuba.

 

Un ejemplo de la sobre vivencia de aquellos nexos iniciales fue el Foro de Sau Paulo,  que aunque no paso  de ser  un pálido reflejo de lo que promovía permitió que la caballería antidemocrática y contraria a los valores occidentales corriese por los campos y ciudades latinoamericanas agitando la vieja bandera de cambios a un mundo mas justo, un mundo  en el que todos perderíamos derechos  y se igualaría la pobreza. Otro experi mento fue el Foro Social de Porto Alegre, menos agresivo,  pero muy útil en detectar factores que pueden ser usados en actividades más comprometedoras. Ese Foro, interpretando el nuevo discurso, esta impulsando una Coordinadora Andina de Indígenas que podría convertirse en un eficiente instrumento de desestabilización.

 

Recientemente indígenas de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú constituyeron la Primera Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas de América del Sur[1][1]. La institución fue creada en un congreso que se celebro  en Cuzco e hizo acto de presencia por medio de un comunicado llamado "Declaración de Cuzco". La agenda que promueve la Coordinadora se expresa contra el libre comercio y todos los aspectos que se identifican con la Globalización. También hacen un llamado de solidaridad con los gobiernos de Cuba, Bolivia y Venezuela. Los grupos de indígenas más activos fueron los de Ecuador y Bolivia.

 

Ese fracaso no causo desconcierto. La mezcla de una ideología de odio con el aderezo de la  frustración, envidia y desencanto de muchos no ceso en su cocción. El terror siguió cabalgando. La Habana era la matriz pero los óvulos llegaban de muchas partes. Ya Moscú no pagaba las cuentas,  pero los propósitos no desaparecían. Se "inventaba" para  procurar  fondos. Fundaciones,  y generosas organizaciones no gubernamentales  que eran sanas  vestiduras  de malas intenciones se acercarían a  corporaciones millonarias, desesperadas por ser confiscadas y ver muertos, o en prisión, a su junta de directores.

 

El camino parecía más arduo, pero también más plural en eso de buscar recursos. Otra ventaja. No se contraían compromisos, no había una gran potencia detrás que dictase que hacer y como hacer las cosas. El tiempo paso,  y hubo un destello de  luz  que con mucha habilidad capto el totalitarismo cubano. Un ruido de fusiles ametralladores en una vieja aspiración castrista, Venezuela,  permitía avizorar el luminoso futuro.

 

El mayor Hugo Chávez Frías había intentado dar un golpe de estado contra una de las democracias más antigua del continente. El golpe fracaso, pero como la clase gobernante aparentemente no tenia una clara conciencia del peligro siguió jugando con fuego,  y le permitió al comandante  Chávez participar en actividades políticas. La historia es larga y muy ricas en detalles pero en resumen el desencanto de un amplio sector  del pueblo de Venezuela y la falta de visión de los políticos tradicionales permitieron que Chávez asumiese la primera magistratura de la nación en comicios democráticos y pluralista.

 

En poco tiempo la agenda del presidente Chávez se hizo pública. Promovió un cambio de la Carta Magna, se aproximo al Mar de la Felicidad de Cuba y genero una pugnacidad con la sociedad civil venezolana con el fin  de fracturarla y pescar en sus despojos.

El movimiento sindical, la libertad de prensa y el empresariado fueron objetivos destacados. Avanzo hasta establecer un verdadero centralismo democrático: Controla el Poder Judicial, la Asamblea Legislativa, el Poder Electoral y  ha logrado crear un empresariado a fin a sus proyectos y  una red de medios informativos oficiales que espera sustituir a los acosados medios independientes.

 

El presidente Chávez asumió como propio el proyecto totalitario. Algunos dicen que era un durmiente. Un compañero de viajes que estaba esperando la oportunidad de salir del closet y participar en la gesta revolucionaria. Su aproximación a Castro es calificada por entendidos en esas cosas de la mente como  dependencia sicológica, pero para otros su manifiesta admiración por el dictador insular es una manera de auto declararse heredero del Proyecto de una América cesariana  en la que no existan legisladores sino pretores, centuriones que cumplan la voluntad del Caudillo.

 

Pero más allá de una u otra realidad, sin excluir otras especulaciones,  Hugo Chávez para muchos  se ha convertido en el principal operativo político del viejo proyecto castrista. Es la espada, como diría Herbert Marcusse, del Zeus caribeño. Después de Chávez el régimen cubano cobro un nuevo aire, al extremo,  sin entrar en detalles que no corresponden a este trabajo,  que  suspendió las tímidas reformas que se había visto  obligado a realizar para sobrevivir después del fin de la Utopía Soviética.

 

Con Chávez se hizo posible despertar los viejos sueños. Se le quito un poco de polvo al viejo discurso antiimperialista. La antiglobalizaciòn se convirtió en punto capital de la nueva estrategia. Las armas, por lo menos en este periodo,  conservaron su grasa protectora.

 

Las formulas desestabilizadoras no son nuevas. En alguna medida reproducían las que habían aplicado los viejos partidos comunistas: manifestaciones populares, huelgas, desacreditar las fuerzas políticas y la identificación de un enemigo nacional. Por otra parte  el discurso de la lucha de clase perdía algo de su histórico brillo,  pero era hábilmente sustituido por el de la reivindicación  indígena.

 

La asociación Castro- Chávez evidentemente ha resultado exitosa. Este cóctel ha logrado embriagar a sus partidarios en varios países, aunque  en  unos han tenido más éxitos que otros.

 

Un ejemplo del éxito es Evo Morales quien   gracias a la  Concertación Castro- Chávez, dejo de ser un líder local para alcanzar el estrellato en  su natal Bolivia. Desestabilizo el país,  fue el motor de la caída de más de  un gobierno.

 

Un denominador común entre Fidel Castro, Hugo Chávez y Evo Morales es que son mesiánicos, personas iluminadas y con proyección internacional. Los tres tienen un discurso expansionista y  se esfuerzan por crear la imagen de que son objetivos de cualquier patraña internacional.

 

Morales, tal vez el mas modesto de los tres en eso de ambicionar al mundo dijo en[2][2] "Los movimientos indígenas latinoamericanos estamos avanzando no sólo para liberarnos sino para caminar junto a los otros pueblos y liberarlos. No somos excluyentes ni vengativos, por eso hemos llegado a la presidencia de Bolivia, para resolver los problemas de todos". Discursos que con textos diferentes y lugares distintos han pronunciado tanto Chávez como Castro.

 

Morales, aparenta seguir los pasos de sus mentores. Esta tratando de "refundar" al país con una nueva Carta Magna, esta incentivando las diferencias sociales y se opone a gobierno regionales con mayor independencia. Morales es también el  promotor de una especie de  internacionalismo indigenista. Ha procurado integrar a los movimientos indigenistas de varios países del sur y  sobreponer esta integración a la nación misma, es el viejo cuento de que  los obreros no tienen Patria y  deben conformar una clase internacional  que defienda sus intereses.

 

Otro dirigente providencial es Daniel Ortega que se  prepara con su Frente Sandinista a asaltar la primera magistratura de su país una vez más. Nicaragua de asumir Ortega la presidencia  seria una lanza de la  penetración de la Concertación Totalitaria en toda Centroamérica, una región donde todavía persisten focos desestabilizadores con vasta experiencia en la guerra irregular.

 

Por supuesto que la Concertación a que nos referimos tiene dioses menores que aun no han tomado el poder pero que están al acecho del mismo.

 

Ecuador es un objetivo cercano. En ese país se han apreciado problemas de gobernabilidad desde hace varios años. El derrocamiento de Lucio Gutiérrez, 2005, fue un ejemplo directo. En el presente una denominada Juventud Bolivariana Alfarista con su líder Marcelo Larrea aparenta ser la punta de lanza de la Concertación en la patria de Eloy Alfaro.

 

Tal vez el  mejor ejemplo sea el  del peruano Ollanta Humala quien al final de una contienda electoral en la que fue fácil apreciar que junto al futuro político del Perú se debatía la capacidad de influencias de la Concertación,  modifico sustancialmente  su discurso y en cierta medida se distancio del padrinazgo de Hugo Chávez. Pero la realidad es que fue una estrategia, una maniobra que han desmentido sus frecuentes viajes a Bolivia, sus contactos con Caracas y su última visita a La Habana para someterse a una sencilla operación.

 

Otros dirigentes políticos latinoamericanos como el presidente argentino Néstor Kichner y el mexicano Manuel López Obrador, tienen,  según  numerosos analistas  sus veleidades totalitarias bajo control por la fortaleza institucional de sus respectivos países,  que aunque distan mucho de ser perfectas son evidentemente mas sólidas que las de los países anteriormente mencionados.

 

Lo de Manuel López Obrador en México demanda una especial atención si tenemos en cuenta que anuncio que se recrudecerá la resistencia civil contra el presunto fraude electoral. Esto hace pensar en Evo Morales que provoco un nivel de ingobernabilidad tan grande en su país que derroco al gobierno de Gonzalo Sánchez de Losada.

 

La Concertación Totalitaria es una realidad peligrosa porque como decían los castro marxistas cubanos de los 60, las condiciones subjetivas están dadas, pobreza, inseguridad social, etc.,  y las objetivas están constantes y sonantes en las arcas del presidente Hugo Chávez.

 

La Cumbre del Mercosur en la ciudad de Córdoba, Argentina, marco un hito en el proyecto de la troica  Castro, Morales y Chávez. Este último tiene petrodólares suficientes para convencer a los fundadores del Mercado Común del Sur de la conveniencia de la integración de Cuba y Bolivia y los mandatarios sureños estiman que el bolivariano solo tiene dinero, y no el suficiente talento para ponerles la soga al cuello. Algo axial paso en Cuba[3].

 

La reunión de la Cumbre de los Pueblos, paralela a la  cumbre del Mercosur,  demuestra que la troica no tiene ninguna ponderación. Promueven el conflicto social hasta en la casa del huésped. Tanto [4]Castro como Chávez aludieron a lo que algunos llaman la Revolución de Córdoba de 1918. El presidente sudamericano llego a decir[5] "En Córdoba nació un nuevo Mercosur: hemos derrotado al ALCA.........con la entrada de Venezuela, el Mercosur tiene la fuente de petróleo más grande del mundo y deben saber ustedes que la prioridad es para los países del bloque regional" Esta es una propuesta expansionista que busca clientes políticos para un proyecto en el que la agenda no incluye el concepto libertad.

 

El expansionismo castro-chavista es multicolor. Se sostiene en cualquier punto de vista que enfrente la Globalización o cualquier proyecto que promuevan los Estados Unidos. También trasciende las fronteras del hemisferio, no para servir de trampolín a las pretensiones de otra gran potencia como hiciera Castro en las Guerras Africanas,  sino para generar numerosos puntos de fricción en los que Estados Unidos y sus aliados se vean envueltos. En alguna medida están reeditando el "uno, dos, tres Viet Nam" de Ernesto Guevara.

 

 

Pedro Corzo

Julio 2006.

 



1.Tips Revolucionarios.Fuerza Solidaria.Julio20-6wwe.fuerzasolidaria.org

2.14 de junio2006.Segundo Congreso de la Confederacion delos Pueblos Kichwas.Ecuador.

3

4.BBC.Mundo.Julio22-7

[4] Se conoce como el Cordobazo a una revuelta callejera organizada por los sindicatos peronista y las organizaciones de izquierda el 29 de Mayo de 1969, que llegó a tomar prácticamente a la ciudad de Córdoba. En ese momento gobernaba la Argentina el general Juan Carlos Onganía, quien tuvo enviar que tropas del ejército y la aviación para recuperar el control de la ciudad, pues la policía había sido superada.

 


2008
Pedro Corzo